martes, 15 de marzo de 2011

DIARIO DEL VIAJE A LA ANTÁRTIDA ( V I I I ).

Día 11 de Noviembre de 1989.
He entrado de guardia las 04.00 horas de la mañana y muy bien, muy bien, todo muy normal; la mar bastante calma, sin viento alguno y una temperatura de 20ºC; a las 06.35 amaneció un sol precioso y a las 07.00 entré en caña, quitando el piloto automático, pues comenzamos el paso en una canal dragada y había que asegurar muy bien el rumbo, vamos, "llevarlo al pelo", y se me dió muy bien, pero que muy bien, y no es porque sea yo, pero cualquiera de los tres que estamos en el Puente, lo hacemos muy bien en el timón (siendo solamente mi compañero Blanco el especialista en esto, en llevar el timón, pero como no hay Marineros que desarrollen este puesto, pues tenemos que hacerlo los profesionales de otra especialidad); a las 09.30 horas atracamos en el muelle después de atravesar una buena canal, único paso de entrada y salida para el puerto de Montevideo.

Y que además cuenta con el peligro de que en mitad del trayecto, a la entrada de lo que es la bocana, más o menos, hay un buque hundido, si, un buque de la Segunda Guerra Mundial perteneciente a la Marina Alemana, y del que todavía se aprecian por encima de la superficie del mar, las partes más altas del palo mayor y de las antenas que poseía este buque. Su historia es, que encontrándose por estas latitudes (a la caza de algún buque o submarinos de la Flota Aliada) se averió y tuvo que entrar en el puerto de Montevideo para reparar. De esto se enteraron los de la Flota Aliada y bloquearon el puerto para que no pudiera salir, comunicando a las Autoridades que si se le prestaba cualquier tipo de ayuda para reparar al barco nazi, bombardearían la ciudad hasta reducirla a escombros y cenizas. Ante las amenazas, los uruguayos decidieron no prestar auxilio a los nazis por el temor a los bombardeos. El Capitán del buque, entendiendo las razones -ya que Uruguay era pais neutral en el conflicto bélico-, salió de puerto y en mitad del trayecto, prefirió hundir el buque para evitar caer prisioneros de los Aliados y al mismo tiempo, evitar que entraran los buques a puerto. Cuando hundieron el buque, regresaron a puerto a bordo de los botes salvavidas y no pudieron ser apresados, porque Uruguay los acogió como asilados políticos. Y esta es la historia de este buque, que sirve como boya de aviso de bajos en la cana dragada de entrada al puerto de Montevideo. Allí quedó hundido, y en la actualidad sirve de aviso para todos los buques que entran y salen, para que naveguen alejados de su zona, antes de que puedan rozar con el casco y consecuentemente, tengan una via de agua, o bien se queden encallados en la zona.

En el pasillo central de la Catedral de Montevideo.

Bueno, pues después de estar atracados, y asear un poco los interiores, abriendo todas las compuertas que daban a la cubierta para que se ventilara todo, pasillos, Comedor, Camarotes... Hasta las 14.00 horas, cada uno estuvo haciendo lo que le correspondía y después salió franco por libre. Yo opté por meterme en cama y descansar, que buena falta me hacía; todo el barco en silencio, sin el zumbido que provenía de la sala de máquinas, sin movimiento en el barco, todo quieto... en silencio... Y así descansé hasta las 17.00 horas, después de darme una buena ducha y refrescarme, me puse de acuerdo con Txo y salimos juntos, pues anteriormente ya habíamos quedado con Berjano, Tony y Bravo, para ir a conocer un poco como es la ciudad a la que acabamos de llegar, la capital de Uruguay: Montevideo.

Nos tomamos unas cervezas, tan flojas como las de Brasil y por lo que parece, la cerveza de importación, se bebe muy poco por aqui; vamos, las que nosotros solemos beber en España. Luego nos fuimos a cenar a una parrillada donde los ánimos parecían estaban en franco decaimiento, por momentos, aunque había la típica chispa de alegría, pero no iba el ánimo hacia arriba, sino al revés. La cena la pasamos con aburrimiento, y hago constar que estaba muy rica, pero... Había que animarse como fuera, que nos lo merecíamos. Asi que empezamos a proponer cada uno lo que le parecía que podíamos hacer, y elegimos irnos de baile y conocer el ambiente de las discotecas de "acá" -como se dice en estos lugares-.
Ofrenda al General Artigas.

En la discoteca a la que fuimos, nos encontramos más gente de a bordo, y nos montamos nuestra fiesta particular, pasándolo estupendamente bien, por lo que los ánimos volvieron a subir muchos enteros y logramos ponernos contentos con alguna copita de más.

Es verdad que allí donde van los españoles... se nota; porque tal era la juerga que nos montamos nosoros solos, que nos dejaron sitio para que no estuviéramos apretujados contra el resto de la gente, y ésta se lo pasaba en grande viéndonos bailar y cantar. No molestamos a nadie, ni nadie se sintió ofendido con nuestros cánticos y movimientos "danzarines-no-se-sabe-de-donde". Incluso nos jaleaban mucho y de buenas maneras. Somos y tenemos conciencia de hasta que punto puede llegar nuestro jolgorio, y en ningún momento nos sobrepasamos y ni siquiera tuvieron que llamarnos la atención por nada. Asi que podemos decir, que lo pasamos... de escándalo, super bien, fenomenal, bárbaro... y muy dicharacheros con todo el mundo.

A las 05.00 de la mañana, decidimos irnos para el barco y echarnos a descansar, aparte de que hacía mucho frío, viento y lluvia, no apeteciéndonos otra cosa que llegar cuanto antes al barco, para meternos en cama. Y mientras sigue la lluvia y el viento, dueños de la noche, nosotros descansamos pensando en que será cuando nos levantemos por la mañana, ya que estamos en domingo y no tendremos trabajos, por lo que el que quiera dormir a pierna suelta, o hasta cansarse, o hasta romper la litera... ¡lo podrá hacer!.

Día 12 de noviembre de 1989.
Hoy cumplimos un mes desde que salimos de San Fernando, allí en la "Tacita de Plata".

Pues como decía anteriormente, hoy es domingo, y no hemos tenido que madrugar, pero tampoco nos hemos levantado muy tarde; lo que sucedió es que al ver que el día no había cambiado nada con respeto al de ayer y esta madrugada, nos mantuvimos -alguno de nosotros- en cama, dormitando hasta la hora de comer. Cuando me levanté para comer, me enteré de que había gente que se habían ido de excursión a Punta del Este, en un autobús que había puesto la Marina Uruguaya. Después de comer y de haber tomado el cafelito, reposando la comida, me he dedicado a arreglar un poco mi taquilla y a trabajar un poco, que siempre es interesante tener el trabajo al día y si se puede, adelantado, para luego no andar con prisas y tener que quedarme mientras otros salen a la calle. 

En las Tribunas del Senado o Sala de los Senadores

Por la noche, temprano a la cama, porque con el tiempo que hace, no apetece nada salir de paseo. Mejor se está en el barco, sin pasar frío, y teniendo una buena temperatura en el interior. ¡¡Nada hay mejor que estar en casita, cuando hace mal tiempo fuera!!. Otros si han salido, como por ejemplo los que fueron a la excursión de Punta del Este, una zona residencial y turística muy bonita y muy de moda, muy bien cuidada y muy elegante; de lo más moderno que se puede encontrar en la ciudad de Montevideo, y eso que está a distancia considerable.

