miércoles, 13 de abril de 2011

DIARIO DEL VIAJE A LA ANTÁRTIDA ( X X ).


La hora de la comida.



Día 23 de diciembre de 1989.
Hoy es la víspera de Nochebuena y seguimos navegando con rumbo a Port Arthur, en la Base Americana "Palmer", para intentar reparar la máquina averiada. Mientras continuamos la ruta, los mecánicos se han tirado toda la noche trabajando en ello, pero las condiciones meteorológicas que nos están acompañando, hacen casi imposible lograrlo; de todas maneras lo siguen intentando mientras no llegamos al lugar decidido por el Mando, para estar un poco socaireados y de esta manera estar más protegidos del viento y la mar.

Navegamos con el viento de proa, con rachas de 70 a 80 nudos de intensidad y una fuerte marejada que está siendo muy castigadora, porque hay mucha mar de fondo.  Por lo que nos estamos moviendo de lo lindo. Decía en la crónica de ayer, que navegar con la mar calma y poco viento no nos cuadraba, y ahora es cuando vemos realmente lo cambiante que es aqui la climatología. Lo mismo tienes un día despejado, sin viento y con la mar tranquila, que en menos de lo que canta un gallo, cambia totalmente y hay que trincar todo a son de mar para que permanezca en su sitio. Pareciera como si los Dioses Neptuno y Eolo, se estuvieran peleando continuamente, y a nosotros siempre nos pilla de por medio, ¡que mala suerte!.

Para colmo de males, se nos ha venido abajo el piloto automático, y tenemos que ir gobernando a mano, lo que hace que la guardia sea más agotadora manejando el timón, ya que tienes que llevar la mirada fija en la giroscópica, cuidando que no se te vaya el rumbo, y nos hemos tenido que ir turnando Andrés y yo, hasta la hora de comer, en que ya estamos cerca de la Base "Palmer", justo donde en la Campaña anterior se hundió el buque ARA "Bahía Paraíso", de la Armada Argentina, del que solo se veía la "panza" del casco, ya que el resto estaba totalmente hundido y boca abajo. Un buque muy superior al nuestro... pero que ahí quedó, gracias a Dios, sin desgracias personales.
Dos ballenas "Yubarta"

Bueno, pues llegados a Port Arthur, fondeamos frente a la Base Americana, y los mecánicos seguían en su trabajo de intentar reparar la máquina, trabajando en turnos y a destajo. Las perspectivas que hay, son las de permanecer aqui dos o tres días, hasta que todo esté bien. Por la tarde nos hemos dedicado a "vestir" un poco el Comedor con toda clase de adornos navideños para celebrar las Fiestas y especialmente el día de Nochebuena, que como ya he dicho en algún día anterior, será la primera que pasemos tan lejos de nuestras familias y nuestra Patria. Veremos que tal lo pasamos.

Y finalizo el día, fondeados. Con la novedad (realmente si que es una mala novedad) de que el motor tiene pocas probabilidades de poder se reparado con los medios que tenemos a bordo, pero de todas maneras se va a seguir intentando y trabajando en ello, para hacer todo lo posible por conseguirlo.

El Comandante estuvo en la Camareta de Suboficiales y en el Comedor de Marinería, bueno, que es el Comedor de todos. Nos contó detalladamente lo que ocurría y lo que se iba a hacer en consecuencia: una vez reparado provisionalmente el motor, se arrumbará hacia Isla Livingston para desembarcar víveres para la gente que queda en tierra y seguidamente arrumbaríamos hacia el Continente Sudamericanao, donde llegaríamos a la ciudad de Punta Arenas, para meternos en reparación en unos astilleros, lo que supondría una estancia relativamente larga y seguramente el fin de la Campaña Científica, ya que automáticamente nos volveríamos para España, no sin antes recoger a todo el personal que tenemos en tierra, tanto en la Isla de Livingston como en la Isla Decepción.

La verdad es que la noticia no cayó realmente bien, sino todo lo contario. Es como si nos hubieran dado un mazazo. Aunque nadie le echa la culpa a nadie, pero indudablemente esto quiere decir que la Campaña Científica, con nosotros por lo menos, toca a su fin; que la Segunda Fase no se hará y que económicamente vamos a salir un poco mermados, eso está claro. A partir de este momento, los comentarios de todo tipo se disparan, y "Radio Macuto" empieza a funcionar con toda clase de rumores.
Bien abrigados.

Pero en fin, no podemos hacer nada más; son cosas de la mécanica. Cuando no hay... no hay y punto. Ahora nos queda prepararnos para celebrar unas Navidades a más de 14.000 kilómetros de casa; esperemos que por lo menos lo podamos pasar decentemente bien, dentro de lo mal que estamos ahora mismo. 

Ajenas a nuestros problemas, las skuas, siguen volando alrededor de nosotros, de nuestro buque, mientras les damos pan -o lo que sea-, con las manos; ellas se acercan recelosas hasta que se atreven a coger con el pico lo que les ofrecemos y remontan el vuelo, para dar otra pasada y "pescar" algo más.

Día 24 de diciembre de 1989.
"... Esta noche es nochebuena y mañana navidad, saca la bota Segundo, que me voy a emborrachar..." Esta era una de las estrofas de los muchos villancicos que hemos entonado hoy.

Por la mañana, se ha empezado a respirar ambiente navideño, aunque seguía flotando en el aire la gravedad de la avería en los motores. Por parte de los mecánicos, se montaron dos turnos de trabajo continuo, para desmontar y limpiar las culatas y tratar, de esta manera, encontrar la avería, pero claro... son 36 cilindros. Aunque solo se están mirando los 18 correspondientes al motor de babor, que es el que ha resultado averiado. Mientras tanto y aprovechando el fondeo, el personal de Máquinas nos mantenía al corriente de como iba la reparación, cada vez que pasaba alguno por el Comedor.

Durante este tiempo de obligado fondeo, el personal científico perteneciente a la Expedición, se encargaba de sus tareas, tales como hacer oceanografía, hidrografía, geodesia, etc., etc. Las embarcaciones menores salían con este personal, hacia los puntos que creían oportunos para hacer sus mediciones, cálculos, anotaciones, etc.; se mantenían en contracto entre sí a traves de los "gualqui-talquis", y a la vez, enlazados con el buque, por lo que mientras estamos de guardia en el Puente de Mando, nos vamos enterando de lo que hacen, hablan y comentan con respecto a las labores que van desarrollando.

También hay quien se dedica a la ecología, como es el Teniente Coronel de Intendencia de la Armada, don José L. Curt, eminente ornitólogo, poseedor de varias licenciaturas y con algunos libros publicados, todos ellos hablando de y sobre la vida de los animales, lo que le ha traido hasta aqui. Lo que más me ha llamado la atención -personalmente- es que fue amigo personal de aquél que fuera gran amigo y amante de los animales, Félix Rodríguez de la Fuente, reconocidísimo naturalista del que todos han oido hablar y visto sus documentales en televisión. Bueno, pues este señor -el Teniente Coronel, digo-, se dedicó toda una mañana entera (la de hoy) a estar con los pingüinos "Adelia", para estudiarlos un poco, ver su comportamiento, su forma de vida, etc., etc. y del que también estábamos pendientes, porque se encontraba en tierra el solo.
Cena de Nochebuena.

