lunes, 11 de marzo de 2019

DIARIO DEL VIAJE A LA ANTÁRTIDA ( X X I I I )

Día 01 de enero de 1990.

Con lo que se supone que serían las 12 campanadas en la Puerta del Sol de MADRID para despedir el Año Viejo, me ha tocado entrar de guardia, es decir, a las 12.00 de la noche y empezar el Año Nuevo trabajando... en la mar.

Comenzar diciendo que la guardia ha transcurrido tranquila (salvo los que estaban de fiesta por el interior del buque) y navegando rumbo a PUNTA ARENAS para la reparación del motor. De nuevo y por segunda vez, nos volvemos a enfrentar al Estrecho de Drake o Mar de Drake, a ver que tal se nos da el cruce de este Estrecho tan malo y con tan mala fama.


A las 04.00 horas he salido de guardia y dispuesto a descansar a gusto, pero todavía había gente celebrando el Año Nuevo y por lo que se veía y oía, se lo estaban pasando muy bien, aunque se veían a algunos "desfilando" para la cama, intentando guardar la verticalidad.


Durante el día, la navegación ha transcurrido normal, aunque se seguía notando la tensión por no haberse podido celebrar la despedida del Año, como nosotros habíamos pensado. Pero en fin, así son las cosas y así hay que tomarlas, aunque nos fastidie. Ahora solo nos queda esperar que poco a poco vayan cambiando a mejor. Así continuamos el día y la navegación; mañana esperamos estar frente al Cabo de Hornos, en la entrada de los Canales de Beagle, después de haber pasado el Mar de Drake, con relativa tranquilidad, respecto de lo que se esperaba de él.


Vista de la Isla Elefante, con la mar llana.

 Día 02 de Enero de 1990.

Hoy continuamos en la misma situación, pero con algo de viento (rachas de 25 y 30 nudos) y la suerte de que no esté muy duro el Paso del Drake, pero de todos modos, el barco se mueve lo que quiere, y eso se nota hasta durmiendo, porque cuando nos levantamos de cama, parece que nos hayan dado una paliza tremenda, de lo molido que le queda a uno el cuerpo, aunque ya en esto tenemos algo de experiencia (recuerdo la bajada que hicimos desde MONTEVIDEO a PUNTA ARENAS); y sin embargo cuando estás despierto, lo soportas mucho mejor y es más llevadera. Esto es lo que hace el navegar tanto y con tan distintos estados de la mar: ¡¡Llegas a soportar lo que no te crees!!

A las 05.00 de la mañana hemos llegado a la entrada de los Canales y hemos recogido a los Prácticos Chilenos que nos han de llevar hasta PUNTA ARENAS, previa escala técnica en Puerto Williams (un pequeño Destacamento Naval Chileno), donde llegamos sobre las 10.00 horas, para que el mando del buque y Expedición cumplimenten al Jefe del Destacamento. Mientras, el resto del personal, salimos en una excursión para conocer algo de este pequeño sitio, que casi se mantiene como hace muchos años; pero el paso de la civilización hace y deja su huella y se les nota un poco adelantados.

Recorrimos distintos sitios -de los pocos que hay- entre ellos, el Museo, donde pudimos ver como eran los primitivos habitantes de esta zona. Auténticos indios. Los indios ONA. Pudimos ver como era su tipo de vida, diversos objetos encontrados como puntas de lanzas, flechas, las canoas en las que viajaban... en fin, restos de como era esto antes de que la primera civilización llegara a estos parajes. La verdad es que fue muy instructivo y bonito, porque nunca piensas en que vas a ver los auténticos restos de los nativos de esta zona tan austral, e incluso todavía vive el último descendiente ONA puro, que es ya una persona muy mayor y se gana la vida haciendo tallas de madera y cosas características de su raza, vendiéndolas a los pocos turistas que de vez en cuando, vienen por aqui.

Visita al pequeño Museo de Puerto Williams.




Después estuvimos en el Centro Comercial, donde solo habían 4 ó 5 tiendas, del mismo tipo que las del "Far West", con sus aceras de madera, verdaderamente se veía muy típico, pero no pudimos hacer ningún tipo de compras porque todas estaban cerradas por balance (?).

A las 13.15 volvimos a bordo, porque a las 14.00 zarpábamos rumbo a PUNTA ARENAS, para llegar y descansar, y así continuamos hasta que llegamos a la altura de USHUAIA, donde nos salió al encuentro una Patrullera Argentina, con la que previamente se había concertado una maniobra de acercamiento para hacerle entrega de un paquete para el Almirante de la Zona del Área Austral, ubicado en USHUAIA; y fue una verdadera demostración ver como el buque -mucho más pequeño que el nuestro- levantaba la proa, de tal manera que parecía que iba a dar la vuelta. El caso es que no había mucha mar, pero si viento y de proa, con lo que el movimiento de la citada Patrullera, parecía de locos y con gran peligro para el personal que se estaba asomando a la cubierta. Por lo peligroso que estaba resultado la maniobra, el mando decidió que se suspendiera la operación y que la entrega se haría a la vuelta, cuando recaláramos de nuevo en su puerto. Y con este hecho, merecedor de ser contado, ya que nos mantuvo en vilo a más de uno mientra duró, finaliza este día.

Día 03 de enero de 1990. 

Hoy continuamos navegando por los Canales y ya nos queda menos para llegar al puerto de Punta Arenas. Verdad es que estamos deseando pisar puerto y salir para airearnos un poco, que buena falta nos hace, porque desde que salimos el día 27 de noviembre de Ushuaia, no hemos visto civilización alguna y todos la ansíamos, pero no por eso desechamos el tiempo que hemos vivido y pasado en la Antártida.

Con un paisaje totalmente blanco a mis espaldas.
Por la mañana, nos cruzamos con un Remolcador de Altura, de nacionalidad chilena, que llevaba a bordo al insigne científico francés Jacques Ives Cousteau, y por medio del radioteléfono, nos mandó un efusivo saludo y suerte en nuestras próximas navegaciones, lo que fue contestado por nuestro Jefe de Agrupación.

La verdad es, que para mi, personalmente, hubiera sido bonito poder estar cerca de este hombre y saludarle personalmente, pero solo nos hemos cruzado con él, en la mar. Mala suerte, Antonio. Hubiera sido un verdadero y auténtico honor y placer poder compartir con él unos minutos de nuestra vida.

Continuamos la travesía a lo largo de los Canales Fueguinos (también se les conoce así), pensando en que mañana estaremos, ¡¡por fin!!, en puerto.

Día 04 de enero de 1990.

Hoy amaneció el día un poco nublado y con la mar de popa, asi que mejor que mejor, porque de esta manera el viento nos empuja y nos da un poco más de velocidad, o acaso es que nos parece realmente que llevamos más velocidad por las ansias que tenemos por llegar y pisar tierra firme. En fin, lo que sea, pero si es verdad que ibamos más rápidos, por lo que hay que pensar que posiblemente el barco también está deseando llegar y que le curen ese mal que tiene en sus entrañas (léase: en las máquinas) y poder descansar amarrado en un muelle.

Transcurrió el resto de la singladura, normal y viendo ya a la gente vestida de paisano, preparados para saltar a tierra en cuanto se pusiera el portalón. Pero estos eran los científicos de la Expedición (que además algunos se quedaban aqui para el regreso a España, vía aérea), porque nosotros, la dotación, tendremos que estar uniformados hasta el momento en que se autorice la salida de francos a tierra.

Llegamos a puerto, felices y contentos, y allí nos encontramos al "World Discoverer", el buque con el que coincidimos en la salida de la Isla Decepción, y según estábamos atracando, ellos salían de nuevo a la mar, porque para eso es un buque de pasaje y turismo.