Lo que les pasó es que tuvieron mala suerte; se les averió el autobús y se encontraron tirados hasta casi las tres de la tarde, hora en que pudieron volver al barco, pero sin comer, con frío y sin disfrutar de la excursión que les había programado. Sin embargo, los que nos quedamos en el barco -cuando llegaron ellos- nos reimos a su costa, pero ¿que le vamos ha hacer?. Nosotros tuvimos mejor suerte y estuvimos más confortables. Y nos reíamos cada vez que alguno contaba lo de la avería, el agua que caía, esperando que pudieran volver rápido al barco...


Fachada Principal de La Casa de Las Leyes.

Día 13 de noviembre de 1989.
Esta mañana, me han comisionado para hacer una excursión oficial, pero autorizados a ir de paisano, y a la que solamente hemos ido cuatro personas -los demás estaban escarmentados con esto de las excursiones-: a saber, el Capitán Médico, Samalea, el Alférez de Navío Soler, el Cabo Radio Tenreiro y yo. Dispusimos de un autobús militar para nosotros solos (aqui llaman a los autobuses, "colectivos"), porque se pensaron que iban a venir más miembros de la dotación, pero claro... después del día de ayer, nadie quería más viajecitos en autobús. Nada, que el Segundo "enganchó" a los cuatro primeros que vió: Nosotros. 



Monumento y mausoleo del General Artigas.

Empezamos el viaje riéndonos, porque nos parecía excesivo ir cuatro personas... seis con el conductor y el Suboficial de Enlace que venía también, como guía turístico. Y les dimos la opción de que pasaran por su acuertelamiento y pudieran cambiar el vehículo, pero nos dijeron que daba igual, que a ellos no les importaba en absoluto.


Llegamos a la primera parada: la Catedral, que resultó ser muy bonita, la visitamos toda y nos hicimos alguna que otra foto como turistas que somos, pero guardando el debido respeto por el Templo. De ahí, fuimos a la Plaza de la Libertad, homenaje al General Artigas, Libertador del Uruguay, donde quisimos entrar en el subsuelo, que es un mausoléo dedicado a su memoria, y de paso ver la urna donde reposan sus cenizas. Pero fue imposible, por la coincidencia de que hoy era el único día en que no se permitía la entrada al público. ¡Que mala suerte!. Intentaremos verlo otro día, porque según el "guía", es muy bonito por lo sencillo que es.

Urna con las cenizas del General Artigas.


Luego fuimos a la Casa de Las Leyes -lo que en España viene a ser el Palacio de Las Cortes-. Este edificio es muy bonito, digno de ver, pues todo él está hecho en mármol y donde una guía -una chica joven y muy cortés-, nos explicó detalladamente toda la historia que tiene y contiene este Palacio: desde su construcción hasta las Salas de los Diputados y Senadores, Salón de los Pasos Perdidos -que se utiliza solo para las grandes recepciones oficiales, así como tambien como capilla ardientes de algún alto mandatario de la Nación que hubiese fallecido-, Biblioteca Nacional -que está abierta a todos los públicos-, Sala de Recepciones, etc., etc. Además, esta señorita, -siempre diré que muy amable y simpática y buena relatadora de todo lo que muestra y enseña-, nos lanzaba continuas "puyitas" cuando preguntábamos por algún cuadro en especial (cuadros que representaban batallas en distintos lugares del Pais), haciendo referencia a la época en que Uruguay fue liberada del yugo de los españoles, por el General Artigas, y otros muchos comentarios que, claro está, siempre sería con los uruguayos y españoles de por medio, pero siempre a favor de los uruguayos. Bueno, nosotros nos dimos cuenta de las "puyitas", porque todos nos sonreíamos, pero no quisimos "entrar al trapo", no había por qué. Estamos de visita en un país extranjero y nos interesamos por su historia, algo que ellos si conocen y que nos enseñan, y punto. También ella se da cuenta, de que evitamos la discusión y "se la envaina", siguiendo su cometido pero esta vez, más comedida en sus relatos y explicaciones. Y al finalizar la visita, nos despidió muy amablemente diciendo que éramos unos españoles muy educados, algo que nos halagó y nos hizo sonreir. 

Salón de Los Pasos Perdidos.
 Pues volvimos al "colectivo y a continuar la marcha, y nos dió por mucha risa cuando observamos que la gente se nos quedaba mirando, viendo que disponíamos de todo un colectivo para nosotros cuatro. Bueno, pues nos fuimos en dirección a la zona donde se encuentra el Palacio del Presidente de la Nación -equivalente al Palacio de La Moncloa-. Un edificio muy modernista, de líneas muy modernas, muy lineal, pero al mismo tiempo muy feo, no tenía nada de bonito. Y algo que no le pegaba en absoluto, era la Guardia. Parecen auténticos "soldaditos de plomo", en su postura de estatuas totalmente inmóviles, bueno, esto como todas las Guardias Presidenciales.




Pero es que éstos, son el modelo del "Soldadito de Plomo". Ahí no paramos, porque no es lugar para visitar, solo pasamos por delante y... ¡adiós!. Seguimos el recorrido turístico y vimos el Estadio de futbol "Centenario", donde juegan los equipos del Peñarol de Montevideo y Nacional de Montevideo; naturalmente, no pudimos entrar porque se encontraba cerrado y luego estuvimos en un parque público de interés turístico, donde hay un monumento a los indios o gauchos, como aquí les llaman. Este monumento simboliza la colonización de Uruguay: una carreta tirada por bueyes y un gaucho azuzando a las bestias. El citado parque recibe el nombre de "Las Carretas", por este monumento y donde también nos hicimos nuestras fotos para inmortalizar ese momento.

Después, volvimos al barco, para poder comer y sacar el hambre que nos hacía sentir ya, retortijones en el estómago, por el largo recorrido que llevábamos en el cuerpo y sin apenas tomar nada. Ya era hora de que se acabara la excursión, aunque si hubiéramos tenido un buen sitio donde comer, no nos hubiera importado seguir la excursión, lo estábamos disfrutando, y mucho mejor que los de ayer.

A lo largo del recorrido, pasamos por avenidas donde nuestro chófer nos explicaba con detalle las características del pueblo, status social, nivel económico, y nivel de vida que se tiene por aqui. Y la verdad es que nos quedamos bastante sorprendidos. A su lado nosotros podríamos ser, perfectamente, de la "Jet Set".

Por la tarde, me dediqué a escuchar buena música hasta la noche en que salimos los dos Radios (Abel y Juan) y yo; queríamos cenar bien, algo típico de este lugar. Y hay que decir que lo pasamos muy bien. Fue una cena de lo más divertida, y no echamos en falta ningún tipo de compañía, tal y como estábamos los tres... nadie más. Bueno, si... aunque en realidad, si hubiera venido algún compañero más, tampoco hubiera pasado nada. Al revés, se hubiera deviertido tanto como nosotros. 

Y después de cenar, nos dimos un paseo largo, sin prisas, para hacer bien la digestión, y de paso observar y mirar el ambiente de las calles de Montevideo, como se movía la vida por aqui, viendo los comercios, las plazas, las cafeterías... Caminamos durante un buen rato, y cuando vimos que ya era un poco avanzada la hora, decidimos volvernos para el barco a descansar. Además, yo tenía que entrar de guardia al día siguiente y quería estar descansado. No me gusta trasnochar, cuando al día siguiente tengo Servicio.