Durante todo el día, se podía escuchar a través de los altavoces, las canciones navideñas que se ponían por la red de ordenes, y así, entre villancico y villancico, llegó la hora de comer. Menú exquisito, para tan señalado día: patatas fritas y dos huevos fritos, y la verdad es que aunque no sea un menú de 4 estrellas, la gente lo agradeció y lo comió con gusto, porque creo que es una comida tan española como nosotros mismo, y ya llevábamos mucho tiempo sin probarla. Hay quién decía, que el Lubina lo hacía para que nos quedáramos con hambre y a la noche pudiéramos despachar más a gusto "el-menú-de-la-cena-de-Nochebuena".

Está claro que, quedándote con hambre al mediodía, cuando llega la noche, no le haces ascos a lo que te pongan, porque entonces significaría que uno tiene demasiado fino el paladar y eso no es admisible, por lo menos aqui, asi que, el que lo tenga fino seguro que pasará algo de hambre, hasta que se le desgaste el paladar de tanta "finura".

Por la tarde, empezó nuestro amigo Lubina a preparar el menú para la cena y la distribución de los comensales: cuántos íbamos a cenar en cada Cámara, y de que manera; así quedamos que en Marinería, íbamos a cenar todos los Cabos juntos, excepto el de guardia en el Puente, pero suponiendo que le dejaran bajar, estaríamos todos juntos, menos Antonio, que sigue favorablemente la recuperación de su intervención quirúrgica en Punta Arenas. Hora de la cena. las 21.00 horas. Menú: entrada de espárragos, gambas, langostinos, salpicón de marisco bañado con mahonesa; vino de Reserva; lechón al horno; y de postre... turrones variados, mazapanes, polvorones, peladillas, frutas... Después cava. Pero bueno, eso era para la cena; antes cenaron los Marineros para que estuvieran bien dispuestos a la hora de servir y funcionar en la Repostería, y claro, también lo hicieron en muy buena armonía, y por supuestos, con ellos que suelen ser los más sufridos, no podía faltar el detalle, como así ocurrió.

El detalle fue como sigue: En una de mis rutinarias rondas al Comedor (para tomar un refresco o café, y subir algo para el Oficial de Guardia, porque no tenemos quién nos suba algo), y verlos a todos reunidos, les deseé una Feliz Nochebuena y me contestaron todos al unísono, se encontraban con algunos de los otros Cabos, y a uno de ellos -creo que fue Bravo-, se le ocurrió decir que como gesto de buena voluntad, no estaría de más que el Jefe de la Camareta de Cabos, sirviera unos cafés a los Marineros; a lo que todos se sumaron pidiéndolo ya que sería algo fuera de lo normal, y yo, la verdad, no supe negarme a esto porque es verdad que los Marineros se lo habían ganado con su trabajo y buen hacer, siempre dispuestos para lo que se les mandara y ordenara.
Todos en la cocina.

Dicho esto, me metí en la Repostería y me puse a prepararles el café para los seis Marineros, y después de servirlos en bandeja y todo, como un buen profesional de la hostelería (y no lo soy, ciertamente, aunque me defiendo), se quedaron muy contentos. Este gesto por mi parte, no tiene ninguna importancia, y no lo escribo con esta intención, ni mucho menos; es solo un detalle más de los muchos que se sucedieron y de los que espero sigan ocurriendo hasta que la Campaña finalice. Ellos si le dieron importancia, y lo plasmaron fotográficamente, de lo cual no es que me enorgullezca, pero si me gustó, por lo que espero me den una copia para mi album particular.

Bueno, pues después nos tocó a nosotros la hora de cenar, y lo hicimos bien, en buena armonía, aunque en el fondo teníamos un poco de mosqueo porque nos habían prohibido la bebida alcohólica, en "castigo" no sabemos por qué, pero ahí estaba el hecho, y claro, no nos sentó nada bien puesto que no habíamos provocado ningún hecho deplorable ni que llamara la atención, ni nadie se propasó con hechos o palabras. De cualquier manera, lo íbamos a exteriorizar para que se supiera.

El momento oportuno de hacerlo, fue cuando bajaron el Jefe de la Expedición y el Comandante del buque, a felicitarnos la Nochebuena, y se lo dijimos; que no había derecho, que nosotros cumplíamos con nuestra obligación y que no nos hemos "salido de madre" en ningún momento. Se nos contestó que más tarde nos sacarían unas botellas de licor para disfrutar y alegrarnos un poco la noche.

Bien, pues inmediatamente empezamos -no por este hecho, sino por alegrar la noche de la Nochebuena- con los villancicos, y para ello, cada uno disponía de su instrumento musical: panderetas, trompetillas chillonas, matasuegras, carracas, etc. Y así empezamos la diversión, cantando "...pero miran como beben los peces en el río, pero miran como beben por ver a Dios nacido..." y alternábamos -de pronto- con las sevillanas, Abel y yo hacíamos de bailarines, otro hacía el papel de andaluz recio del campo, el andaluz "cerrao" con su gorro cordobés; nos sacábamos fotos para el recuerdo (que raro sería, si en una fiesta de este significado tan especial, no se hicieran las fotos, que se puede decir que ya son de rigor), y metidos ya en el día de Navidad....
Después de cenar... ¡la Fiesta!.

Día 25 de diciembre de 1989.
... Nos llegó la visita de todo el personal de la Expedición, a felicitarnos y cantar con nosotros más villancicos. A partir de ese momento, empezamos a alegrarnos un poco más, la bebida corría y no sabíamos por donde aparecía, pero ¡je, je, je! ¡allí estaba!. Al poco rato aparecieron los Suboficiales, y un poquito más tarde, tambien la Oficialidad, encabezada por el Jefe de Expedición y nuestro Comandante, quienes se sumaron a los cánticos, queriendo de esta forma, hacer un grupo compacto y único, una familia, donde nos juntamos todos para cantarle a la Navidad, a la Felicidad, al recuerdo, a la nostalgia, a la amistad, al compañerismo... ¡y por cien mil tiburones blancos -que diría el Rey Neptuno-, que se logró!.

De pronto, todos nos encontramos hermanados en este pequeño habitáculo que es el Comedor de Cabos y Marinería. Allí, es donde se halla la confluencia de todo el buque, como se suele decir, de Rey a paje; mezclados, cantando, riéndonos de los chistes y gracias de cualquiera, fuera quien fuera. Tuvimos hasta grabaciones en video por parte del Capitán Aragón, de nuestro Segundo Comandante y del Contramaestre de Cargo, don Fernando; los tres hicieron sus grabaciones y esperamos que de todo esto salga un buen montaje, porque indudablemente quedará un buen recuerdo para toda la vida.