Amanecer en el Canal Beagle.
En el muelle nos estaban esperando los científicos que llegaron aqui a bordo del  ARA. "Almirante Irizar", y tambien a nuestro amigo y compañero Antonio "El Electrónico", que al final y a pesar de las predicciones hechas sobre su recogida, ha tenido que pasar la Nochebuena, Navidad y Año Viejo aqui en Punta Arenas, solo y sin nadie con quien celebrar estas fechas tan señaladas para todos nosotros, aunque mirándolo bien, seguro que no lo habrá pasado tan mal como nosotros, pero lo que no ha tenido seguro, es el calor humano que hubiera compartido con los amigos de a bordo. Aunque de una cosa si estamos seguros: No habrá estado solo ni abandonado. Las autoridades militares se encargaron en todo momento de que estuviera arropado y con compañía para que no se sintiera solo en un lugar extraño, aunque lo conociera algo, pero no es lo mismo.

También había un señor que al presentarse, dijo que era el Mecánico Especialista que había venido desde Las Palmas de Gran Canaria, para hacer la reparación del motor. Y esa es otra novedad con la que nos encontramos. Nos hemos quedado sin poder meter el barco en astillero, no había sitio. Asi que la reparación se tendría que hacer atracados en el muelle en el que ahora estamos atracados. Pues este Mécanico, viene de los Astilleros Canarios S.A. (ASTICAN) y ha venido porque es conocedor a la perfección y al mínimo detalle de los dos motores de nuestro barco. Por lo que se había tomado la decisión de hacerle venir hasta aqui y de esa manera no tendríamos que interrumpir la Campaña Antártica.

En cuanto le dieron la bienvenida, se cambió de ropa y se puso manos a la obra con los Mecánicos de a bordo, y asi estará hasta que lo repare, que por boca suya sale..."no hay ningún problema, estaré el tiempo que haga falta para repararlo por completo."

En cuanto se tocó retirada, todo el mundo se cambió, la salida por parte de todos nosotros fué masiva, y poco a poco fuimos desembarcando en grupos para empezar a ver el "ambiente", que estábamos deseándolo respirar desde hacía.... ¡¡ufff!!, ¡¡ni se sabe!!.

Yo salí con los dos Radios: Juan y Abel, lo que casi se ha convertido en práctica en cada puerto que hemos tocado, lo mismo que otros salen y tambien en grupos y son siempre los mismos. Fuimos paseando tranquilos y sin prisas, haciéndonos a la idea de que ya no teníamos el movimiento del buque en nuestro cuerpo, hay que acostumbrarse a caminar derecho, sin tropezones y sin tener que agarrarnos a ningún sitio. Y así lo hicimos, porque como no nos esperaba nadie y no teníamos fijado ningún plan. Pero, lo primero es lo primero y fuimos a cambiar dólares por pesos chilenos (otra moneda más a la que llamamos "pichiqueiros"), y después de esto, a recorrer los pocos sitios que conocíamos de la estancia anterior, así estuvimos en la cafetería "Garogha", que es o debe ser la cafetería más moderna y actual que hay aqui, porque tiene un ambiente tremendo, y siempre está llena, además que hay una variedad de féminas increíble, y claro, después de tanto tiempo sin ver a una mujer, los ojos se nos iban detrás de la primera que pasaba por delante de nosotros.

Allí nos encontramos casi con toda la Agrupación, distribuidos en distintas mesas, pero practicamente se podría decir que teníamos copado el local. Después de estar un buen rato y departir con los compañeros, nos fuimos a otro sitio; ese se llama "Borsalino" y es una especie de sala de fiestas, pero en pequeño. Había ambiente y por lo menos se podía bailar y escuchar música, además de poder tomar unas cuantas copas. Hasta bastante tarde estuvimos, pero nos regresamos al barco, porque no era cuestión de despreciar el anhelado descanso sin notar el barco en movimiento, y sin relevo de guardias. De verdad lo digo: nos hacía falta un buen descanso. Asi que nos volvimos disfrutando del paseo y de la agradable noche que hacía. Mientras íbamos comentando cosas que habíamos ido viendo desde que salimos del barco.

Día 05 de enero de 1990. 

Hoy nos hemos levantado cada uno a la hora que quiso, de los que dormimos a bordo, porque los hubo que llegaron a las 08.00 de la mañana, pero dispuestos a funcionar, y el caso es que hoy no funcionó casi nadie, por la sencilla razón de que no habían tareas que hacer, por lo que nos dieron el día de descanso.

Yo estuve imprimiento unos papeles en el ordenador y luego me dedique a sacar toda la ropa sucia que tenía, al igual que el resto de los compañeros, para aprovechar y llevarla a una lavandería de la calle, ropa de faena, chaquetones, ropa de cama, ropa interior, ropa de paisano... y después de comer, una buena siesta para reponer fuerzas y estar listo para salir por la noche de nuevo, a divertirnos... sin pensar cuando tengo que entrar de guardia, y si me voy a dormir ya o espero un poco más.

Abel y yo fuimos de compras por encargo de nuestro Segundo, los típicos regalos del día de Reyes, porque eso no se podía perder; que menos que en el barco, aparecieran los Reyes Magos, porque yo no se como pensarán muchos, pero de momento sigo creyendo en la magia tan especial que tiene este día. Y aqui, no conocen esta tradición, conocen la de Papá Noel, pero aqui es "El Abuelo Pascuero".

Pues eso, que nos fuimos a la Zona Franca, que es donde está la zona comercial, el área donde su masifican todos los comercios y lugares de expansión y diversión, fuera del ambito de la ciudad en si. Estuvimos mirando y mirando por todos los comercios, para ver que es lo que podríamos comprar pensando en cada uno de los componentes de la dotación; nada en particular, ya que lo que importaba era el detalle, ya que nadie se esperaba que estando en la situación que estamos, con el buque averíado, recién llegados a puerto, "destrozaicos" de cansancio y pensando solo en divertirnos mientras estemos en Punta Arenas.

Impresionante iceberg.
Una vez que tuvimos las compras hechas, nos volvimos al barco, para dejar la carga bien guardada, que no levantara sospechas de ningún tipo y así la sorpresa sería aún mayor. Mañana, que es el Día de los Reyes Magos, se harán los regalos según vaya apareciendo el personal por el Comedor, sin que haya nadie elegido para ello, imaginamos que lo hará el Comandante y el Segundo Comandante, que son los mandos, pero sin disfraces ni pelucas ni barbas postizas, no ha dado tiempo de preparar nada de eso, ni siquiera cuando todavía estábamos en tierra española.

Después de esto, estuvimos en el mismo plan que anoche: tomando unas copas en distintos sitios, alternando con la gente que nos encontrábamos, que casi todos eran compañeros y expedicionarios, y recorriendo los lugares más típicos de la ciudad. Asi estuvimos hasta que nos empezamos a cansar de tanto caminar, y tomamos la decisión de volvernos al barco, además yo estaba de servicio al día siguiente y no quería llegar muy tarde para que por la mañana no se me pegaran las sábanas.

Día 06 de enero de 1990. 

Hoy es dia de fiesta, porque es... ¡¡el Día de los Reyes Magos!!. ¡¡Cuanto me acuerdo de estas dos fechas, disfrutadas en mi barriada cuando aún era un chavalito joven y empecé ejerciendo de paje y después de Rey. ¡¡Que recuerdos tan bonitos!!.

Sin embargo, aqui, en Punta Arenas, lo celebran de manera diferente, porque no tienen la tradición que tenemos nosotros en España. Aqui, como ya he dicho anteriormente, se le conoce por "El día del Abuelo Pascuero". En España, todos los niños -pequeños y no tan pequeños-, se habrán levantado corriendo de la cama con la ilusión de ir corriendo al salón de casa para ver que regalos les han dejado por la noche su Rey favorito: Melchor, Gaspar o Baltasar. Y seguro que todos se habrán llevado su alegría o su pequeño disgusto, porque no le han traido lo que deseaban o pideron, pero a lo mejor si le han dejado otra cosa que también les hacía mucha ilusión.