En el Cerro de La Fortaleza, último bastión español en el Uruguay.


lunes, 14 de marzo de 2011

DIARIO DEL VIAJE A LA ANTÁRTIDA ( VII ).

Día 04 de noviembre de 1989.
Hoy es sábado, y es el día señalado para zarpar rumbo a Montevideo (Uruguay); durante toda la mañana se han estado ultimando detalles para preparar la partida. A las 17.00 horas hemos salido, y fueron a despedirnos el Cónsul español y el Agregado Naval, con sus respectivas esposas, deseándonos buena travesía y buenos vientos hasta nuestra próxima recalada en puerto.

Empezamos la singladura, una más, con un poco de meneo en el barco, debido a que nos encontramos con la mar un poco revuelta, y esto es lo que me ha llevado a "pagar el tributo" a Neptuno, haciéndome salir al alerón del barco y "echar la pastilla"; gracias también a los callos que nos ha preparado el Lubina, fortísimos y picantes, por lo que en cuanto noté un poco de movimiento en el barco, no dudé en arrojar todo lo que llevaba de más en el cuerpo. Pero bueno, esto lo arreglé de inmediato, dándome una buena ducha para despejarme y me metí en cama, a descansar. Luego me tendré que levantar para la guardia nocturna, pero bueno, mañana será otro día y Dios dirá lo que nos vamos a encontrar.

Día 05 de noviembre de 1989.
Continuamos con el mismo rumbo, y de momento llevamos la mar de popa, por lo que navegamos bastante cómodos, casi igual que cuando íbamos de Canarias a Brasil, y esperamos que nos dure así mucho tiempo. No es por nada, sino porque llevando la mar de proa, es mucho más difícil para todo y para todos, y seguramente tendremos muchos días en la que encontremos así o incluso peor que ahora.

Es domingo, pero da igual, para nosotros es como si fuera un dia cualquiera, y nos vamos dando cuenta de que en el barco, todos los días son iguales. No notamos la diferencia de un laborable a un festivo, porque si hay que trabajar, no importa que día es; se trabaja y listo.

¿Qué otra cosa podemos hacer? He estado con el ordenador durante un buen rato y por la tarde he ido a llamar por telefono, ya que me corresponde por turno. Por tres veces lo he intentado y no he conseguido tener comunicación alguna con mi familia. En fin... se habrán ido de merienda a algún sitio. Bueno, otra vez será y esperemos que haya más suerte.

Finalizo el día entrando de guardia a las 04.00 horas con buena mar, viento casi de popa y una tormenta eléctrica en el horizonte de lo más espectacular y bonito que haya podido ver. Parece como si hubiera una gran fiesta con pirotécnia de la más alta imaginación de los especialistas de las Fallas Valencianas. Quizás sea un poco exagerado, pero me causó mucha impresión observarlo desde tan lejos. ¡Tenía un colorido precioso!, y se veía tan bien que me ha salido la expresión sin pensarlo. Esperamos que esta tormenta no nos afecte a nosotros cuando lleguemos a su altura y sea solo pasajera o la pillemos de refilón.

Dia 06 de noviembre de 1989.
Bueno, hoy hemos empezado el día como se acabó ayer, con la tormenta eléctrica por la proa, sin que nosotros hayamos llegado a su altura por el momento. Lo que quiere decir que se mentiene todavía a bastante distancia. Por la mañana, de guardia de 11.00 a 14.00 horas, con una mar gruesa, bastante "gorda", que dejó fuera de combate a mucha gente, y después de comer vendría bien una buena siesta, que sigue siendo el "deporte nacional", aunque nos encontremos a muchas millas de casa. Bueno, si la mar te deja descansar un rato y no te saca de la cama. No nos gusta perder nuestras costumbres y por eso la seguimos practicando, menos los que están de guardia. A esos les tocará en otra ocasión.

Hoy me ha vuelto a tocar turno de llamada (porque había hueco), y hoy si he podido hablar con mis padres, y ya me enteré del por qué ayer no pude hablar con ellos: estaban de fiesta en casa por un cumpleaños, y me alegró un montón el poder volver a tener contacto con ellos. Después hemos estado viendo la películo "Rocky IV" y nos hemos divertido durante un buen rato.

A las 20.00 horas he vuelto a entrar de guardia y nos hemos encontrado a la altura de Río de Janeiro, con un buen número de plataformas petrolíferas en el horizonte, a la vez que se veía a nuestro alrededor, según íbamos navegando y en nuestra ruta, mucho tráfico de barcos y otros que se encontraban pescando. Hemos tenido que gobernar el barco en "manual" (hasta ahora veníamos utilizando el piloto automático, cuando las travesías son largas), pero sin dificultad alguna. De todos modos, hay que hacerse con el manejo del timón, como si te acostumbras al manejo del volante de tu coche, tienes que saber y conocer el movimiento justo para que el barco responda a ese... movimiento manual tuyo.

Y entre plataformas y barcos, hemos acabado la guardia y el día. Veremos que nos depara el nuevo que empieza... ¡ya mismo!.

Rumbo a seguir desde Salvador de Bahía a Montevideo, casi costeando.
Día 07 de noviembre de 1989.
Hoy amaneció el día con muy buen sol y una mar tendida del Sur, que aunque había momentos en que era un poco pesada, se toleraba bastante bien y no incomodaba.

He vuelto a trabajar con el ordenador bastante tiempo, exactamente hasta las tres de la tarde, por lo que he tenido que comer solo y poca cosa, aunque lo que había, tampoco era muy de mi agrado: ¡pescado!. Bueno, pues como decía, he estado trabajando y me voy dando cuenta de que es muy práctico y mucho más cómodo que hacerlo a máquina, aunque es un poco pesado, pues después de tanto tiempo trabajando en él, y con el movimiento del mar, termina uno como si estuviera borracho, que es como me he sentido yo, y además con dolor de cabeza. He comido dos canelones (que ha sido el primer plato) y enseguida me fui a descansar un rato, hasta las las cinco de la tarde que me vuelve a tocar de guardia.

Y la guardia, ha transcurrido tranquila, navegando rumbo a Montevideo, y con buena mar. A las 20.00 he salido de guardia, y he bajado a cenar, pero esta vez he cenado bien (por lo que no había comido a mediodía), y después de escribir esto (lo hago siempre que finaliza el día o bien antes de meterme en cama) me voy a dormir; hay que aprovechar las máximas horas de descanso y sueño que puedas, para luego poder estar bien espabilado en las guardias nocturnas. Me vuelve a tocar la guardia de alba, asi que me llamarán a eso de las 03.30 horas para ir espabilándome, refrescarme un poco y subir al puente a rendir otra nueva guardia. Asi que... hasta mañana, que será otro nuevo día.

Día 08 de noviembre de 1989.
El día que comienza, estando de guardia y viéndolo amanecer, no tenía muy buena pinta que digamos, pues empezó a nublarse bien temprano, pero a medida que avanzó, fue mejorando el tiempo, hasta que por fin se decidió..., lució el sol, como solo él sabe hacerlo.