Cuando haya pasado cierto tiempo, y de pronto descubramos entre cintas viejas o mezclada entre libros "esa cinta con montajes de la Navidad en la Antártida"... seguro que se nos dibujará una enorme sonrisa y nos pondremos a verla para recordar esos momentos, para volver a vivirlos. Sería un buen recuerdo, un bonito recuerdo.
Reposando un poco.

Y como todo tiene su principio, tambien tiene su fin, y poco a poco, los ánimos fueron decayendo, del cántico se pasó a la charla general con anécdotas, chistes y gracias... y de aqui, a la charla por grupos, ya con todo el mundo más relajado, más cansado...

Yo estaba fascinado (aunque participaba en todo, me iba fijando en todo el personal que había en ese momento), porque iba viendo la disgregación de todo un gran grupo compacto, los Jefes se volvían a su Camareta, algunos cientifícos se iban a la suya, otros se reunían en pequeños grupos de tres o cuatro personas, que copa en mano, iban escogiendo el mejor sitio donde estar más o menos cómodos para tener un rato de charla con quien fuera. El cansancio fue aflorando en los rostros, se veían caras de sueño, y veía como algunos se iban en busca de su litera para darle descanso al cuerpo y a la mente, mientras los vapores alcohólicos iban desapareciendo para dejar paso a la resaca mañanera del cava o del wihisky, o lo que fuera, a la vez que se pensaba en que aunque fuera el día de navidad, eso no contaba aqui, y había que seguir haciendo los trabajos hidrográficos, oceanográficos, etc., etc., que ya estaban programados desde el día anterior, a la finalización de los que ya se habían realizado.

Yo también decidí echarme un rato a descansar, aunque solo fuera un rato, porque a las 04.00 horas tenía que entrar de guardia, y por lo menos tenía que estar un poco despejado, y si no...¡¡aire de alerones, para despejarte y no dormirte!!, y mientras, observar el glaciar que teníamos enfrente, y ver como en pequeños trozos se va desgajando, mientras el tiempo va pasando muy lentamente para ti, y muy rápido para los que están durmiendo. Pero esto ya es otra historia y más tarde seguiré relatando lo que ocurra durante el día de hoy. ¡¡ FELIZ NAVIDAD !!.

Si durante la noche todo era jolgorio, hoy apenas si ves gente circulando por el barco. Solo se ven aquellos que tienen que entrar de guardia o que salen de guardia, y los expedicionarios que se retiraron pronto y salían para sus pruebas científicas, y en la Cámara de Popa (la de los científicos), algún que otro retrasado que todavía no se había dado cuenta de la hora que era y seguían apurando la "penúltima" copa, pero que ya andaban con los ojillos algo cristalinos y la voz ronca de hablar durante tanto tiempo, contando "batallitas".
Sesión de cantos de todo tipo.
La mañana transcurría lenta, aburrida y silenciosa, y conforme transcurrían las horas, empezaba a aparecer gente de los distintos camarotes. El personal de Máquinas, seguía trabajando sin descanso, y lo mismo oías una noticia alentadora, que a los diez minutos otra desalentadora, y seguías con la duda de qué es lo que realmente pasaba en "la mina" (así se conocía a la Sala de Máquinas).

Las últimas noticias son que el día 26 saldríamos con rumbo a Punta Arenas, pero... todo dependía de que las cosas fueran bien o no. A las 14.00 horas volví a entrar de guardia, y seguíamos sin novedad; nos volvimos a reunir los Cabos para comer juntos, casi con el mismo menú que el día de ayer, pero bueno, estábamos bien y el que más y el que menos, llevaba la resaca encima, pero con buen ánimo.
Contando algún chiste, seguro.

Hoy volví a llamar a los míos para felicitarle y saber como lo habían pasado, y lo de siempre, que me habían echado de menos, que habían cenado bien, que como lo había pasado yo... todas esas cosas que te dicen cuanto estás lejos de los tuyos.

Entretanto, mi amigo y compañero Abel, el multiapódos (y digo esto, porque es un nervio viviente, y claro, se le conoce como "El Fuguillas", "El Chip Prodigioso", "El Virus Informático", y otros más, cariñosos todos, que le han ido colgado, según iba teniendo las consecuentes "caidas"), seguía en el alerón emulando a Rodríguez de la Fuente, dando de comer a las skuas, que precía que ya le conocían, porque se le acercaban sin recelo ninguno y comían de su mano todo lo que éste les ponía: pan, queso, jamón, chocolate, turrón, galletas... de todo, y él se lo pasaba pipa. Hasta hubo una que casi le quitó el gorro de la cabeza, pero se pudo agachar a tiempo, lo que originó las risas de los que en el Puente estábamos, observando lo que hacía, y diciéndole que tuviera cuidado, que ese pájaro le quería quitar el gorro, porque no le prestaba la suficiente atención y no le daba de comer igual que a las demás, pero que si seguía de esa manera, podría conseguir amaestrarla y hacerse buen amigo de ella.

A las 19.00 horas, me eché en cama para descansar un rato hasta la próxima guardia que me toca, que es la media, es decir, de las 24.00 a las 04.00 horas de la mañana. Asi que, hasta mañana, en que empecemos un nuevo relato de un nuevo día y posiblemente el día que iniciemos el camino de vuelta para reparar la avería en el puerto de Punta Arenas.

Sin comentarios
video


martes, 29 de marzo de 2011

DIARIO DEL VIAJE A LA ANTÁRTIDA ( X I X ).



Navegando por el Canal de Newmayer.

Día 19 de diciembre de 1989.
Cuando me he levantado para entrar de guardia, ya estábamos navegando y por lo que pude leer en el Cuaderno de Bitácora (esto es un libro donde se van anotando todas las vicisitudes de cada guardia como son los rumbos, las temperaturas, los vientos,  los consumos de combustible y agua, así como las novedades que el Oficial de Guardia estime oportunas queden reflejadas en el citado Cuaderno), se levantó el fondeo a las 23.00 horas, lo que quiere decir, que no se aguantó la mar que se estaba levantando; se salió de Bahía Discovery y arrumbamos entonces hacia la Isla de Livingston.

Hacia las 05.00 horas de la mañana, avistamos la Isla, y redujimos la velocidad para hacer tiempo y entrar en la Bahía Sur a la hora prevista: las 08.30 horas. Encontramos dos bancos de niebla, no muy grandes, pero si espesos, así como algunos témpanos de hielo, pero seguimos navegando sin novedad.

A la hora prevista, llegamos al sitio y fondeamos con un poco de cuidado, ya que la zona de fondeo, estaba rodeada parcialmente de hielos -más o menos grandes- que llegaban hasta la playa; a las 09.30 horas quedamos fondeados. Una vez que el personal estuvo preparado, se comenzó con el barqueo de éstos y de material a tierra y también se descargaron unos bidones de combustible para la Base y para el Destacamento del Ejército de Tierra, que le hacían falta.
De visita en las Bases Antárticas.

