domingo, 13 de marzo de 2011

DIARIO DEL VIAJE A LA ANTÁRTIDA ( V I )

Día 01 de noviembre de 1989.
Pues aqui estoy de nuevo, saliente de guardia, y hay un dicho en la Armada (de tantos como hay, este es uno de ellos) que dice: "Más vale un saliente, que dos mil entrantes". Hoy es el día en el que tocaré tierra por primera vez en Sudamérica; bueno, pues después de comer, nos hemos juntado Txo, Tony y yo, para salir a tomar unas copas y conocer un poco omo es Salvador de Bahía, que será lo que descubra en este sitio desconocido. Bueno, tengo que decir que iba bien acompañado, ya que mis dos compañeros, estuvieron aqui durante la Campaña anterior, por lo que no va a ser difícil saber por donde moverse.

A mi me impresionó muchísimo la suciedad y el estado en que se encontraba cualquier calle por la que anduviéramos. Rápidamente cogimos un taxi (aqui, el modelo que impera es el Wolswagen, más conocido en España por el "escarabajo") para que nos llevara a la zona de más ambiente, y por allí empezarmos a tomar las primeras copas. Y hay que decir que la cerveza aquí, por ejemplo, parece gaseosa. Es tan suave, que para sentirla, hay que tomarse una buena cantidad de ellas. Después fuimos a un Centro Comercial, muy en desacuerdo con el resto de la ciudad, por lo que se nota que ha surgido el capital extranjero.

El sitio en cuestión se veía muy limpio, com mucha seguridad, mucha pulcritud, y casi, casi, como si fuera para un nivel de vida mucho más estable y alto que lo que se veía fuera de allí. Estuvimos curioseando como los típicos turistas, pues esto es lo que éramos realmente en esos momentos. Nos tomamos una copas, y después fuimos a ver  si había algo que nos gustara para poder comprarlo.

A la hora de comprar, coincidimos Txo y yo, pues vimos un jersey que a los dos nos gustó, pero sin que llegáramos a decirnos nada. Y cuando me decidí y dije que lo iba a comprar, él dijo que tambien se había fijado en el mismo y que también lo quería, por lo que entramos en el comercio y lo adquirimos, cada uno de una talla distinta, porque Txo es mucho más delgado que yo.

Nos propusimos guardarlos para estrenarlos en una ocasión que mereciera la pena lucirlos, aunque fueran un poco llamativos.

Regresamos al primer sitio donde tomamos las cervezas, y de nuevo, volvimos a la carga, porque hacía calor, y esa bebida refrescaba algo la garganta. Allí estuvimos, sentados, descansando en una terraza, observando a la gente y comentando sobre todo lo que pasaba por delante de nosotros y lo que nos alcanzaba la vista, más que nada, para ir asimilando y conociendo todo lo que veía.

Txo se me adelantó comprando a un vendedor ambulante un machete, con una funda y una empuñadura de lo más original, que me habría gustado comprar a mi, y digo que me habría gustado comprarlo, porque perdí el tiempo haciendo el cálculo mental del cambio de moneda, ya que costaba 100 cruzados nuevos (nosotros los llamamos "pichiqueiros") que al cambio son más o menos, unas 1.500 pesetas. Luego nos fuimos a cenar a un restaurante que se llama "Frutos do Mar", y que por cierto, esta estupendo.

Pedimos una mariscada a base langosta, gambas, calamares, pescado, almejas, pulpo... todo esto acompañado de arroz picante, harina de mandioca y harina de tapioca, ¡y cómo no! para beber, un vino blanco muy suave, que se llama "Forestier", de calidad Riesling; en ese mismo restaurante coincidimos con tres grupos de compañeros que también conocían el sitio y ¡claro! todo fueron bromas entre nosotros, de mesa a mesa; las camareras, unas mulatas muy agradables y simpáticas, se lo pasaban bien con nosotros, y a cada cosa que les explicábamos, se reían abiertamente, no con el fingimiento para agradar al cliente. El caso es que, pasamos una noche muy agradable y ya de madrugada nos recogimos para ir a domir a bordo, porque estábamos algo cansados, y había que darle gusto al cuerpo, que también tiene derecho.


Día 02 de noviembre de 1989.
Este segundo día de estancia, fue más o menos una copia del anterior, ya que quien quiso, pudo salir a partir del mediodía, ya que durante la mañana hubo que hacer tareas de limpieza y terminar alguna tarea que hubiera pendiente; y quien más o quien menos, se habría hecho con alguna amiguita (que aquí no resulta difícil) para pasarlo bien y de esta manera conocer la ciudad un poco mejor si llevas una compañía que te va enseñando. Por la tarde volvimos a salir, pero esta vez, con otra idea en la cabeza. Nos juntamos de nuevo Txo y yo y se nos unieron Berjano y Blanco. Salimos con la idea de cruza la Bahía en el transbordador y visitar la Isla de Itaparica, que ninguno conocíamos y que nos hizo tener curiosidad por ver como era ese lugar. Txo llevaba su cámara de vídeo para grabar todo lo que mereciera la pena recordar.

Foto de satélite, desde el puerto de Salvador de Bahía a Itaparica

La primera sorpresa, fue el costo del billete para subir al barco: ¡3 cruzados por barba!, que al cambio, suponen unas 30 pesetas y eso que la distancia es considerable, ya que para llegar a la Isla, tardamos casi tres cuartos de hora. Se notaba que éramos extranjeros, porque los cuatro íbamos con cazadoras, pensando que iba a llover y ocurrió todo lo contrario, no cayó ni una sola gota de agua. El sol lucía con fuerza y ya empezamos a notar el peso de las cazadroas... pero a lo mejor, en la Isla, cambiaba la climatología y no está de más el llevarlas.

"Los Cuatro de Itaparica"

Al desembarcar del ferry, todos los negros se nos ofrecían para llevarnos a conocer la isla, pero dijimos a todos que no y seguimos nuestro camino: queríamos pasear y desentumecer los músculos. Detrás de nosotros venían dos Oficiales del barco: el Oficial Médico y el Oficial de Puete, con los que habíamos coincidido en el ferry, pero ellos iban a su aire, y nosotros al nuestro. Ellos si alquilaron el servicio de una furgoneta-guía para conocer la Isla y se ofrecieron para que fuéramos con ellos, a lo que les respondimos que no, agradeciendo la invitación, pero nosotros preferimos ir caminando.

¿A quién se le ocurriría esta idea?. El caso es que como el que no quiere la cosa, andamos unos 12 kilómetros, hasta que decidimos parar el primer coche que pasara y que nos llevar al primer pueblo, como así sucedió. Pero mientras seguimos caminando, nos fuimos riendo de lo lindo, pensando en los ofrecimientos que nos habían hecho y que habíamos rechazado para ir en coche, como si conociéramos a la perfección el lugar; estábamos más que arrepentidos, pero ya no había más remedio que esperar al primero que llegara, pero por allí no pasaba un alma; por si fuera poco, a Txo se le metió en la cabeza, atravesar toda aquella selva que teníamos a derecha e izquierda, diciendo que ya saldríamos a algún sitio, pero no le hicimos caso ni locos. ¡¡Menuda indumentaria llevábamos para atravesar una selva y sin conocer aquello!!. Nos costó un poco de trabajo convencerlo, porque se había empeñado en hacerlo. Pudimos convencerlo gracias a que le dijimos que desconocíamos por completo el sitio y que nos podía ocurrir cualquier cosa y no sabíamos a quien podríamos pedir ayuda o donde podríamos llegar en caso de necesidad.