A media mañana, apareció una manada de toninas que empezaron a jugar alrededor del barco, pero casi siempre por las amuras de proa e incluso saliendo desde la misma proa, como queriendo enseñar al barco como se tiene que navegar por la mar, y en que dirección hay que ir, como si ellas lo supieran. Daba gusto ver a estos animales tan simpáticos, y de muy buena gana nos hubiéramos tirado más de uno al agua, para jugar y nadar con ellos. Dimos la voz por los altavoces de interiores, y enseguida acudió mucha gente a cubierta para verlos y sacarles fotos, como si algo extraordinario sucediera, y la verdad es que no todos los días ves a una manada de estos mamíferos por lo que no hay que perder la ocasión de fotografiarlos.

La verdad es que parece una perfecta despedida de los mares de Brasil, porque escenas tan bellas como las que ofrecen, pocas veces se pueden ver, y nos gustaría estar horas y horas viéndoles jugar por delante del barco, sin que en ningún momento ocurriera nada fuera de lo normal; son demasiado listos y... más ágiles todavía.

Por último, decir, que ya nos queda menos para llegar a Uruguay, si Dios quiere y la Virgen del Carmen nos acompaña (Ella viene con nosotros, y desde su sitio en el Puente de Mando, seguro que velará por nosotros y por el barco).

Por la tarde transcurre todo muy normal: en la mar y a bordo. La guardia tranquila, oyendo música en la radio del Puente, y oteando el horizonte y lo que no es el horizonte, por si viéramos algo que se saliera de lo normal. La próxima guardia me toca a las 12 de la noche. Veremos que novedades nos encontramos a lo largo de esta guardia.

Montevideo, a la desembocadura del Rio de La Plata.
Día 09 de noviembre de 1989.
Hoy es un día de los pocos que han amanecido bonitos y bien: la mar, tendida de popa..., buen tiempo..., buen sol..., poco viento..., la gente de a bordo con buen humor, y... buena comida; la única novedad fue que se nos ha fastidiado el radiocasete del Puente y nos hemos quedado sin música, hasta que el personal competente de la dotación, solucione el problema. Porque ir en el Puente sin oir música, se hace demasiado aburrido para las horas que estamos ahí arriba.

Después de la comida, nos echamos la partidita de dados, y en juego estaba la botella de coñac "Torres X", para tomarlo con el café. Ésta le ha tocado perder a nuestro compañero Bravo, que es el "chispas", y como a todos nos ha pasado... ¡pagó!.

Por la tarde, he vuelto a trabajar con el ordenador bastante rato, y luego estuve echado en cama, hasta las 20.00 que me tocaba entrar de guardia hasta la medianoche.

Antes, estuvimos haciendo preparativos para una pequeña fiesta a Berjano, que cumple años. Su primer regalo fueron dos tarjetas de "Poppy Cards" y una camiseta de "combate", regalo hecho por Bravo, porque sabía que le gustaba esa camiseta. Y con el pensamiento de que nos queda un día solo para entrar en Montevideo, nos preparamos para hacerle una pequeña fiestecilla de sorpresa.

Día 10 de noviembre de 1989.
Pues de nuevo volvimos a tener un amanecer precioso, con la mar calma y viento de popa. Entré de guardia a las 08.00 horas de la mañana, y la tuvimos buena, muy tranquila, sin novedad alguna que alterara nuestra travesía.

A mediodía, nos reunimos para felicitar a Berjano, y éste nos ofreció un postre exquisito: Tarta de piña, ¡riquísima! ¡por las barbas de Neptuno, no había probado antes una tarta tan rica!. A partir de ese momento empezamos con las bromitas: que si la "camiseta de combate", que los tirones de orejas, que si las botellas de cava, etc., etc., y yo me comprometí para hacerle un peinado a lo "Llongueras" (¿?), todo para pasarlo bien y en buena armonía, con el convencimiento de que estamos formando una buena piña entre nosotros, una gran familia bien avenida.
Ejerciendo de Llongueras, para hacerle una "cresta" a lo "punky"
Se invitó a los Oficiales y Suboficiales, así como al Comandante y también a los del relevo de la guardia; a las 14.00 horas se empezó la fiesta, reuniéndonos en el Comedor de Marinería, todos los componentes de la dotación, a excepción de la guardia de Puente y Máquinas, que debían estar en su puesto. Ya tendrán su momento.

Todos estábamos con él para brindar y para que apagara las velitas de la tarta. Se le cantó el "Cumpleaños Feliz" y varias canciones más para animar un poco la fiesta. Luego empezamos con las copas y la cosa fue más en serio, porque nadie quería que la fiesta decayera. Luego vino la entrega de los regalitos, a cual de ellos más simpático y significativo; la apertura de cada uno de ellos era coreada con gritos de admiración, aplausos y risas, después de ver de que se trataba el regalo. Todo muy bien, muy bonito y con mucha alegría. Hasta que la cosa decayó totalmente y se apagó; se apagó porque se hacía la hora de la cena y de entrar de guardia y no había que abusar mucho, que esperan por delante cuatro horas de guardia nocturna.

Yo, después de la guardia, me hice la cama, me dí una buena ducha -que ya me hacía falta- y a dormir, pues cogía la guardia del alba y además la entrada en el puerto de Montevideo. 




domingo, 13 de marzo de 2011

DIARIO DEL VIAJE A LA ANTÁRTIDA ( V I )

Día 01 de noviembre de 1989.
Pues aqui estoy de nuevo, saliente de guardia, y hay un dicho en la Armada (de tantos como hay, este es uno de ellos) que dice: "Más vale un saliente, que dos mil entrantes". Hoy es el día en el que tocaré tierra por primera vez en Sudamérica; bueno, pues después de comer, nos hemos juntado Txo, Tony y yo, para salir a tomar unas copas y conocer un poco omo es Salvador de Bahía, que será lo que descubra en este sitio desconocido. Bueno, tengo que decir que iba bien acompañado, ya que mis dos compañeros, estuvieron aqui durante la Campaña anterior, por lo que no va a ser difícil saber por donde moverse.

A mi me impresionó muchísimo la suciedad y el estado en que se encontraba cualquier calle por la que anduviéramos. Rápidamente cogimos un taxi (aqui, el modelo que impera es el Wolswagen, más conocido en España por el "escarabajo") para que nos llevara a la zona de más ambiente, y por allí empezarmos a tomar las primeras copas. Y hay que decir que la cerveza aquí, por ejemplo, parece gaseosa. Es tan suave, que para sentirla, hay que tomarse una buena cantidad de ellas. Después fuimos a un Centro Comercial, muy en desacuerdo con el resto de la ciudad, por lo que se nota que ha surgido el capital extranjero.

El sitio en cuestión se veía muy limpio, com mucha seguridad, mucha pulcritud, y casi, casi, como si fuera para un nivel de vida mucho más estable y alto que lo que se veía fuera de allí. Estuvimos curioseando como los típicos turistas, pues esto es lo que éramos realmente en esos momentos. Nos tomamos una copas, y después fuimos a ver  si había algo que nos gustara para poder comprarlo.

A la hora de comprar, coincidimos Txo y yo, pues vimos un jersey que a los dos nos gustó, pero sin que llegáramos a decirnos nada. Y cuando me decidí y dije que lo iba a comprar, él dijo que tambien se había fijado en el mismo y que también lo quería, por lo que entramos en el comercio y lo adquirimos, cada uno de una talla distinta, porque Txo es mucho más delgado que yo.