En el barco... no. En el barco he sido yo el que ha hecho de Melchor, Gaspar y Baltasar (porque asi me lo pidió el Segundo), y según he viendo levantarse al personal y llegar al Comedor para desayunar, les he ido entregando a cada uno su regalito (que no viene al caso contar que ha sido, sino que, lo que realmente cuenta es el detalle de que se viva este día y no perdamos la tradición), y hemos podido ver, que en la cara de cada uno se refleja la sorpresa, alegría e ilusión por el regalo recibido; incluso he ido a la cama de los que todavía estaban durmiendo y les he puesto su regalo al lado de la almohada, y claro, cuando se han despertado se han llevado una agradable sorpresa, pequeña sorpresa al fin y al cabo, pero se trata de eso: de tener un detalle con el que no se cuenta.

Pues aparte de esto, no ha habido mucha celebración. El personal ha seguido desayunando lo que le apetecía, comentando y haciendo chistes sobre el "regalito" de Reyes y después cada cual ha ido saliendo a tierra; cada uno a lo suyo: a comprar, de paseo, a fotografiarse en lugares típicos, a comer, etc., etc.

De todos modos, nos acabamos viendo todos en la cafetería "Garogha", ya que tarde o temprano, nos apetece un poco de compañía y tranquilidad, y mientras te tomas unas copas, pasas un buen rato entretenido, con tus compañeros y también con la gente del lugar.

Aqui solo nos hemos quedado el personal de guardia, y mejor que mejor, porque así no tenemos jaleo en el barco y estamos más tranquilos. Casi todo el personal está en tierra, y el que quede a bordo todavía, estará a punto de salir. En nada de tiempo, nos quedamos a bordo, solo el personal de la guardia.

De esta manera ha transcurrido el día, sin nada notorio que contar. Solo que yo, personalmente, si me he acordado bastante de este día de Reyes (como he comentado al principio de este día), tan distinto a otros que he vivido, que para mí aún es mágico, y aunque en muchos sitios vaya muriendo, sigue teniendo ese encanto tan especial que es muy dificil de explicar, pero que te pone cándido y cariñoso con los que te rodean, y hasta tú mismo te vuelves niño por unos momentos y anhelas ser como los pequeños. Y yo lo siento así, porque lo he vivido desde niño, y porque con el paso del tiempo he llegado a ser Rey Mago durante unos años, y eso te hace ver muchísimas cosas y sobre todo, que es lo más importante, te mantiene viva la llama de la Magia del Día de Reyes.

En esta fecha acabo con los relatos, hasta el día 14 en que volvamos a reanudar la Campaña Científica, con nuevo personal científico que componen lo que es la Segunda Fase de la Expedición Antártica.
No es la Luna, es el sol de noche.

 




viernes, 8 de marzo de 2019

DIARIO DEL VIAJE A LA ANTÁRTIDA ( X X I I )

Día 28 de diciembre de 1989.

Hoy es el día de los Santos Inocentes.

Todos en el barco estamos pendientes de las típicas inocentadas. Por lo pronto, mi "inocentada" ha sido tener que entrar de guardia a las 04.00 horas de la mañana; bueno, no es una inocentada, es que me toca y punto; "y que le voy ha hacer, si yo nací en el Mediterráneo..." que dice la canción de Serrat.
En esta guardia,  hemos notado que la temperatura ha bajado ostensiblemente, por lo que hemos tenido que estar arrimados a la estufa; aparte de eso, la guardia ha transcurrido tranquila. Hemos visto caer trozos de hielo con un ruido espantoso, parecido al trueno que se produce cuando hay tormenta, también hemos visto nadar a los pingüinos en bandadas, pero todo como si fuera una verdadera y auténtica coreografía de natación sincronizada: unos por aquí, otros por allá, unos venían por el centro, otros se alejaban, y de fondo... en una playita que hay en la isla donde se 
encuentran las pingüineras, una pelea de elefantes marinos: dos parejas, por lo que dedujimos que por medio debían haber.... hembras.

La escena, era extraordinaria (todo esto, visto a través de los prismáticos, pero a una distancia relativamente corta), las dos parejas se enfrentaban mutuamente, se observaban, abrían las fauces, se gruñían (o por lo menos es lo que imagino que hacen, plor el vaho que despedían sus enormes bocas) y se levantaban sobre sus moles de grasa y se lanzaban el uno contra el otro; de pronto se sumergían durante unos instantes y volvían a emerger, se volvían a estudiar y otra vez vuelta a la lucha. Así estuvieron durante un buen rato, hasta que según parece, las hembras empezaron a desaparecer de allí, llevándose tras de si a los machos pretendientes, entre ellos al jefe de la manada o dueño del "harén". Al menos, nos hicieron pasar un buen rato entretenidos, sin desatender la guardia y pendientes de que el fondeo estuviera bien y que no nos moviéramos del sitio.

Elefantes marinos descansando en la playa.

Salí de guardia a las 08.00 y después de desayunar bien, me metí en cama para descansar hasta la próxima guardia, que el cuerpo lo pide y lo necesita. 

A las 12.00 del mediodía me levanté para despejarme un poco y prepararme para la hora del almuerzo, ya que después me toca de nuevo desde las 14.00 hasta las 17.00. Hoy comí regular, porque el menú que nos preparó el "Lubina", fue a base de callos, lubina al horno con patatas y mayonesa, y macedonia de fruta como postre. Los callos estaban buenos, la lubina no tanto, porque a mi no me gusta el pescado (¡lo odio desde que me "jartaron" de todo tipo de pescado, cuando navegué en aguas del Banco Sahariano! de quince a veinte días comiendo pescado a cualquier hora del día ¡¡Aaarggg!!), y la macedonia.... la macedonia ¡que rica está! Bueno, al menos entre los callos y la macedonia dejé bien a mi estómago, al menos para aguantar hasta la hora de la cena.

Durante la guardia hemos recibido un mensaje bastante curioso del Agregado Naval de Chile en el que nos decía que un avión "Hércules" que salía de la Base Chilena "TENIENTE MARSH", iba a venir por aquí y dejarnos correspondencia de familiares de la dotación de este buque, lo que levantó la expectación entre todos los de a bordo, por saber si era verdad o no. Lo cierto es que esto creó cierta ilusión entre mucha gente, que espera con ansiedad carta de la esposa, de los padres, de los hijos, de las novias... y aunque todos teníamos la esperanza de que apareciera el avión, nadie quiso exteriorizar esa alegría en demasía, por lo que se continuó con las faenas encomendadas sin darle más vuelta al tema. Los científicos a las suyas y nosotros a las nuestras....

Previendo la marcha hacia el Continente, se ha solicitado al rompehielos ARA "ALMIRANTE IRIZAR" de la Armada Argentina, que transporte hasta USHUAIA a diverso personal componente de los equipos científicos destacados tanto en la Isla Livingston, como en Isla Decepción y de Bahía "PALMER" (donde nos hallamos ahora). Los científicos que tenemos a bordo, serán trasladados en helicóptero hasta el buque argentino, en total se nos marchan 4 científicos. Todo ese personal regresará desde USHUAIA a ESPAÑA, vía aérea.

Después de la guardia, estuvimos en el comedor viendo una película de vídeo, la ganadora de unos cuantos "Oscar": "GHANDI"; que por cierto, nunca antes la había visto, pero si me habían comentado sobre ella, y la verdad es que me resulto emocionante y muy bonita, y desde luego que estuvimos las tres horas que dura la película, atentos a ella, sin perder detalle y mandando callar a todo aquel que hablaba o hacía algún comentario. Más tarde, me eché a descansar un rato antes de volver a entrar de guardia, a eso de las 24.00 horas.