Ruta que seguimos en la caminata para tomar unas cervezas
Bueno, pero lo gracioso de todo esto, es que recorrimos tanto camino, para llegar a un pueblo (que es el que da nombre a la Isla: Itaparica) donde apenas se veía un alma por la calle; localizamos "la plaza del pueblo" y nos sentamos a la sombra de unos árboles enormes; allí pedimos unas cervezas y estuvimos descansando un buen rato después de tan larga caminata.

¡¡Toda la tarde caminando sin parar, para llegar a un pueblo que parecía abandonado, y encima, para tomarnos solamente dos cervezas!! ¡¡Hay que tener valor, para hacer una "machada" asi!!, pues ahí están mis compañeros para testificarlo, ¡¡vaya si anduvimos!!. Nos íbamos a acordar de esto, durante un tiempo, o como una de las mejores anécdotas del viaje (porque cuando el tiempo ha pasado y lo recuerdas, con risas, chistes y cachondeo, ya se convierte en "anécdota").

La plaza a la que llegamos "destrozaos" de tanto caminar.

Cuando acabamos de tomar las cervezas y hubimos descansado, volvimos al lugar donde se suponía que habría una parada para coger un medio de locomoción y volver al embarcadero donde llegamos con el ferry. Después de estar esperando un buen rato, nos recogió una furgoneta-guía, que por lo que parece, es el medio de locomoción más usual que hay aqui. El caso es que nos metimos dentro y solo íbamos nosotros cuatro, el chofer y otro individuo más; pensando que íbamos a ir solos hasta el embarcadero, nos acomodamos, pero nuestra sorpresa fue que a cada momento paraba y recogía gente, con lo cual llegamos a juntarnos dentro del vehículo 21 personas y un gallo, ¡si señor!, ¡un gallo!, que cuando le dió por cantar, a nosotros nos daba la risa, y nos tiramos todo el viaje desternillándonos de risa con él, mientras el resto de los pasajeros nos miraban con caras muy raras.

De lo que nos dimos cuenta, al poco de ir en este medio de transporte, era del "tufillo" que se iba formando a cada segundo que pasaba, y era normal, porque los negros, rectifico y digo, la gente de color oscuro, despiden un olor característico, y nosotros no ibamos tan sucios ni sudados como para desprender tanto "aroma del Caribe".

Bueno, estábamos dentro, asi que ya no podíamos apearnos, por lo que aguantamos hasta que llegamos al embarcadero a tiempo de coger el transbordador que nos llevara de vuelta a la ciudad. Mientras estábamos esperando para embarcar, nos tomamos unos cubatas haciendo tiempo, con la mala suerte de que haciendo un poco el tonto, alguien golpeó uno de los vasos y este cayó sobre la cámara de video de Txo, empapándola por completo, rápidamente nos pusimos a secarla, le quitamos la cinta que llevaba dentro para intentar salvarla del liquido elemento y limpiamos como pudimos el interior, pero nuestros pensamientos sobre "la cura" que hicimos, no nos consoló y pensamos que esa divertida tarde que pasamo en la Isla, se iba a perder por haberle caido un cubata a la cámara.

Cuando llegamos, nos fuimos sin pensarlo dos veces, derechos al barco a dejar las cazadoras (¡menudo peso más tonto llevamos durante toda la tarde!), y volvimos a salir para una vuelta, tomas unas copas y cenar en el mismo restaurante de la noche anterior, porque nos gustó. Allí nos volvimos a encontrar con una suculenta cena, que devoramos con ansia, porque después del ejercicio que hicimos durante la tarde, el cuerpo nos pedía comida para reponer fuerzas, y la verdad es que nos sentó de maravilla y nos divertimos lo nuestro.

Luego salimos a pasea un poco y tengo que decir la verdad: yo no volvería a esta ciudad ni de broma; porque es denigrante todo lo que se ve alrededor: pobreza, miseria, suciedad y mendigos que piden lo que sea, con tal de conseguir algo que poder llevarse a la boca (aunque esto también lo tenemos en nuestro país, pero aquí es en grado superlativo, aqui la pobreza y la miseria se nota mucho más). Además, es que se encuentran cada cinco metros. Pero más denigrante es, algo que vimos en un par de ocasiones y que a mi, la verdad, me dejó totalmente alucinado y boquiabierto: ver a un adulto como vigila a un perro feo y flaco hasta en la mirada, revolver en busca de comida entre la basura, y cuando ve que el animal ha encontrado algo, liarse a patadas con el pobre perro, para poder cogerlo él y comerlo. Eso me impresionó bastante, y me dió una sensación muy extaña.

Tambien hay mucha inseguridad, por lo que nosotros procuramos salir siempre en pequeños grupos, ya que si sales solo, estás expuesto a llevarte un buen susto, como le sucedió a un compañero nuestro, que por la mañana salió para hacer sus compras como cartero del barco y le siguieron tres negros, nada más verlo bajar del barco; tenían unas pintas que desde luego, no era de amistad precisamente y menos mal que tuvo la suerte de coger un taxi enseguida y marcharse, de no haber sido así, probablemente hubiera tenido algún serio percance.

Nosotros volvimos al barco a descansar, pues nos lo habíamos trabajado bien en Itaparica, después de tanto caminar, y podemos decir que el visitar esa Isla, fue desde luego, ¡¡toda una odisea!!. Eso seguro que no se nos olvidará en la vida.


Día 03 de noviembre de 1989.
Hoy hay poco que contar, porque estuve de guardia y me he pasado todo el día "currando", haciendo que transcurriera el día lo más rápido posible. La noche es larga y hay que matarla como sea, y la única manera es charlando. Así estuvimos los dos Radios (Juan y Abel) y yo, hasta bien entrada la madrugada. Después de darme una ronda por los interiores del barco y la cubierta comprobando el estado de las estachas, estuve acompañando al centinela en el portalón, charlando de todo lo que habíamos pasado desde que salimos de San Fernando, mientras tanto, poco a poco iban llegando los que todavía estaban en la calle, disfrutando de la noche "brasilera". Y quién más y quién menos, vino algo contentillo, pero dentro de lo normal. Lo principal es que regresen todos a bordo y sin novedad alguna; y que no tengamos ningún tipo de problemas.

La anécdota de hoy, ha surgido de unos pareja de novios que estaban paseando por el muelle donde estamos atracados y han querido hacerse unas fotos con la Bandera Española, la que ondea en el mástil de popa, y después de preguntarle el por qué, nos contestaron que ella, es hija de españoles pero está casada en Salvador de Bahía  y que seguro que a su papá le haría mucha ilusión tener una foto de su hija junto a nuestra Enseña Nacional, y además en un buque español que se encuentra tan lejos de la Patria. Pues nada, no hay otra manera más bonita de pedir por favor el hacerse una foto a bordo de nuestro buque y con la Bandera Española como fondo, y así se la hicimos, quedando muy agradecidos los dos, sobre todo ella por la ilusión que sabe le haría a su papá.

viernes, 11 de marzo de 2011

DIARIO DEL VIAJE A LA ANTÁRTIDA ( V )

Día 25 de octubre de 1989.
Hoy me ha vuelto a tocar la guardia de alba, por lo que tuve que levantarme a las 03.30 horas de la mañana, para entrar de guardia a las 04.00 horas. Una vez cumplida a las 08.00 horas, me he tomado un buen desayuno a base de galletas y Cola Cao, y enseguida me he ido a dormir para descansar un rato. A mediodía hemos seguido emitiendo el noticiario "Teleruta Antártica". Por lo menos, el personal que estaba en sus cámaras correspondientes, a la hora de comida han pasado un rato entretenido, oyendo y viendo lo que se contaba de los últimos acontecimientos acaecidos.