Nos propusimos guardarlos para estrenarlos en una ocasión que mereciera la pena lucirlos, aunque fueran un poco llamativos.

Regresamos al primer sitio donde tomamos las cervezas, y de nuevo, volvimos a la carga, porque hacía calor, y esa bebida refrescaba algo la garganta. Allí estuvimos, sentados, descansando en una terraza, observando a la gente y comentando sobre todo lo que pasaba por delante de nosotros y lo que nos alcanzaba la vista, más que nada, para ir asimilando y conociendo todo lo que veía.

Txo se me adelantó comprando a un vendedor ambulante un machete, con una funda y una empuñadura de lo más original, que me habría gustado comprar a mi, y digo que me habría gustado comprarlo, porque perdí el tiempo haciendo el cálculo mental del cambio de moneda, ya que costaba 100 cruzados nuevos (nosotros los llamamos "pichiqueiros") que al cambio son más o menos, unas 1.500 pesetas. Luego nos fuimos a cenar a un restaurante que se llama "Frutos do Mar", y que por cierto, esta estupendo.

Pedimos una mariscada a base langosta, gambas, calamares, pescado, almejas, pulpo... todo esto acompañado de arroz picante, harina de mandioca y harina de tapioca, ¡y cómo no! para beber, un vino blanco muy suave, que se llama "Forestier", de calidad Riesling; en ese mismo restaurante coincidimos con tres grupos de compañeros que también conocían el sitio y ¡claro! todo fueron bromas entre nosotros, de mesa a mesa; las camareras, unas mulatas muy agradables y simpáticas, se lo pasaban bien con nosotros, y a cada cosa que les explicábamos, se reían abiertamente, no con el fingimiento para agradar al cliente. El caso es que, pasamos una noche muy agradable y ya de madrugada nos recogimos para ir a domir a bordo, porque estábamos algo cansados, y había que darle gusto al cuerpo, que también tiene derecho.


Día 02 de noviembre de 1989.
Este segundo día de estancia, fue más o menos una copia del anterior, ya que quien quiso, pudo salir a partir del mediodía, ya que durante la mañana hubo que hacer tareas de limpieza y terminar alguna tarea que hubiera pendiente; y quien más o quien menos, se habría hecho con alguna amiguita (que aquí no resulta difícil) para pasarlo bien y de esta manera conocer la ciudad un poco mejor si llevas una compañía que te va enseñando. Por la tarde volvimos a salir, pero esta vez, con otra idea en la cabeza. Nos juntamos de nuevo Txo y yo y se nos unieron Berjano y Blanco. Salimos con la idea de cruza la Bahía en el transbordador y visitar la Isla de Itaparica, que ninguno conocíamos y que nos hizo tener curiosidad por ver como era ese lugar. Txo llevaba su cámara de vídeo para grabar todo lo que mereciera la pena recordar.

Foto de satélite, desde el puerto de Salvador de Bahía a Itaparica

La primera sorpresa, fue el costo del billete para subir al barco: ¡3 cruzados por barba!, que al cambio, suponen unas 30 pesetas y eso que la distancia es considerable, ya que para llegar a la Isla, tardamos casi tres cuartos de hora. Se notaba que éramos extranjeros, porque los cuatro íbamos con cazadoras, pensando que iba a llover y ocurrió todo lo contrario, no cayó ni una sola gota de agua. El sol lucía con fuerza y ya empezamos a notar el peso de las cazadroas... pero a lo mejor, en la Isla, cambiaba la climatología y no está de más el llevarlas.

"Los Cuatro de Itaparica"

Al desembarcar del ferry, todos los negros se nos ofrecían para llevarnos a conocer la isla, pero dijimos a todos que no y seguimos nuestro camino: queríamos pasear y desentumecer los músculos. Detrás de nosotros venían dos Oficiales del barco: el Oficial Médico y el Oficial de Puete, con los que habíamos coincidido en el ferry, pero ellos iban a su aire, y nosotros al nuestro. Ellos si alquilaron el servicio de una furgoneta-guía para conocer la Isla y se ofrecieron para que fuéramos con ellos, a lo que les respondimos que no, agradeciendo la invitación, pero nosotros preferimos ir caminando.

¿A quién se le ocurriría esta idea?. El caso es que como el que no quiere la cosa, andamos unos 12 kilómetros, hasta que decidimos parar el primer coche que pasara y que nos llevar al primer pueblo, como así sucedió. Pero mientras seguimos caminando, nos fuimos riendo de lo lindo, pensando en los ofrecimientos que nos habían hecho y que habíamos rechazado para ir en coche, como si conociéramos a la perfección el lugar; estábamos más que arrepentidos, pero ya no había más remedio que esperar al primero que llegara, pero por allí no pasaba un alma; por si fuera poco, a Txo se le metió en la cabeza, atravesar toda aquella selva que teníamos a derecha e izquierda, diciendo que ya saldríamos a algún sitio, pero no le hicimos caso ni locos. ¡¡Menuda indumentaria llevábamos para atravesar una selva y sin conocer aquello!!. Nos costó un poco de trabajo convencerlo, porque se había empeñado en hacerlo. Pudimos convencerlo gracias a que le dijimos que desconocíamos por completo el sitio y que nos podía ocurrir cualquier cosa y no sabíamos a quien podríamos pedir ayuda o donde podríamos llegar en caso de necesidad.

Ruta que seguimos en la caminata para tomar unas cervezas
Bueno, pero lo gracioso de todo esto, es que recorrimos tanto camino, para llegar a un pueblo (que es el que da nombre a la Isla: Itaparica) donde apenas se veía un alma por la calle; localizamos "la plaza del pueblo" y nos sentamos a la sombra de unos árboles enormes; allí pedimos unas cervezas y estuvimos descansando un buen rato después de tan larga caminata.

¡¡Toda la tarde caminando sin parar, para llegar a un pueblo que parecía abandonado, y encima, para tomarnos solamente dos cervezas!! ¡¡Hay que tener valor, para hacer una "machada" asi!!, pues ahí están mis compañeros para testificarlo, ¡¡vaya si anduvimos!!. Nos íbamos a acordar de esto, durante un tiempo, o como una de las mejores anécdotas del viaje (porque cuando el tiempo ha pasado y lo recuerdas, con risas, chistes y cachondeo, ya se convierte en "anécdota").

La plaza a la que llegamos "destrozaos" de tanto caminar.

Cuando acabamos de tomar las cervezas y hubimos descansado, volvimos al lugar donde se suponía que habría una parada para coger un medio de locomoción y volver al embarcadero donde llegamos con el ferry. Después de estar esperando un buen rato, nos recogió una furgoneta-guía, que por lo que parece, es el medio de locomoción más usual que hay aqui. El caso es que nos metimos dentro y solo íbamos nosotros cuatro, el chofer y otro individuo más; pensando que íbamos a ir solos hasta el embarcadero, nos acomodamos, pero nuestra sorpresa fue que a cada momento paraba y recogía gente, con lo cual llegamos a juntarnos dentro del vehículo 21 personas y un gallo, ¡si señor!, ¡un gallo!, que cuando le dió por cantar, a nosotros nos daba la risa, y nos tiramos todo el viaje desternillándonos de risa con él, mientras el resto de los pasajeros nos miraban con caras muy raras.