Rompiendo la mar con bravura.
Y que más contar de este día... pues que ya tenemos vencido casi el mes de diciembre y por tanto el año 1989. Presumiblemente despidamos el año en la Isla Decepción, con toda la movida de recoger todo el material del Destacamento para nuestra vuelta a PUNTA ARENAS, pasando primero por Isla Livingston, para hacer la misma tarea.

Día 29 de diciembre de 1989.

""Desde el 23 de diciembre, nos encontramos fondeados en Puerto Arturo, reparando el motor de babor. La avería ha sido producida por una pérdida de estanqueidad, entre el circuito de aire y su enfriador, que ha dado lugar a la formación de sal cristalizada obstruyendo las galerías de admisión de aire de los cilindros... Aún cuando el motor se considera quedara operativo el día 30 de diciembre, se estima serán necesarias una serie de acciones que afectarán al desarrollo futuro de la Campaña... En el aspecto de trabajos científicos durante la estancia en el fondeadero de "PALMER", los distintos grupos expedicionarios han progresado en sus programas... .... Se espera en la madrugada del 30 de diciembre, la llegada del Rompehielos Argentino ARA "ALMIRANTE IRIZAR" que efectuará trabajos en la zona y recogerá al personal expedicionario para su transporte a USHUAIA.... "". 

Hoy me he levantado a las 09.00 de la mañana para desayunar y tomar un bocadillo antes de entrar de guardia a las 11.00. Durante el transcurso de la mañana se fue levantando un viento bastante fuerte, lo que nos hizo tomar precauciones antes de que el barco garreara (esta palabra quiere decir, que el ancla puede perder su punto de agarre en el fondo, y hacer que el barco se mueva sin que nos demos cuenta, con lo que tendríamos que encender máquinas -la que nos queda- e intentar permanecer en el punto de fondeo y evitar que el viento nos empuje hacia tierra).

A la vista y fuera de la Bahía, teníamos al buque ARA "ALMIRANTE IRIZAR", con quien ya se había contactado el día anterior para recoger a personal científico de la Expedición para transportarlos hasta USHUAIA, debido al final tan acelerado y accidentado de la 1ª Fase de la Campaña.

Se comenzó la operación para el traslado; y los que se marchaban, se iban con pena, con mucha pena, porque el tiempo vivido a bordo fue muy intenso, estos eran: el Teniente Coronel de Intendencia de la Armada, D. José Luis Curt Martínez (Ornitólogo), Dr. D. José Ramón de Andrés Alonso (JOSERRA para los amigos), Ingeniero Técnico D. Joaquín Molinero Atienza y el Técnico D. Ricardo. Todos ellos desembarcados en una zodiac para dirigirse a la Base Inglesa "PALMER" (la antigua base de los ingleses que en la actualidad se encuentra cerrada), y donde el helicóptero del "ALMIRANTE IRIZAR" los recogería para llevarlos a bordo.

Se quiso hacer una reunión a bordo de nuestro buque, con miembros del buque argentino, con su Comandante a la cabeza, personal de la Base Americana y personal de nuestro buque, pero... siempre hay un "pero" de por medio, y esta vez era el viento. Este viento que seguía aumentando su fuerza por momentos y se mantenía en rachas de 40 y 50 nudos de fuerza, por lo que el mando decidió levantar el fondeo, una vez finalizara el barqueo del personal antes reseñado. Y una vez acabado y ante el garreo que estaba haciendo el barco, se levó, comunicando a las dos embarcaciones que quedaban en el agua, que se refugiaran en la Base Americana, y que en el momento que amainara el viento, se volvería para recogerlas y arrumbar hacia Isla Decepción.
Inclinómetro: medidor de la escora del buque, 
tanto a babor como a estribor.

Salimos fuera de la Bahía y estuvimos dando vueltas por fuera hasta que vimos que calmaba el viento, por lo que rápidamente entramos para recoger a las dos embarcaciones y su personal. Hecho esto, volvimos a salir de nuevo, y pusimos rumbo al Estrecho de Gerlache, pasando primero por el de Bismark; a lo largo de esta nueva navegación o singladura, nos encontramos con mucho viento, mala mar y lluvia, donde solo unos días antes, habíamos tenido la mar serena como un plato de aceite -como decimos en mi tierra-, tiempo realmente primaveral y sin viento alguno. Así que nos dispusimos a "menearnos" como en los días en que hicimos la travesía de MONTEVIDEO a PUNTA ARENAS.

Nos adentramos en el Estrecho de Gerlache, con muy mala mar -fuerte marejada- y muy pendientes de los hielos que nos encontrábamos por la proa, porque había que ir sorteándolos. Esperemos que mañana, a la llegada a Isla Decepción, tenga mejor cara este tiempo, porque de otra manera, no podremos entrar y recoger al personal y material que hay allí.

Así continuamos por el Estrecho, hasta que salimos a mar abierto y ya de madrugada, con la mar un poco más calmada, pero aún con el mal tiempo por delante, mucho viento y de vez en cuando... con nevadas.

Día 31 de diciembre de 1989.

Hemos amanecido con la mar un poco más calmada de lo que estaba ayer, pero continuamos teniendo mucho viento y nos acompaña la nieve y la lluvia. Ya hacía tiempo que no veíamos llover, concretamente desde que estuvimos en MONTEVIDEO, y sentimos que es gratificante ver el agua que nos cae del cielo.

Por la proa nos encontramos al "WORLD DISCOVERER", buque de bandera liberiana, que por lo visto, llevaba el mismo rumbo que nosotros. ¡Pues que bien!, esperemos que pase el Año Viejo con nosotros, aunque no será lo mismo, pero por lo menos ya no estaremos solos en Isla Decepción. ¡Vaya nombre del lugar donde vamos a despedir el Año Viejo!, en fin, nada se puede cambiar ya.

Hay quien pensaba en ver chicas y pasarlo bien, pero esperemos a ver que es lo que sucede hasta que fondeemos. Conseguimos entrar por los Fuelles de Neptuno, como siempre y justo cuando estábamos llegando vimos al buque de turistas, que empezaba a salir; menos mal que no coincidimos, porque hace algunos años, también un 31 de diciembre, hubo una maniobra parecida a la nuestra y en ella murieron todos los pasajeros y tripulantes de un barco argentino, que para evitar la colisión, desvió su rumbo y se metió contra unos bajos que hay en la misma entrada de la Isla. Sin posibilidad de ayuda ni auxilio, perecieron absolutamente todos los que allí viajaban. Todavía hoy, sus restos se pueden apreciar en ese lugar de la costa, cercana a la bocana de entrada de la Isla.

Como éste nos vio, paró máquinas y nos dejó entrar primero, y una vez dentro, les saludamos mientras ellos salían. Nosotros continuamos nuestro camino para dirigirnos al punto de fondeo, frente al Destacamento Español "GABRIEL DE CASTILLA". Rápidamente se dio la orden de recoger al personal que había en tierra, que eran 4 miembros del Ejército, 1 Alférez de Navío y 1 Vulcanólogo, Dr. D. Ramón Ortiz Ramis, una eminencia en su especialidad. 
 Fotografía de la Isla Decepción,
tomada desde un satélite con rayos infrarrojos.

También embarcamos parte del equipo móvil que tenían en el Campamento, porque de pronto, la intención que hubo era de recoger y salir inmediatamente rumbo a Isla Livingston, para efectuar la misma maniobra.