Transcurre el resto de la tarde con tranquilidad. Por la noche hemos avistado tres ovnis, o por lo menos, eso es lo que han dicho en el Puente, aunque tampoco hay que hacer mucho caso, porque bromas de este tipo, empiezan a ser "el pan nuestro de cada día"; en fin, ahí queda eso, para el que lo crea, pero la verdad es que si no se ven, es un poco difícil de creer, y como además no quieren reflejarlo en la Crónica, pues... eso; ahí queda eso para el resto de la navegación. Por otro lado, en el comedor, se siguen proyectado películas, y como en la Cámara de Oficiales no funciona el sistema de aire acondicionado, nuestro comedor se encuentra bastante concurrido a la hora de las "pelis"; se va pareciendo a una sala de cine, y ya estamos pensando en cobrar entrada y asiento, y de esa manera, tendremos algo de "plata" para cuando lleguemos a puerto.

Eso si, cuando acaba la película, se queda desierto como el Sáhara, no quedó ni un alma y entonces si da gusto estar en él, porque se abren los portillos y entra el aire fresquito de la noche que huele a mar y ventila el Comedor. Hay quien prefiere quedarse un buen rato allí, antes de meterse en cama, porque también se suda en cama, aún teniendo el portillo abierto del camarote, pero hay a quien no le gusta tenerlo abierto por si entra agua. Y es que además de todo esto, empezamos a notar de verdad el calor del Trópico incluso por la noche, a pesar de que sople algo de brisa marina.

Disfrutando de la noche tranquila y el fresquito de la brisa marina
Día 26 de octubre de 1989.
Hoy ha amanecido con la mar un poco movida, pero no pensamos que sea por mucho tiempo. Durante la mañana nos hemos dedicado a buscar ideas para la fiesta del Paso del Ecuador.

Por lo pronto, hemos confeccionado una "Orden del Día", en la que varíamos la graduación de todo el personal, de manera que los de menor categoría pasan a ocupar las más altas, es decir, las de Oficiales y Suboficiales, y éstos, pasan a ser de la Marinería. Eso si, respetando al Comandante, porque es el único al que se le respeta por su rango y porque es la máxima autoridad del barco.

Por ejemplo, al Segundo Comandante, le hemos metido de ranchero (para que limpie bien toda la ranchería... bandejas, cubiertas, vasos y jarras, fuentes...), al Oficial de Puente, de capitán de jardines (al que se le conoce así, porque es el encargado de la limpieza de los aseos y duchas), al Jefe de Máquinas, de marinero de máquinas (para que limpie las sentinas, herramientas, los tecles...), bueno, pues así todo el mundo.

Después de hacer el borrador de la citada "Orden", con sus efemérides, artículo de las Reales Ordenanzas de las FAS, régimen del día, generalidades, etc., etc, la hemos llevado y presentado al Comandante para que la viera y diera su visto bueno, y una vez pasada a limpio, pues que la firme para que sea efectiva.

Asi ha sido. La Orden, por supuesto, comentaba el bautizo de mar de todo aquel que no hubiera pasado el Ecuador y luego, después de todo ese lío, habría un buen almuerzo. Bien, pues quedó hecha, y por parte de Berjano (que es el Maniobra y el Cabo más joven de todos) se confeccionó la vestimenta que habría de llevar el Rey Neptuno y sus dos Diablillos, consistente solo en una corona, capa, falda a lo hawaiano y un tridente cada uno. Y lo hace porque tiene el material y la maña.

Y con estos preparativos, finalizo el día, pasando mucho calor y deseando que llegue la noche total para notar el fresquito nocturno. ¡Ah! decir tambien que se ha grabado el "Teleruta Antártica", y que esta madrugada se espera pasar el Ecuador aproximadamente sobre las 04.00 horas, más o menos, con el consiguiente concurso para todos aquellos que quieran vivir ese momento y que estén en pié a esas horas, para ver quien era el primero en avistar o divisar sobre la mar "las boyas divisorias del Ecuador" (esto es solamente para los más novatos, que algunos creen de verdad que hay unas boyas que dividen el Hemisferio Norte del Hemisferio Sur), e incluso algunos Marineros han pedido permiso para estar a esa hora en la proa del barco con prismáticos, para ser los primeros en avistar "la linea de boyas divisorias del Ecuador".

Poco antes de nuestra llegada a puerto
Bueno, y como yo tengo que levantarme para la guardia de alba, mejor me voy metiendo en mi "cubículo" para echar un sueñecito, que luego las horas de guardia se hacen muy largas mientras esperas el amanecer y el siguiente relevo de la guardia.

Día 27 de octubre de 1989.
Comienzo el día entrando de guardia a las 04.00 horas con la novedad de que el Paso del Ecuador, se produjo a las 03.00 horas de la madrugada, habiéndose grabado en video ese momento tan especial... el momento en que el "Magnavox" (aparato que nos dice exactamente donde estamos por longitud y latitud, y otros datos más) marcaba Latitud  Norte (Lat N) 00º 00' 00", pero con fuerte marejada, muy pesada y viento de 25 nudos, por lo que había un poco de incomodidad por el "meneo" que llevaba el barco.

Y según dejó dicho el Comandante, antes de retirarse a su Camarote, no se celebraría nada de lo previsto, si la mar continuaba de esa manera, porque sería imposible mantener nada en su sitio, ya que se iba a celebrar toda la ceremonia en cubierta, como se hace en todos los buques, y podría resultar algo preocupante. ¡Lo que sucedió!, por lo que, todo lo que habíamos estado planeando y preparando se tuvo que dejar para otro momento más propicio (¿?); pero desde luego ya no sería lo mismo, porque eso hay que hacerlo cuando es el momento, no con retraso esperando ver si se calman la mar y los vientos. Pero en fin... no podemos hacer nada ante las inclemencias.

Eso si, la comida especial para este día, no se perdonó. Y esta era lo que nos preparó el Lubina: Entremeses variados (queso, chorizo, salchichón, paté, jamón del bueno, lomo de caña, aceitunas, manises, almendras...), langostinos, chuletones con patatas fritas, vino de marca y tarta al wisky.

Y de esta manera tan decepcionante transcurrió el día, sin más novedad, que la continuidad de la fuerte marejada, y mucho malestar por parte de la dotación, al no haberse podido celebrar la fiesta que tantos días llevábamos preparando para pasarlo bien y divertirnos un poco, pero la mar... ¡Ay, la mar, la mar!... La mar tiene esas cosas, y cuando mejor crees que está, de pronto cambia, y te chafa todo lo que pudieras tener planeado. Tambien influye el tamaño del buque, porque en otros buques de mayor tonelaje y mucha más dotación si se hubiera celebrado. Es lo que tiene ir en un barco pequeño. O si pensamos un poco más profundamente, quizás llegamos a que S.M. el Rey Neptuno, no le gusten demasiado este tipo de festividades paganas, que ya no le hacen tanta gracia, aunque se sigan haciendo en todos los buque que hacen el Paso del Ecuador. En fin, que nos quedamos sin fiesta.