De lo que nos dimos cuenta, al poco de ir en este medio de transporte, era del "tufillo" que se iba formando a cada segundo que pasaba, y era normal, porque los negros, rectifico y digo, la gente de color oscuro, despiden un olor característico, y nosotros no ibamos tan sucios ni sudados como para desprender tanto "aroma del Caribe".

Bueno, estábamos dentro, asi que ya no podíamos apearnos, por lo que aguantamos hasta que llegamos al embarcadero a tiempo de coger el transbordador que nos llevara de vuelta a la ciudad. Mientras estábamos esperando para embarcar, nos tomamos unos cubatas haciendo tiempo, con la mala suerte de que haciendo un poco el tonto, alguien golpeó uno de los vasos y este cayó sobre la cámara de video de Txo, empapándola por completo, rápidamente nos pusimos a secarla, le quitamos la cinta que llevaba dentro para intentar salvarla del liquido elemento y limpiamos como pudimos el interior, pero nuestros pensamientos sobre "la cura" que hicimos, no nos consoló y pensamos que esa divertida tarde que pasamo en la Isla, se iba a perder por haberle caido un cubata a la cámara.

Cuando llegamos, nos fuimos sin pensarlo dos veces, derechos al barco a dejar las cazadoras (¡menudo peso más tonto llevamos durante toda la tarde!), y volvimos a salir para una vuelta, tomas unas copas y cenar en el mismo restaurante de la noche anterior, porque nos gustó. Allí nos volvimos a encontrar con una suculenta cena, que devoramos con ansia, porque después del ejercicio que hicimos durante la tarde, el cuerpo nos pedía comida para reponer fuerzas, y la verdad es que nos sentó de maravilla y nos divertimos lo nuestro.

Luego salimos a pasea un poco y tengo que decir la verdad: yo no volvería a esta ciudad ni de broma; porque es denigrante todo lo que se ve alrededor: pobreza, miseria, suciedad y mendigos que piden lo que sea, con tal de conseguir algo que poder llevarse a la boca (aunque esto también lo tenemos en nuestro país, pero aquí es en grado superlativo, aqui la pobreza y la miseria se nota mucho más). Además, es que se encuentran cada cinco metros. Pero más denigrante es, algo que vimos en un par de ocasiones y que a mi, la verdad, me dejó totalmente alucinado y boquiabierto: ver a un adulto como vigila a un perro feo y flaco hasta en la mirada, revolver en busca de comida entre la basura, y cuando ve que el animal ha encontrado algo, liarse a patadas con el pobre perro, para poder cogerlo él y comerlo. Eso me impresionó bastante, y me dió una sensación muy extaña.

Tambien hay mucha inseguridad, por lo que nosotros procuramos salir siempre en pequeños grupos, ya que si sales solo, estás expuesto a llevarte un buen susto, como le sucedió a un compañero nuestro, que por la mañana salió para hacer sus compras como cartero del barco y le siguieron tres negros, nada más verlo bajar del barco; tenían unas pintas que desde luego, no era de amistad precisamente y menos mal que tuvo la suerte de coger un taxi enseguida y marcharse, de no haber sido así, probablemente hubiera tenido algún serio percance.

Nosotros volvimos al barco a descansar, pues nos lo habíamos trabajado bien en Itaparica, después de tanto caminar, y podemos decir que el visitar esa Isla, fue desde luego, ¡¡toda una odisea!!. Eso seguro que no se nos olvidará en la vida.


Día 03 de noviembre de 1989.
Hoy hay poco que contar, porque estuve de guardia y me he pasado todo el día "currando", haciendo que transcurriera el día lo más rápido posible. La noche es larga y hay que matarla como sea, y la única manera es charlando. Así estuvimos los dos Radios (Juan y Abel) y yo, hasta bien entrada la madrugada. Después de darme una ronda por los interiores del barco y la cubierta comprobando el estado de las estachas, estuve acompañando al centinela en el portalón, charlando de todo lo que habíamos pasado desde que salimos de San Fernando, mientras tanto, poco a poco iban llegando los que todavía estaban en la calle, disfrutando de la noche "brasilera". Y quién más y quién menos, vino algo contentillo, pero dentro de lo normal. Lo principal es que regresen todos a bordo y sin novedad alguna; y que no tengamos ningún tipo de problemas.

La anécdota de hoy, ha surgido de unos pareja de novios que estaban paseando por el muelle donde estamos atracados y han querido hacerse unas fotos con la Bandera Española, la que ondea en el mástil de popa, y después de preguntarle el por qué, nos contestaron que ella, es hija de españoles pero está casada en Salvador de Bahía  y que seguro que a su papá le haría mucha ilusión tener una foto de su hija junto a nuestra Enseña Nacional, y además en un buque español que se encuentra tan lejos de la Patria. Pues nada, no hay otra manera más bonita de pedir por favor el hacerse una foto a bordo de nuestro buque y con la Bandera Española como fondo, y así se la hicimos, quedando muy agradecidos los dos, sobre todo ella por la ilusión que sabe le haría a su papá.

viernes, 11 de marzo de 2011

DIARIO DEL VIAJE A LA ANTÁRTIDA ( V )

Día 25 de octubre de 1989.
Hoy me ha vuelto a tocar la guardia de alba, por lo que tuve que levantarme a las 03.30 horas de la mañana, para entrar de guardia a las 04.00 horas. Una vez cumplida a las 08.00 horas, me he tomado un buen desayuno a base de galletas y Cola Cao, y enseguida me he ido a dormir para descansar un rato. A mediodía hemos seguido emitiendo el noticiario "Teleruta Antártica". Por lo menos, el personal que estaba en sus cámaras correspondientes, a la hora de comida han pasado un rato entretenido, oyendo y viendo lo que se contaba de los últimos acontecimientos acaecidos.

Transcurre el resto de la tarde con tranquilidad. Por la noche hemos avistado tres ovnis, o por lo menos, eso es lo que han dicho en el Puente, aunque tampoco hay que hacer mucho caso, porque bromas de este tipo, empiezan a ser "el pan nuestro de cada día"; en fin, ahí queda eso, para el que lo crea, pero la verdad es que si no se ven, es un poco difícil de creer, y como además no quieren reflejarlo en la Crónica, pues... eso; ahí queda eso para el resto de la navegación. Por otro lado, en el comedor, se siguen proyectado películas, y como en la Cámara de Oficiales no funciona el sistema de aire acondicionado, nuestro comedor se encuentra bastante concurrido a la hora de las "pelis"; se va pareciendo a una sala de cine, y ya estamos pensando en cobrar entrada y asiento, y de esa manera, tendremos algo de "plata" para cuando lleguemos a puerto.

Eso si, cuando acaba la película, se queda desierto como el Sáhara, no quedó ni un alma y entonces si da gusto estar en él, porque se abren los portillos y entra el aire fresquito de la noche que huele a mar y ventila el Comedor. Hay quien prefiere quedarse un buen rato allí, antes de meterse en cama, porque también se suda en cama, aún teniendo el portillo abierto del camarote, pero hay a quien no le gusta tenerlo abierto por si entra agua. Y es que además de todo esto, empezamos a notar de verdad el calor del Trópico incluso por la noche, a pesar de que sople algo de brisa marina.

Disfrutando de la noche tranquila y el fresquito de la brisa marina
Día 26 de octubre de 1989.
Hoy ha amanecido con la mar un poco movida, pero no pensamos que sea por mucho tiempo. Durante la mañana nos hemos dedicado a buscar ideas para la fiesta del Paso del Ecuador.