En el Puente de Mando, continuamos el Oficial de Guardia con el que monto yo la guardia, Abel -el Radio- y yo, "jugando" con el ordenador; bueno, más que jugando, estábamos intentando sacar un modelo de "diploma conmemorativo" para reseñar el Cruce del Círculo Polar, para cada miembro de la dotación. Lo logramos y después de quedar más o menos conformes con la idea que nos traíamos entre manos, lo guardamos para que cuando lleguemos a España, llevar el modelo a una imprenta para su confección; eso si, siempre y cuando el mando, no lo desestime. Por lo demás, el día ha transcurrido tranquilo, a bordo se ha continuado con el trabajo de barqueo; por la tarde llegaron al buque los militares que se encuentran en el Destacamento de tierra y se alegraron un montón de volver a ver las caras conocidas, después de estar seis días sin vernos y de estar realizando trabajos muy duros en la nieve y en la montaña, nos comentaron que es muy agradable volver a encontrar el calor humano que se respira en el Comedor de Marinería, la comodidad de estar bien sentados y en compañía de la dotación del buque, que siempre damos un trato excelente a toda persona que llega a "nuestro Reino".

De esta manera finalizo el día, metiéndome en cama, temprano y entrando de guardia a las 24.00 horas de un nuevo día que comienza.

Día 20 de diciembre de 1989.
""Fondeados frente a la BAE "Juan Carlos I". Durante el día de ayer se ha procedido al apoyo logístico de la BAE suministrando 4.000 litros de gasóleo antártico y 400 litros al Destacamento de la Agrupación. Se ha creado un depósito de 18.000 litros de gasolina en la BAE con el combustible recogido en la Base "Arturo Prat".
...Durante el día de ayer embarcó a bordo el Comandante Geodesta, don Rafael Estrada Nérida, con un equipo GPS (Global Positioning System) para participar en la línea Geodésica Livingston-Decepción-Palmer.
Se pretende, trasladarnos a la Base Antártica Estadounidense "Palmer", al Sur de la Isla de Anvers. Allí, quedarán dos científicos realizando ese punto GPS (Global Positioning System) interferométrico con Livingston y Decepción. Se saldrá a continuación a cruzar el Cículo Polar Antártico y progresar hacia el Sur hasta Bahía Margarita, donde se encuentra la Base Antártica Chilena "Carvajal". Todo lo anterior, dependiendo de la meteorología y situación de hielos.""
Con el escudo de la Base China "La Gran Muralla".

Al entrar de guardia, me dispuse como en todas las guardia a estar atento y vigilante, por lo de los hielos, y la verdad es que aunque no llega la noche por completo, el paisaje cambia de tonalidad y parece como más tétrico, más triste y solitario. La edificación de la BAE, se veía sin luz, lo mismo que el Destacamento, y las montañas con menos nieve que el último día que estuvimos aqui fondeados. Durante la noche, se nos acercaron bastantes hielos, pero no muy grandes, por lo que no había nada que temer, pero si tener el "ojo avizor", no fuero que sin darnos cuenta apareciera alguno de los gordos. La playa de la BAE, estaba completamente llena de hielos varados, empujados por la corriente, en espera de que con el paso de los días y la fuerza del agua, se fueran derritiendo poco a poco.

También tuvimos la visita de un par de focas que estuvieron merodeando alrededor de nuestro barco durante un rato bastante grande, hasta que, o se cansaron de observarnos sin saber que clase de animal éramos, o nos reconocían y nos daban poca importancia, y optaban por volver por donde mismo habían venido. Continuamos la guardia, en vigía permanente y ¡como no!, trabajando en el ordenador. Porque una cosa que el Oficial y yo hacemos a diario, es escribir la singladura para el Parte de Campaña (que es todo lo que se anota en el Cuaderno de Bitácora durante toda la Campaña y que posteriormente se remitirá a Cuartel General de la Armada, en Madrid), y para el resumen de la Hoja de Servicios de cada uno de los miembros del buque y de la Expedición, para que quede constancia de las navegaciones desde que salimos de España.

De esta manera, mantenemos al día todo lo referente a la navegación (particularmente y por lo que sé, es la más importante que ha hecho este buque desde que está prestando sus servicios como buque de la Armada), teniendo que anotar cualquier vicisitud que haya ocurrido a lo largo del día.
El lobo marino.

Por la mañana, levamos hacia las 11.40 horas para ir en demanda de la Isla Decepción, para ver como estaban los científicos y las instalaciones, y comprobar también que tal iba el programa establecido para este Destacamento; según salimos de la Bahía Sur, nos encontramos cerrados en niebla, por lo que navegamos en atenta vigilancia,  ya que con la niebla no se distinguen los icebergs y hay que estar muy atentos; al llegar a la boca de entrada de la Isla -Los Fuelles de Neptuno-, vimos que era imposible efectuar la entrada, ya que ésta es muy estrecha y con una sonda de 9 metros (la más baja), por lo que se decidió dar la vuelta y navegar por los alrededores para esperar a que el tiempo abriera un poco, como así ocurrió más tarde. Por lo tanto, entramos directos al punto que tenemos ya establecido para el fondeo, con una profundidad de 39 metros (sigo recordando aqui, que este punto de fondeo que tenemos escogido es la boca de otro cráter submarino que por el momento no da señales de vida, lo que nos da un poco de tranquilidad y al mismo tiempo, es el sitio más idóneo para fondear, por la profundidad y porque de los que hemos detectado con el sondador, es el sitio que dispone de una buena aguja de piedra, donde pueda trincarse bien el ancla).

Dentro de la Isla soplaba bastante viento y tardamos un poco más de lo normal en coger el punto exacto del fondeo, pero a las 16.45 horas lo logramos e hicimos fondo con 8 grilletes. Se arriaron las embarcaciones, para que el Jefe de la Expedición, y el Teniente Coronel, Jefe del Grupo del Ejército de Tierra, bajaran a ver las instalaciones y saber de los trabajos realizados.

También bajó a tierra nuestro Mayordomo, el Lubina, para tomar buena nota de los víveres que les iban hacer falta para la nueva fase de "soledad obligada", a la que iban a volver a estar sometidos durante un periodo de días. Porque en cuanto salgamos de aqui, vamos derechos a cruzar el Círculo Polar y después a Bahía Margarita y Base Palmer" (la Base Americana).
Por el Estrecho de Gerlache.
Por la tarde, hemos recibido una noticia agradable: nuestro compañero Antonio, fue operado ayer a las 20.30 horas de apendicitis y que la operación fue un éxito, su estado es satisfactorio, por lo que al momento de recibir la noticia, se encuentra perfectamente. Posiblemente haya la posibilidad -aunque todavía no es seguro- de que vuelva a embarcar sobre el día 27 ó 28 de este mismo mes. Seguramente lo recojamos en la Base "Teniente Marsh", donde llegará en avión procedente de Punta Arenas.