Día 29 de octubre de 1989.
Hoy he salido de guardia a las 04.00 horas de la mañana y como es natural, me fui a la cama de cabeza. Por la mañana, sobre las 11.00 estuvimos preparando la grabación del Telediario, y esta vez lo grabamos desde el Puente de Mando, con sonido ambiente e incluso con una entrevista en exclusiva para "Teleruta Antártica". La entrevista fue a nuestro Maestro Lubina. Por ello, se arregló bien, se puso ropa limpia y se afeitó. ¡Menos mal que sabe que esto es solo para los del barco!. Y esto no es otra cosa que meternos un poco con él, pero en broma, y lo acepta de buen grado, porque sabe que no hay mala intención en ello.

Por la tarde me ha tocado llamar por teléfono y sentí algo de emoción. Emoción, porque aunque pueda ser una cosa natural, de lo más normal en mucha gente, para mi ha sido la primera vez el poder hablar desde tan lejos, (no me había sucedido antes) en medio del Océano Atlántico y además por este medio, como es la radio y a través de satélite; el oir a la persona que quieres... ya sea tu mujer, tus hijos, tus padres, tu novia... etc., es algo que hace que a uno se le ponga un nudo en la garganta., aunque parezca una tontería el decir esto, pero es así. Pero en fin, dejando a un lado los sentimentalismos, decir que por la tarde, nos hemos juntado varios Cabos, para echar una partidita a los dados y ver a quién le toca pagar las Coca Colas... o lo que sea que haya que pagar; por suerte no me ha tocado ninguna de las veces, y eso que yo no soy muy bueno en estos de los juegos de azar, pero ya se sabe... la suerte de los tontos.

Y ya por la noche, entrar de guardia a las 20.00 horas para salir a las 24.00, pensando que ya nos queda muy poco para llegar a Salvador de Bahía (Brasil), primer puerto extranjero de nuestras escalas, antes de llegar a la Antártida.

Por último, decir que lo más bonito de las noches en que se va de guardia, es ver el cielo tan estrellado que hay, por la pureza de la atmósfera y la ausencia de nubes, porque hay una inmensidad de estrellas brillantes... como los mismos diamantes, e incluso se puede distinguir el planeta Júpiter, quizás lo más luminoso que haya en el cielo por las noches.

Día 30 de octubre de 1989.
Hoy hemos amanecido con buen tiempo y mejor mar, por lo menos, no nos vamos a mover tanto como en estos últimos días. Bueno, pues durante el día, se ha pasado como todos los demás, con la excepción de que hoy es domingo y es el día de las Elecciones Generales en España (¿quien ganará?); por lo demás, las ansias de llegar a puerto son cada vez más grandes, según nos vamos acercando a la costa del Continente Americano... a Salvador de Bahía.

Hoy también nos hemos puesto voluntariamente la vacuna contra el tétanos y hay a quién le ha hecho más efecto que a otros y se le ha hinchado el brazo como si le pusieran una pelota de tenis, pero la cosa no es grave, por lo que no hay que alarmarse; también hay quienes se han negado por miedo al pinchazo, y no lo digo por mi (¡que yo les tengo verdadero pánico a las inyecciones!), he sido de los primeros, aunque me han tenido que dar un poco de aire, porque me entró algo de mareo.  Y es que yo veo la aguja y se me va el color de la cara. Asi que, lo malo, cuanto antes pase... mejor.

Luego, como si fuéramos niños pequeños, han empezado con las típicas demostraciones de ver a quien se le ha hinchado más el brazo y a quien le dolía más y a quién se le notaba más la marca...(?).

Por la tarde, me toca guardia de 17.00 a 20.00 horas y al salir, nos hemos reunido algunos compañeros, como ya viene siendo costumbre, para jugar la partidita a los dados, y a ver a quien le tocaba "hacer el primo". Y como siempre no me ha de acompañar la suerte, esta vez me ha tocado a mi... me abandonó mi musa en el Puente, digo yo que se quedaría escuchando música o algo asi; pero no pasa nada, porque tampoco son un gran despilfarro las rondas, no importa hacer una invitación de vez en cuando, aunque sea perdiendo la partida. Otra cosa diferente sería en la calle, porque ahí si que no me jugaría nada de nada.

Esto quiere decir, que se va respirando buen ambiente y es más que saludable para todos nosotros, puesto que podemos llevar una buena Campaña... de amistad y de compañerismo. Porque nos sentimos profesionales de esto, y sabemos que el compañerismo es necesario en este tipo de barcos y de navegaciones como esta. Se empieza a notar que ya hay buenas vibraciones en este grupo que formamos los Cabos.

Ya solo nos quedan dos días para estar atracados en puerto y tocar tierra firme, y conocer esta Ciudad, que fue la primera Capital de Brasil, antes de que este país, sufriera tantos cambios de Capitalidad con sus Gobiernos.

Estirando un poco las piernas fuera del Puente de Mando
Dia 31 de octubre de 1989.
Hoy comenzamos la guardia de 00.00 (las 12 de la noche) a 04.00 horas de la madrugada, con la novedad de que estábamos muy cerca de costa y del puerto de atraque, por lo que a la vista de esto, nuestro Segundo, comunicó a las guardias de Puente, que quién antes cantara ¡¡TIERRA, TIERRA!! (como Rodrigo de Triana), tendría una botellita de whisky, por lo que en cuanto entré de guardia, me puse "ojo avizor", pendiente del horizonte, y había que fijar mucho la vista, para descubrir el más minimo detalle que nos indicara algo que realmente fuera Tierra.

Y a las 03.30 horas avisté la claridad de la iluminación de la ciudad, lo que quería decir que estábamos bastante cerca de la costa: 12 millas tomadas con el radar. La botella de whisky fue para el que me relevó en la guardia, que fue el primero en avistar la costa.

Ya por la mañana, se llamó al "Grupo Activo del Castillo", porque estábamos muy cerca del punto de fondeo, donde tendríamos que esperar para hacer tiempo y llegar a la hora prevista, no antes; así que tuvimos que ponernos "al pie del cañón", porque al hacer la llamada del "Grupo Activo del Castillo", también nos movilizábamos los del Puente. A las 11.00 de la mañana, fondeamos y nos tocó baldear el barco, para quitarle todo el salitre que iba pegado en la cubierta y en los mamparos de cubierta; tuvimos que baldearlo todo, todo... y por supuesto, los cuatro de siempre, los que nos apuntábamos a cualquier cosa donde pudiera haber un poco de diversión y distracción, algo que se saliera de la rutina diaria y que mejor que esto. Y ¿cómo no?,  lo pasamos "pipa", como se suele decir... "currar, curramos como leones, pero divertirnos... ¡joder, como nos divertimos!".

Hasta las 14.00 horas estuvimos baldeando para dejar el barco bien aseado y limpio de salitre, Después, una buen almuerzo compuesto por caldo gallego y empanada de bacalao; una comida típica gallega para reponer fuerzas. Y una vez repuestas... "¡Babor y Estribor de Guardia!" para entrar en puerto a la hora prevista de nuestra llegada. Entonces nos dejamos las playeras, las bermudas y las camisetas de colores en la taquilla y nos vestimos con el uniforme. Hay que entrar bien vestidos y curiosos: Buque y Tripulación.