Por lo pronto, hemos confeccionado una "Orden del Día", en la que varíamos la graduación de todo el personal, de manera que los de menor categoría pasan a ocupar las más altas, es decir, las de Oficiales y Suboficiales, y éstos, pasan a ser de la Marinería. Eso si, respetando al Comandante, porque es el único al que se le respeta por su rango y porque es la máxima autoridad del barco.

Por ejemplo, al Segundo Comandante, le hemos metido de ranchero (para que limpie bien toda la ranchería... bandejas, cubiertas, vasos y jarras, fuentes...), al Oficial de Puente, de capitán de jardines (al que se le conoce así, porque es el encargado de la limpieza de los aseos y duchas), al Jefe de Máquinas, de marinero de máquinas (para que limpie las sentinas, herramientas, los tecles...), bueno, pues así todo el mundo.

Después de hacer el borrador de la citada "Orden", con sus efemérides, artículo de las Reales Ordenanzas de las FAS, régimen del día, generalidades, etc., etc, la hemos llevado y presentado al Comandante para que la viera y diera su visto bueno, y una vez pasada a limpio, pues que la firme para que sea efectiva.

Asi ha sido. La Orden, por supuesto, comentaba el bautizo de mar de todo aquel que no hubiera pasado el Ecuador y luego, después de todo ese lío, habría un buen almuerzo. Bien, pues quedó hecha, y por parte de Berjano (que es el Maniobra y el Cabo más joven de todos) se confeccionó la vestimenta que habría de llevar el Rey Neptuno y sus dos Diablillos, consistente solo en una corona, capa, falda a lo hawaiano y un tridente cada uno. Y lo hace porque tiene el material y la maña.

Y con estos preparativos, finalizo el día, pasando mucho calor y deseando que llegue la noche total para notar el fresquito nocturno. ¡Ah! decir tambien que se ha grabado el "Teleruta Antártica", y que esta madrugada se espera pasar el Ecuador aproximadamente sobre las 04.00 horas, más o menos, con el consiguiente concurso para todos aquellos que quieran vivir ese momento y que estén en pié a esas horas, para ver quien era el primero en avistar o divisar sobre la mar "las boyas divisorias del Ecuador" (esto es solamente para los más novatos, que algunos creen de verdad que hay unas boyas que dividen el Hemisferio Norte del Hemisferio Sur), e incluso algunos Marineros han pedido permiso para estar a esa hora en la proa del barco con prismáticos, para ser los primeros en avistar "la linea de boyas divisorias del Ecuador".

Poco antes de nuestra llegada a puerto
Bueno, y como yo tengo que levantarme para la guardia de alba, mejor me voy metiendo en mi "cubículo" para echar un sueñecito, que luego las horas de guardia se hacen muy largas mientras esperas el amanecer y el siguiente relevo de la guardia.

Día 27 de octubre de 1989.
Comienzo el día entrando de guardia a las 04.00 horas con la novedad de que el Paso del Ecuador, se produjo a las 03.00 horas de la madrugada, habiéndose grabado en video ese momento tan especial... el momento en que el "Magnavox" (aparato que nos dice exactamente donde estamos por longitud y latitud, y otros datos más) marcaba Latitud  Norte (Lat N) 00º 00' 00", pero con fuerte marejada, muy pesada y viento de 25 nudos, por lo que había un poco de incomodidad por el "meneo" que llevaba el barco.

Y según dejó dicho el Comandante, antes de retirarse a su Camarote, no se celebraría nada de lo previsto, si la mar continuaba de esa manera, porque sería imposible mantener nada en su sitio, ya que se iba a celebrar toda la ceremonia en cubierta, como se hace en todos los buques, y podría resultar algo preocupante. ¡Lo que sucedió!, por lo que, todo lo que habíamos estado planeando y preparando se tuvo que dejar para otro momento más propicio (¿?); pero desde luego ya no sería lo mismo, porque eso hay que hacerlo cuando es el momento, no con retraso esperando ver si se calman la mar y los vientos. Pero en fin... no podemos hacer nada ante las inclemencias.

Eso si, la comida especial para este día, no se perdonó. Y esta era lo que nos preparó el Lubina: Entremeses variados (queso, chorizo, salchichón, paté, jamón del bueno, lomo de caña, aceitunas, manises, almendras...), langostinos, chuletones con patatas fritas, vino de marca y tarta al wisky.

Y de esta manera tan decepcionante transcurrió el día, sin más novedad, que la continuidad de la fuerte marejada, y mucho malestar por parte de la dotación, al no haberse podido celebrar la fiesta que tantos días llevábamos preparando para pasarlo bien y divertirnos un poco, pero la mar... ¡Ay, la mar, la mar!... La mar tiene esas cosas, y cuando mejor crees que está, de pronto cambia, y te chafa todo lo que pudieras tener planeado. Tambien influye el tamaño del buque, porque en otros buques de mayor tonelaje y mucha más dotación si se hubiera celebrado. Es lo que tiene ir en un barco pequeño. O si pensamos un poco más profundamente, quizás llegamos a que S.M. el Rey Neptuno, no le gusten demasiado este tipo de festividades paganas, que ya no le hacen tanta gracia, aunque se sigan haciendo en todos los buque que hacen el Paso del Ecuador. En fin, que nos quedamos sin fiesta.

Día 29 de octubre de 1989.
Hoy he salido de guardia a las 04.00 horas de la mañana y como es natural, me fui a la cama de cabeza. Por la mañana, sobre las 11.00 estuvimos preparando la grabación del Telediario, y esta vez lo grabamos desde el Puente de Mando, con sonido ambiente e incluso con una entrevista en exclusiva para "Teleruta Antártica". La entrevista fue a nuestro Maestro Lubina. Por ello, se arregló bien, se puso ropa limpia y se afeitó. ¡Menos mal que sabe que esto es solo para los del barco!. Y esto no es otra cosa que meternos un poco con él, pero en broma, y lo acepta de buen grado, porque sabe que no hay mala intención en ello.

Por la tarde me ha tocado llamar por teléfono y sentí algo de emoción. Emoción, porque aunque pueda ser una cosa natural, de lo más normal en mucha gente, para mi ha sido la primera vez el poder hablar desde tan lejos, (no me había sucedido antes) en medio del Océano Atlántico y además por este medio, como es la radio y a través de satélite; el oir a la persona que quieres... ya sea tu mujer, tus hijos, tus padres, tu novia... etc., es algo que hace que a uno se le ponga un nudo en la garganta., aunque parezca una tontería el decir esto, pero es así. Pero en fin, dejando a un lado los sentimentalismos, decir que por la tarde, nos hemos juntado varios Cabos, para echar una partidita a los dados y ver a quién le toca pagar las Coca Colas... o lo que sea que haya que pagar; por suerte no me ha tocado ninguna de las veces, y eso que yo no soy muy bueno en estos de los juegos de azar, pero ya se sabe... la suerte de los tontos.

Y ya por la noche, entrar de guardia a las 20.00 horas para salir a las 24.00, pensando que ya nos queda muy poco para llegar a Salvador de Bahía (Brasil), primer puerto extranjero de nuestras escalas, antes de llegar a la Antártida.