La verdad es que nuestra tristeza es que tenga que pasar los días de Nochebuena y Navidad, sin ningún allegado o conocido a su lado. Aunque sabiendo como es él, seguramente que donde esté, hará amigos enseguida y no se encontrará solo. Ya nos contará como le fué. Desde luego, la ausencia de nuestro compañero, ha pesado mucho en el ánimo de todos, desde el Jefe de Expedición, pasando por el Comandante del buque, y por supuesto, a todos sus compañeros. Aunque no lo haya hecho constar, desde que se fué, hemos preguntado siempre por si había alguna novedad respecto a él, y hemos sabido que ha sido tratado a cuerpo de rey. Y hoy por fin, nos han dado la alegría del resultado de su intervención quirúrgica.
Para una postal de Navidad.

A las 22.00 horas he vuelto a entrar de guardia y durante la misma, hemos recibido a las embarcaciones que estaban en tierra y al personal del Destacamento que querían subir a bordo para saludar a todo el mundo. Después de saludar por todos sitios, y entrar en calor, nos contaron sus impresiones: que han tenido vientos de 80 y 90 nudos, que han echado de menos la comida del maestro Lubina, que han pasado bastante frío... pero que física y psicológicamente están bien, y agradecen mucho volver a bordo del buque.

Acabo el día y la guardia a las 24.00 horas, esperando poder descansar bien, porque mañana es seguro que tendremos bastante ajetreo.

Día 21 de diciembre de 1989.
""Fondeados en Decepción, frente al Destacamento. Se pretende a lo largo del día efectuar, dependiendo de la meteorología, el barqueo a la playa del equipo científico que tiene que apoyar los trabajos a realizar en "Palmer", Livingston y al Sur del Círculo...
Al atardecer y, una vez finalizados los trabajos programados, en la medida que el tiempo lo permita, se saldrá hacia "Palmer" y Círculo Polar; la situación meteorológica aparece favorable y en la derrota se pretende seguir los Estrechos de Gerlache y Bismark, para entrar en Port Arthur (Base "Palmer") en la tarde-mañana.
...Hoy empieza el Verano Austral, Invierno Boreal, a las 19.00 hora local.""

""La Base Norteamericana "Palmer", fue una instalación inicialmente inglesa, que fue cedida a EE.UU. en el año geofísico internacional. Se trata de la Base más importante en la Antártida para estudios biológicos y su entorno se encuentra protegido. Al entrar en Port Arthur, dejaremos por babor, el caso del "Bahía Paraíso", hundido el año pasado en esta zona, al salir de "Palmer"... ""

Pues aqui estoy de nuevo, entrando de guardia a las 08.00 horas, y pronto ha empezado el ajetreo, porque en el Destacamento de tierra, se va a izar la Bandera Nacional y comerán allí pues una representación de la dotación y de la Expedición, lo que quiere decir que, a bordo vamos a quedar muy pocos. Bueno, por lo menos no habrá tanto jaleo, así que hemos pasado la mañana muy tranquilos, y con la consiguiente juerga, porque a nuestro Mayordomo Lubina, le ha venido publicado el destino, ya que el buque en el que está destinado -el yate "Azor"-, lo dan de baja en la Armada en el mes de mayo próximo, y entre otros destinos publicados, le ha venido el que él quería, pero fue el único que no le mencionamos, por lo que anduvo mosqueado todo el tiempo que quisimos, hasta que al final le dijimos que era una broma... que si podría pedir el destino que quería, y entonces le entró la alegría en el cuerpo, y se portó muy cariñoso con todos nosotros, porque al fin y al cabo era para estar contento. Uno siempre está contento si cuando pide un destino se lo conceden.
Costa del Continente Antártico.
Conseguimos que nos pusiera bien de comer, porque nos servía lo que le pedíamos. Y había que aprovechar el momento en que se le veía "flotando" pensando en su nuevo destino, para poder sacarle lo mejor de lo mejor, porque apenas se quejaba de nada y a todo decía que si.

Por la tarde empezaron a llegar las embarcaciones con personal del buque que tenía que entrar de guardia, sobre todo el personal de Máquinas, porque a las 21.00 horas salíamos de allí y además, se empezaba a levantar viento, o sea que que la cosa no estaba para bromas. Y así fue, a las 21.00 horas en punto, empezamos a levar, y salimos de Isla Decepción, por Los Fuelles de Neptuno -como única salida y entrada-, rumbo al Estrecho de Gerlache, en demanda de la Base "Palmer" y Bahía Margarita, que son los puntos definidos de nuestras próximas singladuras, y a continuación... ¡¡el cruce del Círculo Polar!!. ¡¡Que excitación hay en todo los que vamos a bordo del "Las Palmas", sabiendo que ya vamos a tomar el rumbo para el Círculo Polar!!. Durante la navegación, se reunió bastante gente en el Puente... las típicas visitas para ver como se navega desde allí arriba. Y el tema de conversación que hubo fue la comida en tierra y lo bien que habían montado "la casa roja" -ese era su color- del Destacamento.

Bueno, pues hablando del cruce del Círculo Polar, parece que quiere decir que vamos al Polo, pero en realidad a lo que vamos, es a cruzar el Meridiano 63, que es donde el sol no llega a ocultarse y lo ves en toda su inmensa bola de fuego, ahí es donde ya no hay atardecer, ni anochecer, ni nada de nada.... totalmente de día... ¡¡de día!!. La verdad es que parece no tener mucha importancia, pero si, si que la tiene, claro que si... puesto que seríamos los primeros en la Historia de la Armada que llegaríamos a esa Latitud  tan lejana (y pido perdón por ser tan reiterativo en este dato, pero para nosotros es muy importante). Seguramente no figuraremos en los libros de texto que trate la Historia, y seguramente que con el tiempo, a mucha gente se le olvidará este dato, pero nosotros podremos contar a nuestros hijos, nietos, y amigos que fuimos los primeros Marinos de la Armada Española, que a bordo de un pequeño buque llegaron tan lejos en el mundo haciendo una Campaña Científica.
Paisaje espectacular con la mar totalmente en calma.
Con ese pensamiento, ese clima de excitación y con un poco de tensión, arrumbamos al Estrecho de Gerlache, y mientras tanto, íbamos divisando unas maravillas de paisajes, todo nevado y lleno de glaciares por doquier; no te cansas de mirar a un lado y a otro, e incluso sacas fotos a diestra y siniestra porque merece la pena tener un recuerdo gráfico de lo que se está viendo y viviendo. Es muy probable que pocos de los que aqui estamos ahora, vuelvan a tener una oportunidad como ésta, de navegar en tan maravillosos paisajes. Paisajes que solo los podrías ver en los documentales que dan por televisión, por eso la mayoría de nosotros no pierde el tiempo, y continuamente están sacando fotografías, buscando algún punto determinado para conseguir la mejor foto, algo en concreto que llame la atención y merezca la pena guardarlo para luego, cuando la veas o enseñes a alguien, relatar los recuerdos de ese momento.

Y viendo estas maravillas de la naturaleza, salí de guardia para descansar, que a lo más seguro será un sueño bastante relajado teniendo en las retinas unas imágenes tan puras y reales, que va a ser difícil olvidarlas.