¡Por fin vamos a atracar en nuestro primer puerto extranjero!, primero... para mucha gente de la dotación, porque hay otros que ya conocen algo del extranjero al haber navegado en otros barcos, y que ya estuvieron por estas latitudes, incluso se conocen más puertos de este Continente, y por supuesto, para los Marineros; para ellos si que es su primera vez y la única... de momento.

Previo al atraque en puerto, el Segundo nos pagó la cantidad de divisas que nos correspondían por puerto para nuestros gastos: 200 dolares USA, que como es lógico, luego nos serían descontadas de nuestro sueldo, claro, si no, ésto iba a ser una "bicoca". Parecerá poco el dinero que nos adelantan, pero hay que tener en cuenta que vamos a estar muy poco tiempo y que tampoco es muy saludable salir con mucha "pasta" en el bolsillo por estos sitios donde la cara de "guiri" se te ve a la distancia más lejana porque nuestro color de piel es mucho más claro que el de la gente de aqui, todos morenos. Hay que ser precavidos y hay que tener mucha precaución.

Al atracar, fuimos recibidos por el Embajador de España en esta Ciudad, así como por el Agregado Naval, quienes se interesaron por la dotación y por como nos fue la travesía desde las Islas Canarias. Una vez estuvieron a bordo, el protocolo queda para ellos... el Comandante, el Segundo, el Jefe de Máquinas, el Habilitado.... el resto de la dotación salvo los 5 de la guardia, pues nos fuimos a tomar unas copas antes de que decidieran irse a cambiar de ropa, ducharse, asearse, peinarse y perfumarse para salir a la calle, a disfrutar del primer día en Brasil.

Acabo este día, ya atracados en puerto brasileiro, brasilero o brasileño, (como querais llamarle) finalizando esta Crónica, hasta que me toque la hora del descanso, aunque estando de guardia poco iba a descansar, pero no importa, mañana me desquitaré lo que haga falta, antes de salir a tierra y conocer esta Ciudad, porque... seguro que ya habreis adivinado quien está de guardia, ¿verdad?.



jueves, 10 de marzo de 2011

DIARIO DEL VIAJE A LA ANTÁRTIDA. ( IV )

Dia 20 de octubre de 1989.
Bueno, pues ya estamos rumbo a Cabo Verde, para luego coger rumbo directo a Salvador de Bahía (Brasil).

Llevamos buen viento de popa y una marejada, también de popa, por lo que vamos bastante cómodos, porque la mar no está empujando y nos lleva sobre el movimiento de sus olas, asi que no notamos tanto movimiento. Por la mañana, alguno de los "repetidores" ha ido a ver al Comandante para pedirle que autorizara una vestimenta más cómoda para paliar un poco el efecto de las altas temperaturas y para no ajar en demasía la poca ropa que llevaba cada miembro. Accedió porque además sabía que en la Campaña anterior, ya había estado autorizado. A media mañana nos hemos puesto ropa más cómoda que la del uniforme porque son muchos días de navegación y es bueno ir un poco relajados, pero sin olvidar que somos Marinos.

De guardia en el Puente de Mando
Hemos empezado a maquinar los planes para cuando hagamos el Paso del Ecuador. La verdad es que, todo el mundo tiene ganas y ansias de cooperar en lo que sea. Y a bordo tenemos que ya tiene experiencia en esto, porque son los "supervivientes" de la anterior Campaña, por lo que van a aportar buenas ideas.

Tambien se ha empezado esta mañana con la campaña de vacunación contra la gripe y para que quede constancia de ello, se ha grabado en video, filmado por el Segundo Comandante. A la hora de la comida, hemos tenido la típica "bronca" con el Lubina, que como es normal, intenta defenderse como puede de nuestros "ataques", pero somos muchos en su contra y no tiene más opción que claudicar, hacerse nuestro amigo, que es lo mejor. Pero ¡atención!, a la hora de retirar las bandejas de la comida, las mira todas y al que vea que se deja algo, le hace sentarse de nuevo y acabar con todo, ya que de otra manera, el que forma la "bronca" es él. No "permite" que nadie deje nada de lo que él ha preparado con tanto esmero (ayudado siempre, por su pinche y algún otro más que siempre esta dispuesto a echarle una mano a la hora de confeccionar algún plato).

Nuestro menú de hoy: Ensaladilla rusa, corvina a la plancha con salsa picante y de postre: plátano. De bebida: vino o agua mineral.

También hoy, hemos empezado a colgar al lado de nuestra mascota "La Shoshona" (como dicen los andaluces a "La Chochona", esa muñequita que siempre te toca en alguna tómbola de las distintas ferias que se celebran a lo largo de la geografía española), como digo, hemos empezado a colgar las chapitas de las latas de bebida, lo que significa que cada chapa es un día desde que salimos de San Fernando (Cádiz).

Por la tarde, han comenzado unas clases de inglés a través del video comunitario, más que nada para que sepamos algunas palabras que nos valgan para defendernos cuando visitemos alguna Base Antártica donde el habla predominante sea ese idioma. Después de las clases, una película para que el personal franco tenga un rato de esparcimiento y entretenimiento, igual que hay otros que prefieren echar su partidita de tute, o de mus, o de ajedrez.

Sobre las 19.00 horas, ha comenzado el reparto de llamadas telefónicas, para confeccionar grupos que en dias alternos dispondrán de tres minutos o un poquito más para poder llamar a casa o donde quieran, a través de la radio y el satélite conectando con el Cuartel General de la Armada, en Madrid, por lo que es como si se hiciera una llamada interprovincial o local. Hemos hecho cuatro grupos. Y para ser la primera vez que se llama desde la mar, no ha faltado ningún componente del primer grupo. Está claro, todos quieren hablar con la familia y contarles por donde estamos aproximadamente y que tal lo vamos pasando y todas esas cosas.

Para mañana, hay pruebas de canto para hacer un coro y también empezará el campeonato de juegos de mesa (mus, dominó, tute, parchis, etc.) antes de que crucemos el Eduador. Y con estos proyectos, pensados especialmente para el personal del buque y la diversión en general y acabando el relato de este día, me voy a descansar, navegando con buena mar y buen tiempo. Veremos como amanece mañana.

El ocaso en el Atlántico
Día 21 de octubre de 1989.
Una de estas veces que pasas por el comedor, oyes a alguien que pregunta: "¿Y hoy que tenemos para comer?". Y como dice un dicho de mi tierra y tambien lo menciona el Contramaestre porque lo conoce (este Suboficial es a la vez el encargado de llevar los víveres), cuando se pregunta "que hay de comer", la respuesta es: "¡Pan, pijo y habas!" (que esto lleva su doble sentido... mucho pan, poco de pijo y algo de habas, ¡ea, ya lo he dicho!).

Bueno, veremos como transcurre el día, que por lo menos ha amanecido bueno para la dotación, no así meteorologicamente; amaneció muy gris, con el mismo viento y la misma marejada de popa. Por eso la dotación ha podido descansar bien, porque el movimiento del barco no era molesto como cuando llevas la mar de proa o de través. Ya es un día menos que vamos a contar para la vuelta, pero todavía nos queda mucho camino por recorrer, o mejor dicho, nos queda mucha mar por navegar (pensareis que es un agobio empezar a contar los días que nos faltan para volver, cuando apenas hace unos días que hemos empezado este periplo, pero es lo que sucede cuando te vas fuera de tu lugar de residencia, a veces no cuentas los días que tienes para disfrutar, sino que empiezas a contar los que te faltan para volver... volver de nuevo a la rutina diaria, asi que no lo tengais en cuenta, lo leereis alguna que otra vez más y no es más que un poco de consuelo... disfrazado); por lo pronto ya hemos retrasado en una hora todos los relojes del barco para ir bien con los cambios horarios, que eso si es importante.