Por último, decir que lo más bonito de las noches en que se va de guardia, es ver el cielo tan estrellado que hay, por la pureza de la atmósfera y la ausencia de nubes, porque hay una inmensidad de estrellas brillantes... como los mismos diamantes, e incluso se puede distinguir el planeta Júpiter, quizás lo más luminoso que haya en el cielo por las noches.

Día 30 de octubre de 1989.
Hoy hemos amanecido con buen tiempo y mejor mar, por lo menos, no nos vamos a mover tanto como en estos últimos días. Bueno, pues durante el día, se ha pasado como todos los demás, con la excepción de que hoy es domingo y es el día de las Elecciones Generales en España (¿quien ganará?); por lo demás, las ansias de llegar a puerto son cada vez más grandes, según nos vamos acercando a la costa del Continente Americano... a Salvador de Bahía.

Hoy también nos hemos puesto voluntariamente la vacuna contra el tétanos y hay a quién le ha hecho más efecto que a otros y se le ha hinchado el brazo como si le pusieran una pelota de tenis, pero la cosa no es grave, por lo que no hay que alarmarse; también hay quienes se han negado por miedo al pinchazo, y no lo digo por mi (¡que yo les tengo verdadero pánico a las inyecciones!), he sido de los primeros, aunque me han tenido que dar un poco de aire, porque me entró algo de mareo.  Y es que yo veo la aguja y se me va el color de la cara. Asi que, lo malo, cuanto antes pase... mejor.

Luego, como si fuéramos niños pequeños, han empezado con las típicas demostraciones de ver a quien se le ha hinchado más el brazo y a quien le dolía más y a quién se le notaba más la marca...(?).

Por la tarde, me toca guardia de 17.00 a 20.00 horas y al salir, nos hemos reunido algunos compañeros, como ya viene siendo costumbre, para jugar la partidita a los dados, y a ver a quien le tocaba "hacer el primo". Y como siempre no me ha de acompañar la suerte, esta vez me ha tocado a mi... me abandonó mi musa en el Puente, digo yo que se quedaría escuchando música o algo asi; pero no pasa nada, porque tampoco son un gran despilfarro las rondas, no importa hacer una invitación de vez en cuando, aunque sea perdiendo la partida. Otra cosa diferente sería en la calle, porque ahí si que no me jugaría nada de nada.

Esto quiere decir, que se va respirando buen ambiente y es más que saludable para todos nosotros, puesto que podemos llevar una buena Campaña... de amistad y de compañerismo. Porque nos sentimos profesionales de esto, y sabemos que el compañerismo es necesario en este tipo de barcos y de navegaciones como esta. Se empieza a notar que ya hay buenas vibraciones en este grupo que formamos los Cabos.

Ya solo nos quedan dos días para estar atracados en puerto y tocar tierra firme, y conocer esta Ciudad, que fue la primera Capital de Brasil, antes de que este país, sufriera tantos cambios de Capitalidad con sus Gobiernos.

Estirando un poco las piernas fuera del Puente de Mando
Dia 31 de octubre de 1989.
Hoy comenzamos la guardia de 00.00 (las 12 de la noche) a 04.00 horas de la madrugada, con la novedad de que estábamos muy cerca de costa y del puerto de atraque, por lo que a la vista de esto, nuestro Segundo, comunicó a las guardias de Puente, que quién antes cantara ¡¡TIERRA, TIERRA!! (como Rodrigo de Triana), tendría una botellita de whisky, por lo que en cuanto entré de guardia, me puse "ojo avizor", pendiente del horizonte, y había que fijar mucho la vista, para descubrir el más minimo detalle que nos indicara algo que realmente fuera Tierra.

Y a las 03.30 horas avisté la claridad de la iluminación de la ciudad, lo que quería decir que estábamos bastante cerca de la costa: 12 millas tomadas con el radar. La botella de whisky fue para el que me relevó en la guardia, que fue el primero en avistar la costa.

Ya por la mañana, se llamó al "Grupo Activo del Castillo", porque estábamos muy cerca del punto de fondeo, donde tendríamos que esperar para hacer tiempo y llegar a la hora prevista, no antes; así que tuvimos que ponernos "al pie del cañón", porque al hacer la llamada del "Grupo Activo del Castillo", también nos movilizábamos los del Puente. A las 11.00 de la mañana, fondeamos y nos tocó baldear el barco, para quitarle todo el salitre que iba pegado en la cubierta y en los mamparos de cubierta; tuvimos que baldearlo todo, todo... y por supuesto, los cuatro de siempre, los que nos apuntábamos a cualquier cosa donde pudiera haber un poco de diversión y distracción, algo que se saliera de la rutina diaria y que mejor que esto. Y ¿cómo no?,  lo pasamos "pipa", como se suele decir... "currar, curramos como leones, pero divertirnos... ¡joder, como nos divertimos!".

Hasta las 14.00 horas estuvimos baldeando para dejar el barco bien aseado y limpio de salitre, Después, una buen almuerzo compuesto por caldo gallego y empanada de bacalao; una comida típica gallega para reponer fuerzas. Y una vez repuestas... "¡Babor y Estribor de Guardia!" para entrar en puerto a la hora prevista de nuestra llegada. Entonces nos dejamos las playeras, las bermudas y las camisetas de colores en la taquilla y nos vestimos con el uniforme. Hay que entrar bien vestidos y curiosos: Buque y Tripulación.

¡Por fin vamos a atracar en nuestro primer puerto extranjero!, primero... para mucha gente de la dotación, porque hay otros que ya conocen algo del extranjero al haber navegado en otros barcos, y que ya estuvieron por estas latitudes, incluso se conocen más puertos de este Continente, y por supuesto, para los Marineros; para ellos si que es su primera vez y la única... de momento.

Previo al atraque en puerto, el Segundo nos pagó la cantidad de divisas que nos correspondían por puerto para nuestros gastos: 200 dolares USA, que como es lógico, luego nos serían descontadas de nuestro sueldo, claro, si no, ésto iba a ser una "bicoca". Parecerá poco el dinero que nos adelantan, pero hay que tener en cuenta que vamos a estar muy poco tiempo y que tampoco es muy saludable salir con mucha "pasta" en el bolsillo por estos sitios donde la cara de "guiri" se te ve a la distancia más lejana porque nuestro color de piel es mucho más claro que el de la gente de aqui, todos morenos. Hay que ser precavidos y hay que tener mucha precaución.

Al atracar, fuimos recibidos por el Embajador de España en esta Ciudad, así como por el Agregado Naval, quienes se interesaron por la dotación y por como nos fue la travesía desde las Islas Canarias. Una vez estuvieron a bordo, el protocolo queda para ellos... el Comandante, el Segundo, el Jefe de Máquinas, el Habilitado.... el resto de la dotación salvo los 5 de la guardia, pues nos fuimos a tomar unas copas antes de que decidieran irse a cambiar de ropa, ducharse, asearse, peinarse y perfumarse para salir a la calle, a disfrutar del primer día en Brasil.

Acabo este día, ya atracados en puerto brasileiro, brasilero o brasileño, (como querais llamarle) finalizando esta Crónica, hasta que me toque la hora del descanso, aunque estando de guardia poco iba a descansar, pero no importa, mañana me desquitaré lo que haga falta, antes de salir a tierra y conocer esta Ciudad, porque... seguro que ya habreis adivinado quien está de guardia, ¿verdad?.