Día 22 de diciembre de 1989.
""... Nos encontramos navegando en el Estrecho de Gerlache, dirigiéndonos hacia la Base "Palmer". Las condiciones meteorológicas parecen favorables y la presión alta, por lo que si al llegar a "Palmer" la situación o expectativas no hubieran variado, se continuará a cruzar el Círculo Polar Antártico, progresando hacia el Sur hasta donde el hielo y la meteorología lo permitan... "".
Estrecho de Gerlache.

Seguimos navegando por el Estrecho de Gerlache, y a pleno sol. Nadie de los que vamos a bordo, diría que son las 04.00 horas de la mañana, porque es increíble lo que estamos viviendo. Parece un día primaveral y sin embargo es la madrugada de un nuevo día, pero aqui parece que eso no tiene sentido al ver el sol brillando en lo alto de un cielo totalmente azulado y sin nubes en derredor...

Es como si fuera un día de sol al mediodía y en cualquier lugar del mundo, pero solo que aqui, son las 04.00 horas de la mañana y parece algo increible. Montañas nevadas de una altura impresionante, a un lado y a otro del Estrecho, nos cruzamos con varias ballenas "Yubarta", que se entretenían jugando e incluso hubo una, a la que tuvimos que sortear para no "atropellarla", porque el animalico debía ir durmiendo y flotaba sobre el agua. Dicho y leído literalmente, flotando en el agua; es decir, estaba como un trozo de hielo o de corcho, y claro, al parecer no se enteraba de que por allí estábamos nosotros y que le podíamos causar daño sin querer. Pero como nosotros no somos mala gente y nos creemos lo suficientemente civilizados... la esquivamos, varíamos el rumbo para no "atropellarla" y pensando también que a nosotros nos podía causar también algún tipo de daño material en el casco del buque. Una vez que la esquivamos, se apercibió de nuestra presencia, y se sumergió inmediatamente perdiéndose en las profundidades marinas. Posiblemente fuera a decirle a Neptuno que en la superficie había un barquito pequeño de color naranja que navegaba muy tranquilo y que no eran cazadores de ballenas, porque a ella la habían respetado.

Más tarde, a eso de las 05.30 horas de la mañana, divisamos un barco que iba pegado a la costa y se le veía como si fuera de juguete, lo observamos a través de los prismáticos, y veíamos un barco que desplaza aproximadamente unas 2.000 toneladas o algo más, este barco era el "Polar Duke", y es un conocido de personas que en él estuvieron por aqui, la pasada Campaña. Se enlazó con ellos a través del Radioteléfono y se entabló una conversación -en inglés, claro- para darnos a conocer y preguntarles hacia donde se dirigían y que era lo que hacían; la respuesta fue que se dirigían al Norte haciendo trabajos de Biología y Geodesia, y nos hicieron la misma pregunta a nosotros. Contestados fueron, diciéndoles que ibamos rumbo a Bahía Margarita, pero sin comentarles que realmente la intención era ir a cruzar el Círculo Polar, ya que hubiéramos quedado ante ellos como auténticos "catetos", ya que ellos lo pasan a diario y no les resulta nada novedoso, ni mucho menos.
Con mi compañero, J.R. Bravo.

Después de intercambiar saludos, continuamos nuestra ruta, y lo que se observaba era totalmente impresionante: ver el fondo del Estrecho, del que nos parecía estar a una distancia mínima, cuando en realidad se encontraba a 60 kilómetros de distancia, y era un paisaje totalmente deslumbrador, por la luz del sol que reflectaba sobre el blanco de la nieve y los hielos. Según nos comentaron los científicos, esto se debe a un fenómeno atmosférico que se conoce como "la no apreciación de la distancia", gracias a la pureza que hay en la atmósfera por estos sitios.

Es decir, este fenómeno hacía que mirando a un punto determinado calcularas la distancia que pudiera haber, y a continuación mirando el mismo punto a través del radar, te dabas cuenta cuán equivocado podías estar en el cálculo. Algo extraordinario. Mirábamos hacia la costa del Estrecho y se calculaba, aproximadamente, en un 1 kilómetro de distancia, cuando en realidad estaba a unos 8 kilómetros. Se había visto un desprendimiento de hielo de la costa, hace aproximadamente unas dos horas, y todavía estábamos a la altura de donde se había producido el desprendimiento..., al final del estrecho se divisaba la cima del Monte Nemo -se estaba viendo desde las 02.00 horas de la mañana- y parecía, daba la sensación de que no nos habíamos movido del lugar, porque no veíamos que nos acercáramos a ese lugar... ¡¡algo increíble esta pureza en el aire!!. No te deja calcular a simple vista la distancia que más o menos tienes en tu vida cotidiana. Algo impresionante, de verdad, porque en la realidad cotidiana, ¿que distancia puedes alcanzar con la vista...?

A las 08.00 horas salí de guardia, y me fuí a dormir, porque la verdad es que estaba bastante cansado, así por lo menos lo haré hasta las 14.00 horas, en que vuelvo a entrar de guardia... si es que no me levantan antes de tiempo.

Cuando volvía a entrar de guardia, ya estábamos navegando fuera del Estrecho de Gerlache, que no resulta tan estrecho (el ancho es de 16 kilómetros, 2 kilómetros más que el Estrecho de Gibraltar), y si muy largo. Continuamos la ruta, y a las 17.05 horas se batió el record de este buque y de la Armada Española, al rebasar el Paralelo 65ºS y 65º 13'W. Navegamos con una mar muy llana y sin apenas viento por lo que se hace muy tranquila, pero demasiada tranquilidad era ésta, cosa a la que no estábamos acostumbrados, navegando como hemos estado navegando con mala mar, vientos muy fuertes y más temporales. Esto no nos cuadraba porque lo veíamos un poco anormal.

Y como era mucho decir, tuvo que surgir algo. A las 23.30 horas, ¡¡se paró el motor de Babor!! y por más que se intentó, no lograron arrancarlo de nuevo, por lo que nos vimos obligados a dar la vuelta para buscar un sitio donde poder intentar reparar la máquina, ya que con un solo motor íbamos arriesgando demasiado, y claro, de esto poca gente se enteró, porque la mayoría iba durmiendo. Solo nos percatamos de ello, por la mañana, cuando nos levantamos para hacer la jornada del día, y en las caras de todos nosotros se notaba la desilusión y la rabia que causó esta avería, que nos iba a dejar sin poder cruzar el Círculo Polar, ¡que mala pata, por las barbas de Neptuno!.

Hoy también ha sido el día del sorteo de la Lotería Nacional, la de Navidad, y de momento no nos hemos enterado en donde han caído los premios y si alguno de nosotros -por una casualidad rara de la vida- ha resultado agraciado. Esperemos que alguno haya tenido suerte y le haya tocado algún "pellizco" de la Lotería.

La boca de salida de Isla Decepción... ¿¿al atardecer??
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DIARIO DEL VIAJE A LA ANTÁRTIDA ( X V I I I ).

Iceberg de más de 4000 mts de longitud y 100 mts de altitud.