Así fue. Embarcamos rápidamente todo y levamos ancla enseguida, antes de que se nos echara la "noche" encima, arrumbando hacia Isla Livingston, donde llegamos a las 18.40 de la tarde de hoy. Durante toda la maniobra, se podía apreciar el rostro de todos los componentes de la dotación: las caras largas y tristes por tener que pasar y despedir el Año Viejo, navegando por el Mar de Drake rumbo a USHUAIA, cuando la idea original era, pasar esta noche fondeados en Decepción o como mucho en Livingston, y de pronto nos dicen que hay cambio de planes por el buen estado del tiempo y de la mar. Es decir, que vamos a seguir navegando sin parar hasta que lleguemos a puerto. Pero la verdad es, que se nos está exigiendo demasiado, a los que estamos respondiendo perfectamente, sin que a cambio nos den una mínima satisfacción, que creo nos la merecemos.

Y en estas estamos: fondeados en Livingston, comenzado la carga del material que hay en tierra y transportando al personal a bordo, para zarpar cuanto antes.

Incluso la cena de esta noche, prevista para las 21.00 horas, se ha retrasado, para poder hacer la maniobra de fondeo, sin problemas y sin dejar al personal con la cena a medias; esperamos que no ocurra, porque la verdad es que ya empezamos a estar un poco "quemaos", pero seguimos cumpliendo con nuestro deber y aguantando lo que nos echen encima, aunque nos parezca mal, y es que... no nos queda otro remedio.

Pues bien, antes de la cena, repartimos lo que se había traído para celebrar esta fiesta de despedida del año: los gorritos, los matasuegras, las trompetillas, serpentinas... etc. Todo era para ir preparando el terreno, después cenamos, pero ya no era con la misma alegría, estábamos más apagados y por momentos, el ambiente se fue poniendo más tenso, porque encima no nos daban ni una gota de licor para tomar. ¡Seguimos con la "Ley Seca". Y la verdad es que lo único que dieron fue cava para brindar a las 12 de la noche (4 de la mañana en España) y despedir de esa manera el año 1989 y celebrar la llegada del nuevo 1990.

Yo ya no vi ese brindis, porque a eso de las 10 de la noche, me fui para cama a intentar evadirme un poco de lo mal que estaba transcurriendo todo, de lo mal que me estaba sintiendo personalmente por ver que nos trataban mal. Y entre sueños... me fui perdiendo en el recuerdo de los míos.

¡¡FELIZ AÑO NUEVO 1990!!.
Estado de la mar, visto a través de un ojo de buey.

jueves, 7 de marzo de 2019

DIARIO DEL VIAJE A LA ANTÁRTIDA (XXI)

Día 26 de diciembre de 1989.
Hoy ha transcurrido la guardia bastante distraída, ya que hemos tenido la visita del "Tecol" (abreviatura de Teniente Coronel) Ramírez Verdún, Jefe del Personal del Ejército de Tierra y nos ha estado contando un montón de cosas; la verdad es que este hombre es muy versado en varios y diversos temas, y claro, la charla con él ha sido muy grata. Cuando nos hemos dado cuenta, casi habíamos cumplido la guardia, y ésta, quizás ha sido la más entretenida por lo amena y divertida la conversación.

Después... había que descansar, por lo menos hasta las 10.30 horas, ya que la guardia siguiente es a las 11.00. La verdad es que recuperar el sueño perdido y partido, es para mi, algo delicioso. Y tengo que decir que a mi me gusta la cama una barbaridad, aunque no sea ésta, como la de mi casa, pero a todo te acostumbras y la llegas a tener como parte de ti mismo, algo muy íntimo y personal. Bien, pues después de descansar merecidamente, entré de guardia y dispuesto a trabajar, porque había que ordenar un poco la "super-mini-pequeñísima" Oficina de que dispongo: solo un archivador con cuatro cajones, donde tengo todo metido, y claro, con tan mínimo espacio, tengo la obligación de conservarlo y organizado lo mejor posible; así que me llevé el trabajo para el Puente y allí estuve trabajando toda la mañana, y pendiente además de la guardia, porque tampoco se puede desatender, pero mientras no ocurra nada fuera de lo normal, puedes trabajar en lo tuyo.

Ésta transcurrió con normalidad, teniendo a los científicos trabajando en sus programas con las embarcaciones menores, hasta la hora de comer, en que regresaron a bordo con un hambre de mil leones marinos.

 Fondeados con buen tiempo.

Después de la comida, nos reunimos los compañeros (libres de servicio) en el comedor para ver una película de vídeo y comentar entre nosotros las incidencias del día, y enterarnos también de como van los trabajos de máquinas, que por lo que parece y dentro de lo que cabe y del material del que se dispone a bordo, van bastante bien. Pero de todas manera, el viaje de regreso a PUNTA ARENAS para reparar en astilleros, no hay quien lo suprima.

Hay que decir, que todos esperamos hasta el último momento la última noticia que nos haga ver que no vamos a volver al Continente para reparar, porque eso... sería el fín de esta Campaña, pero... el hombre dispone y Dios proveerá. Veremos al final que es lo que sucede, en los días que siguen.

Hoy por la tarde he vuelto a hablar por teléfono con mi familia, para ver que novedades me cuentan; y todo sigue igual, bueno, todo no. La salud de mi abuela, que ya pasa de los 91 años, está muy deteriorada psíquicamente, y espero que mientras yo esté por estas latitudes, no ocurra ninguna desgracia que lamentar. Otro compañero y paisano mío, que tiene 6 hijos, los tiene a todos con gripe, incluida a su mujer, y lógicamente el hombre está más que preocupado; hay veces en que uno no debería llamar por teléfono, para evitar estos malos tragos.

Aparte de esto, por la tarde tuvimos la agradable visita de dos miembros de la Base "PALMER": un conductor de bull-traizers y una chica, que es ayudante de cocina: Juan y Margarita. En los EE.UU., él trabaja como carpintero en el estado de Boston, cerca de la frontera del Canadá, y ella ha terminado hace poco tiempo la carrera de Arquitectura. ¿Por qué están aqui?, imagino que para ganarse un poco más de dinero, pero a lo mejor estoy equivocado. La discreción me dice que no pregunte sobre eso, pero sabemos por otras personas, que muchos de los que vienen a las Campañas Antárticas y que no son científicos, lo hacen por ganarse un dinero que en su país, en su ciudad o en su pueblo, no podrían ganarlo, y aqui, haciendo una Campaña se llevan un buen sueldo. Mantuvimos una agradable charla con ellos, bueno, yo no demasiado, porque no me defiendo en inglés, pero si los demás. Sin embargo, el americano, Juan, si hablaba bastnte español y nos pudimos entender bien. Nos hicieron una foto para llevarla a la Base como recuerdo y supongo que también se la llevarían a casa el día que regresaran. Se los llevaron del Puente para enseñarles el resto del barco y alguna cinta de vídeo de las que están grabadas a bordo.

Por lo demás continuamos la guardia sin novedad, hasta que la finalizamos a las 24.00 horas en que empieza otro nuevo día, quizás con otras novedades, que esperamos sean buenas.

Día 27 de diciembre de 1989.
A las 07.00 de la mañana comienzo el día, por lo menos yo y unos cuantos más que a esa hora nos levantamos para darnos una buena ducha y refrescarnos antes de la guardia; después nos reunimos en el comedor para tomar un buen desayuno a base de cola-cao, bizcochos y un buen zumo de naranja. Entro de guardia a las 08.00 hasta las 11.00 de la mañana.

En el transcurso de la guardia, vemos caer trozos de hielo cuarteado del glacial que tenemos por vecino y es impresionante ver como cae una mole de hielo tan enorme, lo mismo que en el anuncio de televisión que emitía la marca de licor Cointreau (que nosotros pronunciamos "Cuantró"). Enormes masas de hielo desprendiéndose de un glacial aún más enorme todavía y cayendo al mar, levantando un oleaje que da miedo. Menos mal que aquí solo cae a trozos pequeños y no hay por qué alarmarse, pero desde luego si que sería preocupante, que cayera una buena mole, porque según como la empuje la corriente, se te puede acercar y no sé si le haría algo al casco del buque, o si en un caso extremo, se llegaría a evitar esto levando anclas y moviéndonos del sitio; en fin, esperemos que esto no ocurra y que todo continúe como hasta ahora.