"Rompiendo" una ola bien hermosa
Pues hoy se ha conformado los grupos cantores para la fiesta que se está programando para el día del Paso del Ecuador y la verdad es que hay nombres pintorescos, y todos tienen su pequeño significado, tales como "Los Revueltos", "Los Guanches Aplatanaos", "Los Bien-Me-Sabe-Si-Como-Bien", "Os Celtiñas" y "Los Vividores de la Ruta", y aún creo que hay uno por libre pero que no han definido todavía su nombre.

Cada grupo ha elegido su canción, porque para eso hay quien se preocupado de traerse cancioneros en abundancia, y de todo tipo de canciones; vamos, que ha traido para todos los gustos. Con esto se ha creado un clima de excitación ante las letras de las canciones que le ha tocado a cada grupo, y ya discuten por el tono o la gesticulación que se debe hacer cuando se interprete el tema. A mi me ha tocado sacar copia de las canciones elegidas por cada grupo para que todos vayan aprendiéndose el tema, y se confía en que puede salir bastante bien. Por lo menos, ganas y ánimos no faltan, si que hay mucha alegría y mucho entusiasmo. Ya veremos si es así y como sale todo.
Menú del día: Fabada asturiana, pernil de cerdo al horno con salsa naranja, y de postre: plátano. ¡Vaya por Dios!, ¡hoy si que estaba buena la comida!. Nos dejó a todos más que satisfechos.

Por la tarde se continua con las clases de inglés y a continuación una película de video. A la noche, se ha hecho un telediario a bordo (yo no lo he visto, porque estaba ya "planchando orejas" o para que lo entiendan mejor, durmiendo como un bendito), y parece ser que está bien, aunque todavía se tiene que sintonizar bien la cámara de video y preparar la "Edición de Noticias" un poquito mejor -sin ánimos de criticar a nadie, y porque casi todos lo dicen-, vamos, que ha sido una prueba como si fuera una Televisión Autonómica, por lo que habrá que preparar algún tipo de guión y buscarse también algunos corresponsales, para que nos den noticias de los distintos sitios donde éstas se produzcan y que por su interés merezcan ser, pues eso, noticias.

Y entrando de guardia a las 12 de la noche, rumbo a las Islas de Cabo Verde, finaliza el día.

En las guardias nocturnas da gusto estar en el alerón.
Día 22 de octubre de 1989.
Bien, otro día más, hemos seguido el mismo rumbo, camino del Ecuador. A las 04.00 horas salí de guardia y me fui derechito a dormir, porque la "juerga" de 12 a 4 de la mañana me ha dejado "muy cansado". Por la mañana, me ha tocado un buen rato de trabajo acelerado para preparar el "Teleruta Antártica" y a mediodía lo hemos grabado, el Capitán Médico como cámara y el que suscribe, como comentarista de las noticias recibidas (sabía yo que no iban a tardar mucho tiempo en tirarme el anzuelo con una buena carnada, para que picara enseguida). Bien, pues según opiniones variadas, ha estado mejor que el de ayer -no porque lo haga yo, sino porque se han clarificado ideas y otras cosas-, incluso ha habido algún que otro enojo, porque cuando se han dado las noticias deportivas, se ha informado que el Real Madrid ha perdido con el Rayo Vallecano en su propia casa, ¡en el Santiago Bernabéu! ¡por Dios!, y claro, eso ha provocado las iras y malos pensamientos de más de uno contra mi persona, no sé por qué (¿será porque yo soy del Barça...?), pero vamos, que no ha llegado la sangre al río... en este caso... al mar.

Hoy hemos tenido de menú: Potaje de garbanzos con repollo y de segundo, bacalao a la vizcaína, postre: manzana; bebida: vino, agua mineral o refresco. Algo de hambre me ha tocado pasar hoy, porque no me gustaba nada, asi que he tenido que pedir un bocadillo, más el postre y una Coca-Cola.

Por la tarde se ha continuado con el campeonato de juegos. Y en la partido de cominó, mi compañero de juego y yo, hemos eliminado a la del Comandante. Lo sentimos, por él, pero el juego es el juego, y no hay perdón que valga. ¡Queda pa'la próxima y cierro con el pito doble!.

Asi de tranquila y con el sol poniéndose, la vemos muy pocas veces.
Durante la tarde-noche, hemos avistado y cruzado a dos mercantes bastante grandes y hemos probado los dos reflectores que llevamos en Puente Alto, mas que nada, para ver que luz daban y cuanto alcazaba la iluminación, y comprobamos que tienen una potencia extraordinaria, haciendo barridos por delante de la proa del barco, tanto a estribor como a babor. Y sin más nada interesante que contar aqui, seguimos rumbo a Salvador de Bahía (Brasil). Sin más novedad.

Día 24 de octubre de 1989.
Como ya dije ayer, al terminar mi crónica diaria, seguimos con rumbo a Salvador de Bahía, y sin novedad alguna; y aprovechando que la mar se sigue portando bien, se ha seguido desarrollando el campeonato de juegos, y en este turno, me han eliminado a mí, en el juego del parchís. ¡A mi!, ¡con lo bueno que soy jugando a esto!, pues si... me han eliminado a las primeras de cambio. Pero es la ley del juego: el mejor gana y el que pierde... a la calle. Por lo demás, tampoco es para molestarse ni enfadarse, porque somos todos compañeros, ya sean superiores o subordinados, ¿que más da?, el caso es participar y pasarlo bien. Aunque luego discutas con tu compañero, la jugada por la que se perdió o aquella otra en la que podía haber hecho una buena jugada y la cagué... pero siempre con buen tono.

Tengamos en cuenta que va a ser una convivencia larga e intensa, y ni por un momento debemos dejar que los nervios salgan fuera de su sitio, y si es así tenemos que controlarlos como sea, para evitar algún disgusto. Estoy seguro de que nada de eso sucederá.

Nuestro Maestro de cocina, Lubina, nos ha sorprendido hoy con unos canelones muy ricos y lenguado en salsa menier. No ha sido una comida suculenta, pero si hemos quedado muy bien. Asi que esperamos que nos siga sorprendiendo con estos buenos menús y que no perdamos ni el apetito, ni las ganas de comer, ni la amistad, ni los kilos.

Por lo demás, nada. Seguimos haciendo los preparativos para el Paso del Ecuador y esperamos que ese día, por lo menos lo podamos pasar bien en mitad del Océano Atlántico. Hasta mañana.


miércoles, 9 de marzo de 2011

DIARIO DEL VIAJE A LA ANTÁRTIDA. ( III )

18 de octubre de 1989.
Hoy hemos empezado el día, casi como lo acabamos ayer; había que descansar, pero no podía ser, porque había que dejarlo todo listo antes de la salida a la mar, y el trabajo que tengo en la Oficina es bastante. No porque sea mucho, sino porque no hay Oficina, no ha habido quien la llevara y así estaba todo; pero poco a poco, se va haciendo, no queda otro remedio. Mis lamentaciones de poco sirven, primero porque ahora no me van a hacer un habitáculo para que yo pueda tener todo lo referente y relativo a una oficina en si, y en segundo lugar, porque aunque se pudiera hacer... no hay presupuesto ni tiempo. Y cuando menos te lo experas, nos llaman a todos para cargar más víveres, que al principio se hace un poco pesado precisamente por eso, porque todo es peso, pero a los cinco minutos, todo va sobre ruedas, o mejor dicho, sobre  brazos, porque desde tierra hasta la cubierta -pasando por el portalón- hacemos una cadena y nos vamos pasando la carga, y cuando acaba, estamos cansados pero contentos porque nos lo hemos pasado bien entre bromas y cachondeo. Nos hemos divertido gastando alguna que otra bromita, y cuando alguna caja era de algo que nos gustaba, pues no perdíamos la ocasión y algo cogíamos para llevarnos a la boca.