Día 17 de diciembre de 1989.
De nuevo estamos cumpliendo con el deber diario de la guardia, aunque con un poco de sueño, parte de la guardia ha transcurrido vigilando y al mismo tiempo, aprendiendo nuevas cosas con el ordenador. A las 03.30 horas de la madrugada, hemos tenido un espectáculo -gratuíto, como ya va siendo norma en estos mares-, o casi mejor se puede decir, una actuación digna del mejor acuarium del mundo: cinco pingüinos, intentando subirse a un témpano de hielo que era bastante pequeño; todo esto a una distancia de unos 10 metros del barco.

Era, o ha sido, una de las mejores cosas, más bonitas y divertidas que he visto hasta ahora, y por supuesto de los más simpático. Los cinco se peleaban por subirse al témpano, y se daban unos barrigazos tremendos, porque no llegaban a conseguirlo; uno trás otro lo intentaban sin cesar y sin lograr su objetivo, que era subirse a lo más alto del témpano y proclamarse "Rey de la Cima".

Cuando por fin uno lograba subirse, no dejaba que ninguno de los otros hiciera lo mismo; pero siempre había alguno que también lo conseguía, y entonces se echaban mutuamente para quedar como único dueño del lugar. Y si el que estaba arriba, no veía "ataque" por parte de los demás, entonces se tiraba al agua, como si se sintiera aburrido... y de nuevo volvían a empezar con el mismo juego.

Pingüinos tomando el sol.
La verdad es, que contado así, de esta manera, no parece nada divertido, pero como decimos a bordo... "hay que verlo para vivirlo y disfrutarlo en toda su dimensión". Y la verdad, ver un espectáculo de este tipo... gratuito y sin nadie que moleste, es una nueva emoción que añadir a las que ya llevamos.

El día siguió su curso y las guardias también. Después de descansar, volví a entrar de guardia a las 11.00 horas, hasta el mediodía en que bajé al Comedor, para reponer fuerzas, con unos buenos entremeses de almendras, cacahuetes, jamón, queso, etc., seguido de unos muy buenos macarrones, solomillo con patatas fritas, y de postre... ¡flan!, y claro está, todo esto regado con un buen vino Peñascal.

Se recibió a una comisión de la Base "Arturo Prat", para que conocieran nuestro barco y comieran a bordo, acto que se correspondió, siendo invitados a comer en la Base, el Jefe de la Agrupación, el Comandante del buque y varios Oficiales. Tanto unos como otros, quedaron contentos y satisfechos de las buenas acogidas que hubo por ambas partes.

Por la tarde, me eché un buen descanso, es decir... "la siesta". Aprovechando que mucha gente de la dotación y expedición habían bajado a tierra a conocer las instalaciones de la Base. A las 20.00 horas volví a entrar de guardia, hasta la medianoche, en que acabé el día, así que mañana Dios y la Virgen del Camen, dirán que nos deparan estos lugares.

Navegando entre icebergs.
Día 18 de diciembre de 1989.
"" ... Nos encontramos navegando hacia la Base Antártica Chilena "Teniente Marsh", al objeto de atender un diagnóstico médico con los medios de esta Base. Cualquier acción posterior, está subordinada al resultado de este diagnóstico. ... En los Destacamentos de tierra de la Agrupación, los trabajos continúan según la previsión. En Livingston, se continua el levantamiento topográfico y registros geodésicos. En Decepción, los sismógrafos desplegados registran normalmente y el observatorio magnhético funciona con normalidad..."".

""La Base Antártica Chilena "Teniente Marsh", es una de las mayores Bases Antárticas disponiendo de una estación meteorológica (FREI), Capitanía de Puerto y un aeropuerto donde pueden aterrizar aviones tipo "Hércules" en vuelo directo desde Punta Arenas (2 horas de vuelo). Dispone de equipo médico e instalaciones familiares en la "Villa de las Estrellas", donde residen con sus familias, 9 Jefes, Oficiales y Suboficiales destinados en la Base por periodos de 2 años. El resto permanece destinado un año. Junto a la Base "Teniente Marsh", se encuentran concentradas, sin solución de continuidad, la Base Rusa "Bellinghousen" y las Bases de Alemania del Este. En una caleta próxima (aproximadamente a 1 kilómetro de distancia), se encuentra la la Base de la República Popular de China "La Gran Muralla", y en dirección opuesta, la Base de Uruguay "General Artigas", a continuación se encuentra la Base de Corea del Sur, una de las mayores Bases Antárticas... Este conjunto de Bases Antárticas citadas, agrupa la mayor concentración de Bases de la Antártida."" 

Hoy es mi trigésimo....? cumpleaños.

¡¡ Menuda sorpresa !!
 Bueno, he salido de guardia a las 24.00 horas y según lo hice, empezaron las felicitaciones, así que me bajé al Comedor, y allí estuvimos tomando unas copas en un muy buen ambiente de camaradería, hasta bien entrada la madrugada. Luego hablé con el Lubina (que como se sabe, es nuestro Mayordomo), para ver si me podía hacer una tarta para después de la comida, para obsequiar a los compañeros y demás personal del buque. La respuesta fue tajante y categórica: ¡¡¡ NOOOOOOOO !!!.
 
Desde luego que cuando este hombre se enfada con alguien, no consigues nada de nada. Y es que llevábamos unos días algo mosqueados pero por temas sin importancia, y creo que los dos lo sentíamos, pero cuando está enfadado no se le puede pedir nada de nada, porque encuentras con un muro de cemento armado. Asi que la consigna es, llevarse bien siempre con el Mayordomo, su pinche y el despensero, y conseguirás lo que quieras (en cuanto al aspecto alimenticio, se entiende ¿no?).

Por supuesto que me enfadé mucho más de lo que ya estaba, pero como lo puedo hacer nada... no se le puede obligar a que haga algo que no entra dentro de su trabajo ni obligación. Si dice que no... es, que no. Pero siempre te queda el mal sabor de boca por tal negativa, más aún si lo que pides es para celebrar tu cumpleaños con el resto de la gente que hay a bordo y que esperan alguna sopresa por tu parte, para invitarles por tu cumpleaños, ya que no lo puedes disfrutas ni fuera del barco, ni con tu familia.

En fin... la última hora la pasamos contando chistes, en una buena reunión y a eso de las 04.00 de la mañana tocamos retirada para descansar un poco antres de que tocara entrar de guardia.

A las 08.00 horas de la mañana, cuando fui a desayunar, me encontré con una grata sorpresa: en el Comedor habían hecho con letras de papel recortado y en grande, la leyenda "DIA 18 D. FELIZ CUMPLEAÑOS" y dentro de cada letra, el nombre de cada uno de mis compañeros y el de los Marineros.