Los trabajaos en Máquinas siguen a buen ritmo y sin parar, todos tenemos la esperanza de que en PUNTA ARENAS haya un buen astillero donde se pueda reparar el enfriador del motor, porque si no.... Mientras tanto, los científicos siguen sus tareas de hidrografía, oceanografía, tomando muestras de la vida submarina, los buzos haciendo inmersiones y trabajando con el "ACHILLES", y en el buque se siguen los trabajos diarios de a bordo.

A mediodía, pudimos ver gran cantidad de estrellas de mar en sus más diversas especies, erizos, piojos, cidias y otros seres del mundo submarino, como es el ya muy conocido "krill", que es diminuto, como los camarones, pero todavía más chico. Todo ello, de las muestras que recogieron de la rastra que hicieron los oceanógrafos. Pasado el mediodía, pudimos divisar ballenas que se adentraban por la Bahía de PORT ARTHUR, sin que llegaran a nuestras proximidades, pero se les veía muy bien y por el lomo que emergían del agua, se podía adivinar que eran unos buenos ejemplares.

 Pared del glacial agrietada.

La mayoría de la gente salió a cubierta para ver o intentar ver, lo que se pudiera de ellas, pero muchos no lo consiguieron, porque se fueron enseguida; lo que si daba gusto, era el sol que lucía (tuvinmos unos 18º ó 19ºC) y la temperaturaambiente era tal, que no parecía estuviéramos en la Antártida, y muchos decían y comentaban que si lo contaban en casa no les creerían, ya que se supone -o mucha gente lo supone- que aquí, en la Antártida debe reinar el frío. En efecto, así es, pero también es verdad que ahora mismo, nos encontramos disfrutando del Verano Austral, lo cual no quiere decir que tengamos temperaturas caribeñas o temperaturas como las que se disfrutan en las costas españolas, pero que si hace sol de vez en cuando y calienta, restando un poco de frío al clima local, aunque en media hora se ponga el sol y caiga una nevada, que también sucede. Esto no es tan gélido como en el Polo Norte, a la par que ahora empieza a deshelar en algunas de las Islas, aunque no totalmente, sino en las parte más bajas, como suele ocurrir en Livingston o Decepción.

Hay que tener en cuenta, que el Polo Sur es el lugar de la Tierra donde se llegan a alcanzar las temperaturas más bajas del mundo (sobre unos 180º ó 190º bajo cero, pero dentro del Continente), y que la época del Verano Austral es cuando la climatología se porta más benevolamente.

La guardia de 17.00 a 20.00 también entretenida, ya que se esperaba la llegada a la Base Americana del buque de Apoyo Logístico "POLAR DUKE", el mismo que nos encontramos en el Estrecho de Gerlache, navegando hacia el Norte.

Por esa circunstancia, tuvimos el Puente de Mando muy concurrido, ya que había expectación por verlo llegar y ver como era, toda vez que cuando nos cruzamos con él, había bastante distancia entre los dos y no se apreciaban bien sus características. Entre tanto, los científicos (estos hombres que no para de hacer cosas y cosas y más cosas) seguían con sus trabajos y por la marcha que llevan, creemos que van a cubrir, si no toda, parte de la labor que tienen encomendada, lo que es bueno para el programa científico establecido.

A las 19.00 horas entró en la Bahía el "POLAR DUKE", y fue bonito verlo de cerca, como maniobraba y lo bien que hizo el atraque en el pequeño espigón que tiene la Base: igual que un coche; gracias también a que llevamos unos días disfrutando de calma total en viento y mar, que si no... no le hubiera resultado tan fácil, pero desde luego, llevando una hélice en proa, puedes maniobrar un barco como quieras, siempre que sepas hacerlo, claro. Nosotros no disponemos de esa hélice, por lo que nos cuesta un poco más la maniobra del atraque. Por la manera de hacerlo, se notó que el Capitán de ese barco, es ya todo un experto y que no tiene problemas a la hora de decir "atracados sin novedad, afirmar y reforzar".

Fue un espectáculo gratuito -uno más de los que estamos teniendo por aqui-, ya que desde que salimos de USHUAIA un 27 de noviembre, no veíamos un barco tan de cerca como hoy. Lo mismo que nos pasó cuando vimos ayer a Margarita. Tuvimos la sensación de estar viento a un ser extraño y raro para nosotros, porque un mes seguido viendo olo hombres con las mismas caras.... encontrar a una mujer, atacó un poco nuestra líbido y claro... cuando la vimos tuvimos que contenernos, pero la mirábamos... ¡vaya si la mirábamos!, aunque creo que a ella no le preocupó demasiado, ya que vive rodeada de hombres (junto a otras 4 chicas) y debe estar más que acostumbrada a "ese" tipo de miradas".

En fin... dejemos este tema, que no es muy sano despertar algo que se lleva en "off" durante un tiempo y puede traer malos sueños, pesadillas o sueños eróticos....

A las 20.00 salí de guardia y después de cenar y fumarme unos cigarrillos en compañía de mis compañeros, mientras nos gastábamos alguna broma, comentábamos sobre los trabajos de máquinas, o simplemente contándonos chistes, pues decidí que ya era hora de irse a descansar; es cuestión de estar fresco para levantarse a las 04.00 de la mañana y montar la guardia de alba. ¡Que ganas tengo de acabar estas guardias tan aburridas!, y es que llevamos bastante tiempo montando guardias, sin tener respiros, porque de momento aquí no existen ni los Sábados ni los Domingos, y esto es un calendario atípico, al cual nos tenemos que atener po razón de los programas de trabajo que se llevan en esta Campaña Científica.

¿Que nos traerá el día de mañana...?, no lo sabemos, pero de todas formas, yo estaré mañana aqui, de nuevo, para volver a escribir lo que acontezca. 

Buenas noches.
 

miércoles, 13 de abril de 2011

DIARIO DEL VIAJE A LA ANTÁRTIDA ( X X ).


La hora de la comida.



Día 23 de diciembre de 1989.
Hoy es la víspera de Nochebuena y seguimos navegando con rumbo a Port Arthur, en la Base Americana "Palmer", para intentar reparar la máquina averiada. Mientras continuamos la ruta, los mecánicos se han tirado toda la noche trabajando en ello, pero las condiciones meteorológicas que nos están acompañando, hacen casi imposible lograrlo; de todas maneras lo siguen intentando mientras no llegamos al lugar decidido por el Mando, para estar un poco socaireados y de esta manera estar más protegidos del viento y la mar.

Navegamos con el viento de proa, con rachas de 70 a 80 nudos de intensidad y una fuerte marejada que está siendo muy castigadora, porque hay mucha mar de fondo.  Por lo que nos estamos moviendo de lo lindo. Decía en la crónica de ayer, que navegar con la mar calma y poco viento no nos cuadraba, y ahora es cuando vemos realmente lo cambiante que es aqui la climatología. Lo mismo tienes un día despejado, sin viento y con la mar tranquila, que en menos de lo que canta un gallo, cambia totalmente y hay que trincar todo a son de mar para que permanezca en su sitio. Pareciera como si los Dioses Neptuno y Eolo, se estuvieran peleando continuamente, y a nosotros siempre nos pilla de por medio, ¡que mala suerte!.