En general, estamos empezando a vivir muy en camaradería, a ser buenos compañeros, a conocernos mejor día a día, y para el tiempo que nos va a tocar vivir juntos, es bueno que esto comience de esta manera y con buen pié. Y ahora llega la hora de comer, donde nos volvemos a ver todos, después de una buena ducha para quitarnos el sudor y refrescarnos. Una ducha de agüita fria viene muy bien para el cuerpo, máxime cuando aqui está haciendo un calor que no esperábamos, aunque ya se sabe que en Canarias, el clima es totalmente diferente al resto del territorio español.


Nuestro menú de hoy, ha consistido en un potaje de garbanzos con acelgas, lenguado molinera y de postre... manzana. De los garbanzos podemos decir que estaban "algo durillos", tanto, que casi podríamos ir a la guerra sin balas, porque nos valdrían como munición, pero en fin... ¡que le vamos a hacer!. El mismo Lubina se ha lamentado por esto y ha reconocido que a pesar de estar más de cinco horas a remojo, no se han podido ablandar; pero claro, tambien hay que decir, que salió el día anterior y no se acordó de ponerlos bien a remojo, y cuando llegó tuvo que ponerlos enseguida para que se ablandaran, al menos un poco. Pero bueno...


Por la tarde hemos hecho otro baldeo general del buque, para lo que hemos formado el siguiente equipo: Blanco, Vila, Carro, Wait y Morcillo (todos somo Cabos, menos el último que es Marinero, y se ha querido sumar al equipo, para divertirse un rato ya que hoy no le apetecía salir a tierra). Empezando por proa hacia popa y de babor a estribor, en parejas y uno con la manguera de contraincendios empezamos a limpiar, y ¡como no! tambien a ducharnos, porque si no lo hacemos con un poco de cachondeo, nos resulta aburrido y cansado, mientras uno va dando agua con la manguera, los otros le van dan dando al brus enjabonado para quitar todo el salitre de la cubierta, mamparos, escalas, cajas, rincones... así estuvimos unas cuatro horas. Hasta que dejamos el barco limpio como una patena, en cuanto a cubierta y mamparos se refiere, que los interiores es otra cosa y eso les corresponde a los Marineros que tienen la limpieza del comedor, los pasillos, los aseos, la ranchería (que es donde se lavan todas las bandejas de la comida, la cubertería, cristalería, jarras, fuentes, etc.


Baldeando con la contraincendios de proa  a popa
Una vez que hubimos acabado, lo celebramos con una botella de whisky (invitación del Segundo Comandante) por el trabajo tan bien hecho, pero más que nada para matar el frío que habíamos cogido con tanta agua. Lo mejor y más bonito, es que no nos importó que otros compañeros salieran francos a tierra, porque también ellos habían hecho su trabajo, bien en máquinas, limpiando interiores, ordenando los pañoles, arranchando bien la despensa, la frigorífica, etc. Cuando acabamos, nos dimos una buena ducha de agua dulce, y nos dispusimos a ver el partido de futbol que daban por la tele, entr el Milán y el Real Madrid en el torneo de la Copa de Europa. Y después del partido, cada uno hizo lo que quiso. Unos se fueron para cubierta a tomar el fresco, otros a llamar por teléfono y otros se quedaron en el comedor viendo la tele, mientras la noche seguía avanzando.


Hoy si me arreglé para salir franco a tierra y lo hice con mi compañero Antonio -uno de mis tocayos, y el Electrónico de a bordo- para dar una vuelta por la ciudad, para respirar otro aire, ver el ambiente callejero fuera del recinto del Arsenal. Y la verdad es que no duramos mucho, ya que estábamos muy cansados y el cuerpo no nos pedía mucha marcha, así que después de darnos un buen paseito, decidimos volvernos al barco para descansar. Ahora seguro que a bordo, el ambiente estaría tranquilo y podríamos descansar a pierna suelta.


La anécdota de hoy, o la broma (como se quiera llamar) ha recaído sobre mi persona, ¡me tenía que tocar a mí!. Después de la faena del baldeo y tomarnos los "güisquis", me fui a duchar como todos, pero antes tuve que hacer mis necesidades y en plena "tarea", me echaron un cubo de agua por encima de la puerta, mojándome todo lo que se podía mojar; y allí me ve ves, mejor dicho, allí se me puede escuchar maldiciendo hasta en arameo (que ese idioma no lo sabía yo, pero así fue) porque claro, piensas que ya no te dejan hacer tus "cositas" en la tranquilidad e intimidad de ese espacio reducido donde solo se entra para una cosa; pero no se contentaron con eso, no, ¡que va! porque cuando estaba en la ducha, me cerraron la puerta por fuera y vuelta a echarme más agua, pero esta vez, fría; y menos mal que yo me estaba duchando tambien con agua fria y no me dió mucha impresión, pero el susto si me lo dieron. Pero el caso es que las dos veces que pude salir de mi "encierro" para ver quién había sido el "gracioso de turno", no pude ver a nadie, y por supuesto, nadie había visto nada, a nadie, ni oido nada. En fin... luego supe quien había sido, pero todo quedó en eso, en una broma que como muchas más se irían haciendo a lo largo del viaje y tampoco es que me sentara mal, pero había que hacerse respetar un poco, pero así no había manera. Además, como novato a bordo tendría que aguantar con alguna broma más. Lo malo es que ya no puedes hacer "tus cosas" sin que te bañen y que cuando te bañes, te quieren bañar más todavía, pero bueno, que todo sea como esto. Ya aprenderán a tomarse un poco más en serio la veteranía y tu antigüedad y entonces, las bromitas serán menos "dañinas" pero siempre con la "puyita" tirada, para solaz del resto de los presentes o compinches.

Dia 19 de octubre de 1989.
Hoy es el último día de estancia en Las Palmas de Gran Canaria, por lo tanto, también en España, antes de que arrumbemos al puerto de Salvador de Bahía, en Brasil.


Por la mañana hemos tenido limpieza general en interiores: Cámaras, camarotes, aseos, pasillos, comedor, cocina, ranchería, lavandería, puente... porque va a venir el Comandante General de la Zona Marítima de Canarias a visitar el buque y despedirnos para que tengamos una muy buena navegación. Y no es que estuviera todo sucio -se limpió todo el día anterior-, pero había que adecentarlo un poco más, lo mejor posible, para que tuviera una buena presencia ante el Almirante. Creo yo, o mejor dicho, creemos que se habrá llevado una buena impresión, porque nos hemos esforzado en que esté en perfecto estado de policía.