Mi tarta de almíbar.
Me sentí contento, porque me di cuenta de que no se habían olvidado de mi cumple. Desayuné y me fui a entrar de guardia; seguimos fondeados frente a la Base "Teniente Marsh", donde al mediodía tuvimos que desembarcar a nuestro compañero "El Electrónico", Antonio, por un principio de apendicitis; personalmente, puedo decir que me hizo pasar una noche tremenda escuchando sus quejidos (yo duermo en la litera de arriba), y diciéndole que iba a llamar al Médico para que lo viera, a lo que se negaba, porque si lo desembarcaban se quedaría fuera de la Campaña y no quería. Solo atinaba a decir, que intentaría aguantar y guscar una postura cómoda para sentir menos el dolor; yo me sentía impotente por no poder hacer nada para ayudarle, solo estar pendiente de él, por si las moscas, por lo que poco sueño pude conciliar. El caso es que tuvo que desembarcar a tierra por recomendación médica para evacuarlo cuanto antes. Ya le esperaba un avión de las Fuerzas Aéreas Chilenas, que lo llevaría en un par de horas a Punta Arenas, para quedar ingresado de urgencia en el Hospital Militar.

Este hecho, hizo que nos bajara la moral y el ánimo a todos, por lo que el ambiente se enfrió bastante. Porque quedarse con un compañero menos a estas alturas de la Campaña, no es bueno para el buen ambiente que reina entre todos nosotros. Además pensábamos que las fiestas navideñas, las tgendría que pasar solo, sin nadie conocido a su lado, y todos extraños para él, aunque seguramente le atendería lo mejor posible hasta su total restablecimiento. Nos hacía sentir tristes y además le dábamos muchas vueltas. Nos dolió a todos, pero nada pudimos hacer por evitarlo, pero a pesar de todo, era lo mejor que se hacía por su salud y así, evitar males mayores. Una vez que los médicos lo vieron por la mañana, se decidió rapidamente su evacuación aprovechando la situación del aeropuerto.  

Después de la comida, bajo una representación de la Agrupación a tierra, para saludar al Jefe de la Base, y aqui nos dispusimos a tomar una copas. Los compañeros empezaron a reclamarme la tarta de cumpleaños, que la sacara de donde la tenía escondida... como es normal, pero tuve que decirles -muy a pesar mío y con algo de vergüenza- que no habia sido posible mi petición al Mayordomo y que por lo tanto no habría tarta, y por los alrededores no había pastelería de guardia; pero mira tú, por donde, el Lubina tenía que bajar a tierra y entonces le dijeron que ya podía sacar la sorpresa. ¡¡NI MAS NI MENOS QUE UNA ENORME TARTA, SEGUIDA DE OTRAS TRES MÁS PEQUEÑAS...!! Todas ellas hechas con fruta en almíbar. ¡¡Vaya sorpresón!!.

Detalle de las mismas: la tarta grande era de piña con melocotón en almíbar, y llevaba dibujada mi cara fumando en pipa, hecha a base de chocolate en polvo, caramelo y coco gratinado; arriba los años: 34. Las otras tres eran de melocotón, piña y pera, todo en almíbar, y desde luego estaban buenísimas, porque no quedó ni una migaja.

Esperando para comerla.
Esta sorpresa si que no me la esperaba, puesto que estaba convencido de que el Lubino no me las iba a hacer. Y tenía un rebote interior contra él... que si hubiera podido me lo hubiera comido al horno, aunque hubiera cogido una indigestión de las gigantges, pero bueno, se quedó solamente en una calentura, e intenté tranquilizarme para que se me pasara un poco el cabreo que tenía en lo alto. Y lo más curioso de la sorpresa es, que de la elaboración de las tartas (hechas en el máximo secreto y en horas de la madrugada, para que yo no supiese nada), lo sabía todo el mundo en el barco, menos yo. Supiero ser tan ladinos a la hora comentarme sobre la celebración de mi cumpleaños, y yo tenía que buscar excusas tontas, porque sabía que no habría gtarta, ¡¡iluso de mí!!, ¡era el único en todo el barco, que no se daba cuenta de lo que tramaban y de como me tomaban el pelo!, porque además el día anterior y el de hoy después de la comida, intentaron provocaciones, para que discutiera con el Lubina... que sucedió. Sentía que por su culpa iba a quedar en ridículo ante 60 personas y no me hacía ninguna gracia. En absoluto. Es de esos momentos, en los que dices... "tierra, trágame", en este caso... "que salga a cubierta, y me lleve el agua".

Pues nada, me hicieron la típica foto con la tarta para que se pueda comparar el parecido y a continuación se empezó con la repartición de la misma. En esto me tuvo que ayudar el Ayudante de cocina, Leonardo -más conocido entre todos como "Nardo"-. Habíamos congregados en el Comedor, a todo el personal de la dotación y expedición, exceptuando al personal de la guardia de Puente y Máquinas, a quien se les guardó sus correspondienetes raciones para cuando vinieran a cenar.

Y como no teníamos velas, pues pusimos palillos, asi que hubo que soplar rápido para que no llegara la llama a la tarta. Comimos la tarta, y a la hora del brindis, el primero fue por nuestro amigo y compañero, Antonio, deseando su pronta recuperación y más que eso, que todo se quedara en el susto. El siguiente brindis, fue a mi salud, deseándome muchas felicidades y que cumpliera muchos más, lo de siempre. Por destacar la presencia de alguien, no voy a destacar a nadie, pero allí estaba todo el mundo, desde el Comandante del buque, hasta el último Marinero, y me sentí muy feliz de que así fuera, ya que este hecho mitigaba el no poder celebrar este día junto a los míos.

Tomando el fresco en el alerón.
¿Regalos...?, bueno, solo tuve uno, pero muy significativo y especial: una cinta de video en la que cada uno de mis compañeros hacía votos por mi felicidad y me deseaban feliz cumpleaños y que cumpliera muchos más, cada uno a su manera. Al final, todos juntos, me cantan el "Cumpleaños Feliz" y las típicas canciones de estas celebraciones; la verdad es que mientras la veía, se me saltaron las lágrimas y es que yo muy, pero que muy sentimental y blandorro, y este super detalle, me llegó al fondo de mi corazón, por lo que no pude retener las lágrimas y se me escaban mientras veía la cinta. Veía en ella que no había nada de falso en todo lo que me decían cada uno de ellos.

A las 16.00 horas, volví al Puente para llamar por teléfono a mis hijos y a mis padres (de quienes había recibido al mediodía un telegrama, deseándome lo mismo que todos mis compañeros, firmado por mis padres y mis hermanos). Bueno, era más de lo que esperaba, todo fue muy emotivo y encima poder hablar con ellos... en este día tan señalado para mi -porque yo asi lo veo-, después de esto volví a entrar de guardia, esperando el regreso del personal que todavía quedaba en tierra, para ver si levantamos el fondeo o permanecíamos allí toda la noche. A las 20.00 horas, cuando salí de guardia, todavía no habían regresado, por lo que yo me retiré a descansar, ya que la próxima guardia me toca al alba, y a esa..., a nadie le gusta.

Pero lo que pasa siempre o casi siempre, es que después de cenar siempre charlas algo, y entre copa y copa, todavía me quedé un par de horas levantado, después si, me fui a la cama, y de esta manera finalizó el día de mi cumpleaños, mi primer cumpleaños en la Antártida, a más de 13.000 kilómetros de mi casa... ¡¡Madre mía!!.

Con la cámara para grabar los icebergs.


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