Para colmo de males, se nos ha venido abajo el piloto automático, y tenemos que ir gobernando a mano, lo que hace que la guardia sea más agotadora manejando el timón, ya que tienes que llevar la mirada fija en la giroscópica, cuidando que no se te vaya el rumbo, y nos hemos tenido que ir turnando Andrés y yo, hasta la hora de comer, en que ya estamos cerca de la Base "Palmer", justo donde en la Campaña anterior se hundió el buque ARA "Bahía Paraíso", de la Armada Argentina, del que solo se veía la "panza" del casco, ya que el resto estaba totalmente hundido y boca abajo. Un buque muy superior al nuestro... pero que ahí quedó, gracias a Dios, sin desgracias personales.
Dos ballenas "Yubarta"

Bueno, pues llegados a Port Arthur, fondeamos frente a la Base Americana, y los mecánicos seguían en su trabajo de intentar reparar la máquina, trabajando en turnos y a destajo. Las perspectivas que hay, son las de permanecer aqui dos o tres días, hasta que todo esté bien. Por la tarde nos hemos dedicado a "vestir" un poco el Comedor con toda clase de adornos navideños para celebrar las Fiestas y especialmente el día de Nochebuena, que como ya he dicho en algún día anterior, será la primera que pasemos tan lejos de nuestras familias y nuestra Patria. Veremos que tal lo pasamos.

Y finalizo el día, fondeados. Con la novedad (realmente si que es una mala novedad) de que el motor tiene pocas probabilidades de poder se reparado con los medios que tenemos a bordo, pero de todas maneras se va a seguir intentando y trabajando en ello, para hacer todo lo posible por conseguirlo.

El Comandante estuvo en la Camareta de Suboficiales y en el Comedor de Marinería, bueno, que es el Comedor de todos. Nos contó detalladamente lo que ocurría y lo que se iba a hacer en consecuencia: una vez reparado provisionalmente el motor, se arrumbará hacia Isla Livingston para desembarcar víveres para la gente que queda en tierra y seguidamente arrumbaríamos hacia el Continente Sudamericanao, donde llegaríamos a la ciudad de Punta Arenas, para meternos en reparación en unos astilleros, lo que supondría una estancia relativamente larga y seguramente el fin de la Campaña Científica, ya que automáticamente nos volveríamos para España, no sin antes recoger a todo el personal que tenemos en tierra, tanto en la Isla de Livingston como en la Isla Decepción.

La verdad es que la noticia no cayó realmente bien, sino todo lo contario. Es como si nos hubieran dado un mazazo. Aunque nadie le echa la culpa a nadie, pero indudablemente esto quiere decir que la Campaña Científica, con nosotros por lo menos, toca a su fin; que la Segunda Fase no se hará y que económicamente vamos a salir un poco mermados, eso está claro. A partir de este momento, los comentarios de todo tipo se disparan, y "Radio Macuto" empieza a funcionar con toda clase de rumores.
Bien abrigados.

Pero en fin, no podemos hacer nada más; son cosas de la mécanica. Cuando no hay... no hay y punto. Ahora nos queda prepararnos para celebrar unas Navidades a más de 14.000 kilómetros de casa; esperemos que por lo menos lo podamos pasar decentemente bien, dentro de lo mal que estamos ahora mismo. 

Ajenas a nuestros problemas, las skuas, siguen volando alrededor de nosotros, de nuestro buque, mientras les damos pan -o lo que sea-, con las manos; ellas se acercan recelosas hasta que se atreven a coger con el pico lo que les ofrecemos y remontan el vuelo, para dar otra pasada y "pescar" algo más.

Día 24 de diciembre de 1989.
"... Esta noche es nochebuena y mañana navidad, saca la bota Segundo, que me voy a emborrachar..." Esta era una de las estrofas de los muchos villancicos que hemos entonado hoy.

Por la mañana, se ha empezado a respirar ambiente navideño, aunque seguía flotando en el aire la gravedad de la avería en los motores. Por parte de los mecánicos, se montaron dos turnos de trabajo continuo, para desmontar y limpiar las culatas y tratar, de esta manera, encontrar la avería, pero claro... son 36 cilindros. Aunque solo se están mirando los 18 correspondientes al motor de babor, que es el que ha resultado averiado. Mientras tanto y aprovechando el fondeo, el personal de Máquinas nos mantenía al corriente de como iba la reparación, cada vez que pasaba alguno por el Comedor.

Durante este tiempo de obligado fondeo, el personal científico perteneciente a la Expedición, se encargaba de sus tareas, tales como hacer oceanografía, hidrografía, geodesia, etc., etc. Las embarcaciones menores salían con este personal, hacia los puntos que creían oportunos para hacer sus mediciones, cálculos, anotaciones, etc.; se mantenían en contracto entre sí a traves de los "gualqui-talquis", y a la vez, enlazados con el buque, por lo que mientras estamos de guardia en el Puente de Mando, nos vamos enterando de lo que hacen, hablan y comentan con respecto a las labores que van desarrollando.

También hay quien se dedica a la ecología, como es el Teniente Coronel de Intendencia de la Armada, don José L. Curt, eminente ornitólogo, poseedor de varias licenciaturas y con algunos libros publicados, todos ellos hablando de y sobre la vida de los animales, lo que le ha traido hasta aqui. Lo que más me ha llamado la atención -personalmente- es que fue amigo personal de aquél que fuera gran amigo y amante de los animales, Félix Rodríguez de la Fuente, reconocidísimo naturalista del que todos han oido hablar y visto sus documentales en televisión. Bueno, pues este señor -el Teniente Coronel, digo-, se dedicó toda una mañana entera (la de hoy) a estar con los pingüinos "Adelia", para estudiarlos un poco, ver su comportamiento, su forma de vida, etc., etc. y del que también estábamos pendientes, porque se encontraba en tierra el solo.
Cena de Nochebuena.

Durante todo el día, se podía escuchar a través de los altavoces, las canciones navideñas que se ponían por la red de ordenes, y así, entre villancico y villancico, llegó la hora de comer. Menú exquisito, para tan señalado día: patatas fritas y dos huevos fritos, y la verdad es que aunque no sea un menú de 4 estrellas, la gente lo agradeció y lo comió con gusto, porque creo que es una comida tan española como nosotros mismo, y ya llevábamos mucho tiempo sin probarla. Hay quién decía, que el Lubina lo hacía para que nos quedáramos con hambre y a la noche pudiéramos despachar más a gusto "el-menú-de-la-cena-de-Nochebuena".

Está claro que, quedándote con hambre al mediodía, cuando llega la noche, no le haces ascos a lo que te pongan, porque entonces significaría que uno tiene demasiado fino el paladar y eso no es admisible, por lo menos aqui, asi que, el que lo tenga fino seguro que pasará algo de hambre, hasta que se le desgaste el paladar de tanta "finura".

Por la tarde, empezó nuestro amigo Lubina a preparar el menú para la cena y la distribución de los comensales: cuántos íbamos a cenar en cada Cámara, y de que manera; así quedamos que en Marinería, íbamos a cenar todos los Cabos juntos, excepto el de guardia en el Puente, pero suponiendo que le dejaran bajar, estaríamos todos juntos, menos Antonio, que sigue favorablemente la recuperación de su intervención quirúrgica en Punta Arenas. Hora de la cena. las 21.00 horas. Menú: entrada de espárragos, gambas, langostinos, salpicón de marisco bañado con mahonesa; vino de Reserva; lechón al horno; y de postre... turrones variados, mazapanes, polvorones, peladillas, frutas... Después cava. Pero bueno, eso era para la cena; antes cenaron los Marineros para que estuvieran bien dispuestos a la hora de servir y funcionar en la Repostería, y claro, también lo hicieron en muy buena armonía, y por supuestos, con ellos que suelen ser los más sufridos, no podía faltar el detalle, como así ocurrió.

El detalle fue como sigue: En una de mis rutinarias rondas al Comedor (para tomar un refresco o café, y subir algo para el Oficial de Guardia, porque no tenemos quién nos suba algo), y verlos a todos reunidos, les deseé una Feliz Nochebuena y me contestaron todos al unísono, se encontraban con algunos de los otros Cabos, y a uno de ellos -creo que fue Bravo-, se le ocurrió decir que como gesto de buena voluntad, no estaría de más que el Jefe de la Camareta de Cabos, sirviera unos cafés a los Marineros; a lo que todos se sumaron pidiéndolo ya que sería algo fuera de lo normal, y yo, la verdad, no supe negarme a esto porque es verdad que los Marineros se lo habían ganado con su trabajo y buen hacer, siempre dispuestos para lo que se les mandara y ordenara.
Todos en la cocina.