Es como si dijéramos de la visita oficial de un Ministro a un Centro Oficial, donde le enseñan todas las intalaciones, acompañado por el Director General de ese Centro, indicándole y explicando los servicios de cada sitio. Pues esto fue igual, el Almirante y sus acompañantes, acompañados de nuestro Comandante que le va explicando los pormenores y presentando a los miembros de la dotación que por allí hubiera. No cabe duda de que se fue satisfecho de ver un buque tan limpio y ordenado, su dotación en perfecto estado de policía, y el barco... este barco tan pequeño, que va a iniciar su Segunda Campaña Antártica. Me estoy empezando a dar cuenta de la envidia (sana) que se nota en la cara de otros compañeros con los que hemos coincidido, y por momentos, me voy sintiendo más a gusto.


Después de la visita, hemos vuelto a la faena: yo a lo mío, que es la oficina, y los demás a lo suyo. Pero lo curioso es, que como no dispongo de oficina, soy "ambulante". Me explico -aunque creo que no hacen falta las explicaciones-: Veamos, si estoy trabajando en el Puente... me echan de allí, porque tienen que preparar las cartas náuticas y marcar la derrota a seguir. Bien, pues me voy al laboratorio que allí no molesto a nadie y estoy apartado del bullicio del interior. Y cuando empiezo a trabajar, me vuelven a echar de allí porque van a meter las cajas de la bebida (Coca-Colas, Fantas, Cerveza, Agua mineral...), y necesitan todo el espacio, por lo que decido irme al comedor, a ver si por lo menos puedo acabar lo que me queda pendiente antes de salir a la mar, y aprovechando que en este compartimento no hay nadie... de momento.


Y asi es, ¡por fin lo terminé todo!; acabo antes del reparto de la comida, por suerte para mi, porque si llego a tardar un poco más, hubiera tenido que "emigrar" a otro sitio (¿?).


Nuestro menú de hoy: lentejas, filetes con patatas fritas, vino y de postre: plátano (que por algo estamos en Canarias) y yogurt. Nos vino muy bien, para reponer fuerzas, y hoy estaba muy buena la comida, será porque a mi me gustan mucho las lentejas, no sé, pero hoy estaba muy rica la comida.


Después de comer, y una vez que se ha limpiado el comedor, continuo con la labor para terminar los últimos detalles y recoger todo para dejar toda la correspondencia oficial y particular en el Patrullero "MEDAS", para que al día siguiente la lleven a la Estafeta Naval. Por la tarde, salen varios a tierra para hacer las últimas compras, y cuando anochece, van presentándose a bordo unos con las compras hechas y otros con sus respectivas familias (quien la tenía aqui): esposas, hijos, novias, amigos y amigos, compañeros... Realmente no hay mucha gente para la despedida porque tampoco es una buena hora para salir a la mar y menos, de una despedida oficial como ya sucediera en la anterior Campaña.

Atardecer en el Atlántico
A las 21.00 (hora insular) se oye la voz de "Preparación del buque para salir a la mar" por todos los altavoces de a bordo, e inmediatamente, se ve un trasiego de gente que va de un lado a otro, cada uno comprobando lo que le corresponde para que esté todo en perfecto estado y no falle nada a la hora de soltar amarras. Se comprueban equipos, alarmas y sirenas en el Puente de Mando; se miran y comprueban las estachas para que estén un poco más flojas y sin llegar a tensar... Todo está en orden. Van llegando más personas para despedir al barco y a los tripulantes; tambien va llegando la hora de la partida: las 22.00 horas de este último día en tierra española, hasta dentro de seis meses.

Personalmente no tengo a nadie que vaya a despedirme, porque todos quedaron en Cartagena, lo mismo que otros compañeros, pero de todas formas estoy sintiendo el nerviosismo de la partida, que no es como cuando sales para unas maniobras en otra Zona Marítima distinta a la que perteneces, sino que vas al ¡¡POLO SUR!!, ¡¡A LA ANTÁRTIDA!! y nada menos que durante un periodo tan largo, algo muy parecido a lo que le sucede al "JUAN SEBASTIAN DE ELCANO", con la salvedad de que éste es un Buque-Escuela y hace muchas escalas en varios países del Mundo, mientras que nosotros estaríamos bastante tiempo sin ver ni tocar ningún puerto extranjero.

A las 21.50 se oye mi voz -que muy probablemente algunos maldecirían- por los altavoces que dice: "Babor y Estribor de Guardia, Babor y Estribor de Guardia". En un minuto todo el mundo está en sus puestas y se da la novedad al Segundo y éste le da la novedad al Comandante. Se da la orden de quitar el portalón y una vez que está a bordo, empieza a dar la orden de "Toldilla, ¡larga spring!, Popa,¡larga todo!" y por último, la última voz que nos desata del muelle, de tierra española y de los nuestros... "Proa, ¡larga todo!, caña a la vía, atrás Babor!" y poco a poco el buque se va separando del muelle, desatracando marcha atrás, para poder virar en la punta del muelle y salir a la ensenada del Puerto de Las Palmas, mientras comienzan a levantarse los brazos de los que están en tierra para despedir a los que iniciamos esta nueva singladura, y también nosotros saludamos con las manos, con las gorras...

Es triste, pero es así, desde el Puente observo como algunos pañuelos salen, no para flamear al viento, sino para secar las lágrimas que se escapan sin que se pueda evitar, y a mi se me hace un nudo en la garganta, cuando oigo decir al Comandante "Vamos a salir rápido ya de una puñetera vez, que esto de las despedidas es muy jodío" (él tenía a su esposa e hijos en el muelle), y la verdad es que tiene razón. A mi no me gustaron nunca las despedidas, por eso, porque no quieres llorar, pero siempre se te escapan las lágrimas sin que lo puedas evitar y no quieres que te vean llorar. Es así, y cuanto antes se acabe... mejor.

Cuando pasamos por delante de la "ATREVIDA" (atracado al otro lado del muelle del Arsenal), también no saludaron como despedida, y nosotros como respuesta, damos una pitada larga, larga, que se va perdiendo en el silencio de la noche. Enfilamos la salida del puerto y cuando salimos a mar abierto, se toca "Retirada de Babor y Estribor de Guardia. Entra Primera Guardia de Mar", por lo que me pongo a la caña (el timón), rumbo 215, mientras miramos como está la mar, para cogerla lo mejor posible y que el barco vaya cogiendo un movimiento uniforme. Y poco a poco, lo conseguimos.
Tengo que aclarar en este punto, el por qué entro de guardia en el timón. La razón es sencilla, no tenemos Marineros Timoneles, por lo que esas guardias, nos las tenemos que repartir entre los Cabos Profesionales, que más tienen que ver con el Puente. En este caso, yo por el ser el Escribiente y el que va llevando la Crónica del Cuaderno de Bitácora, el otro es el Electrónico, que por eso de que tiene que andar tocando los equipos electrónicos como el radar y otros, pues tambien, y el tercero, es el Cabo Maniobra que por su especialidad debe manejar tambien el timón. Así pues, las guardias de timón en el Puente, las montamos por antigüedad, el Escribiente, el Electrónico y el Maniobra (de los dos que hay, el más veterano). A las 12 de la noche, entra la Segunda Guardia de Mar, acaba el día y yo... termino de escribir el Diario y me marcho a dormir, pensando un poco que a partir de mañana solo vamos a ver agua y más agua, mar y más mar, por donde quiera que mires, y cuanto tiempo estaremos sin cruzarnos con otros buques, que la mar es muy grande y ancha. Y con estos pensamientos y el balanceo del barco surcando las olas, poco a poco fui cayendo en los brazos de Morfeo...