Dicho esto, me metí en la Repostería y me puse a prepararles el café para los seis Marineros, y después de servirlos en bandeja y todo, como un buen profesional de la hostelería (y no lo soy, ciertamente, aunque me defiendo), se quedaron muy contentos. Este gesto por mi parte, no tiene ninguna importancia, y no lo escribo con esta intención, ni mucho menos; es solo un detalle más de los muchos que se sucedieron y de los que espero sigan ocurriendo hasta que la Campaña finalice. Ellos si le dieron importancia, y lo plasmaron fotográficamente, de lo cual no es que me enorgullezca, pero si me gustó, por lo que espero me den una copia para mi album particular.

Bueno, pues después nos tocó a nosotros la hora de cenar, y lo hicimos bien, en buena armonía, aunque en el fondo teníamos un poco de mosqueo porque nos habían prohibido la bebida alcohólica, en "castigo" no sabemos por qué, pero ahí estaba el hecho, y claro, no nos sentó nada bien puesto que no habíamos provocado ningún hecho deplorable ni que llamara la atención, ni nadie se propasó con hechos o palabras. De cualquier manera, lo íbamos a exteriorizar para que se supiera.

El momento oportuno de hacerlo, fue cuando bajaron el Jefe de la Expedición y el Comandante del buque, a felicitarnos la Nochebuena, y se lo dijimos; que no había derecho, que nosotros cumplíamos con nuestra obligación y que no nos hemos "salido de madre" en ningún momento. Se nos contestó que más tarde nos sacarían unas botellas de licor para disfrutar y alegrarnos un poco la noche.

Bien, pues inmediatamente empezamos -no por este hecho, sino por alegrar la noche de la Nochebuena- con los villancicos, y para ello, cada uno disponía de su instrumento musical: panderetas, trompetillas chillonas, matasuegras, carracas, etc. Y así empezamos la diversión, cantando "...pero miran como beben los peces en el río, pero miran como beben por ver a Dios nacido..." y alternábamos -de pronto- con las sevillanas, Abel y yo hacíamos de bailarines, otro hacía el papel de andaluz recio del campo, el andaluz "cerrao" con su gorro cordobés; nos sacábamos fotos para el recuerdo (que raro sería, si en una fiesta de este significado tan especial, no se hicieran las fotos, que se puede decir que ya son de rigor), y metidos ya en el día de Navidad....
Después de cenar... ¡la Fiesta!.

Día 25 de diciembre de 1989.
... Nos llegó la visita de todo el personal de la Expedición, a felicitarnos y cantar con nosotros más villancicos. A partir de ese momento, empezamos a alegrarnos un poco más, la bebida corría y no sabíamos por donde aparecía, pero ¡je, je, je! ¡allí estaba!. Al poco rato aparecieron los Suboficiales, y un poquito más tarde, tambien la Oficialidad, encabezada por el Jefe de Expedición y nuestro Comandante, quienes se sumaron a los cánticos, queriendo de esta forma, hacer un grupo compacto y único, una familia, donde nos juntamos todos para cantarle a la Navidad, a la Felicidad, al recuerdo, a la nostalgia, a la amistad, al compañerismo... ¡y por cien mil tiburones blancos -que diría el Rey Neptuno-, que se logró!.

De pronto, todos nos encontramos hermanados en este pequeño habitáculo que es el Comedor de Cabos y Marinería. Allí, es donde se halla la confluencia de todo el buque, como se suele decir, de Rey a paje; mezclados, cantando, riéndonos de los chistes y gracias de cualquiera, fuera quien fuera. Tuvimos hasta grabaciones en video por parte del Capitán Aragón, de nuestro Segundo Comandante y del Contramaestre de Cargo, don Fernando; los tres hicieron sus grabaciones y esperamos que de todo esto salga un buen montaje, porque indudablemente quedará un buen recuerdo para toda la vida.

Cuando haya pasado cierto tiempo, y de pronto descubramos entre cintas viejas o mezclada entre libros "esa cinta con montajes de la Navidad en la Antártida"... seguro que se nos dibujará una enorme sonrisa y nos pondremos a verla para recordar esos momentos, para volver a vivirlos. Sería un buen recuerdo, un bonito recuerdo.
Reposando un poco.

Y como todo tiene su principio, tambien tiene su fin, y poco a poco, los ánimos fueron decayendo, del cántico se pasó a la charla general con anécdotas, chistes y gracias... y de aqui, a la charla por grupos, ya con todo el mundo más relajado, más cansado...

Yo estaba fascinado (aunque participaba en todo, me iba fijando en todo el personal que había en ese momento), porque iba viendo la disgregación de todo un gran grupo compacto, los Jefes se volvían a su Camareta, algunos cientifícos se iban a la suya, otros se reunían en pequeños grupos de tres o cuatro personas, que copa en mano, iban escogiendo el mejor sitio donde estar más o menos cómodos para tener un rato de charla con quien fuera. El cansancio fue aflorando en los rostros, se veían caras de sueño, y veía como algunos se iban en busca de su litera para darle descanso al cuerpo y a la mente, mientras los vapores alcohólicos iban desapareciendo para dejar paso a la resaca mañanera del cava o del wihisky, o lo que fuera, a la vez que se pensaba en que aunque fuera el día de navidad, eso no contaba aqui, y había que seguir haciendo los trabajos hidrográficos, oceanográficos, etc., etc., que ya estaban programados desde el día anterior, a la finalización de los que ya se habían realizado.

Yo también decidí echarme un rato a descansar, aunque solo fuera un rato, porque a las 04.00 horas tenía que entrar de guardia, y por lo menos tenía que estar un poco despejado, y si no...¡¡aire de alerones, para despejarte y no dormirte!!, y mientras, observar el glaciar que teníamos enfrente, y ver como en pequeños trozos se va desgajando, mientras el tiempo va pasando muy lentamente para ti, y muy rápido para los que están durmiendo. Pero esto ya es otra historia y más tarde seguiré relatando lo que ocurra durante el día de hoy. ¡¡ FELIZ NAVIDAD !!.

Si durante la noche todo era jolgorio, hoy apenas si ves gente circulando por el barco. Solo se ven aquellos que tienen que entrar de guardia o que salen de guardia, y los expedicionarios que se retiraron pronto y salían para sus pruebas científicas, y en la Cámara de Popa (la de los científicos), algún que otro retrasado que todavía no se había dado cuenta de la hora que era y seguían apurando la "penúltima" copa, pero que ya andaban con los ojillos algo cristalinos y la voz ronca de hablar durante tanto tiempo, contando "batallitas".
Sesión de cantos de todo tipo.
La mañana transcurría lenta, aburrida y silenciosa, y conforme transcurrían las horas, empezaba a aparecer gente de los distintos camarotes. El personal de Máquinas, seguía trabajando sin descanso, y lo mismo oías una noticia alentadora, que a los diez minutos otra desalentadora, y seguías con la duda de qué es lo que realmente pasaba en "la mina" (así se conocía a la Sala de Máquinas).

Las últimas noticias son que el día 26 saldríamos con rumbo a Punta Arenas, pero... todo dependía de que las cosas fueran bien o no. A las 14.00 horas volví a entrar de guardia, y seguíamos sin novedad; nos volvimos a reunir los Cabos para comer juntos, casi con el mismo menú que el día de ayer, pero bueno, estábamos bien y el que más y el que menos, llevaba la resaca encima, pero con buen ánimo.
Contando algún chiste, seguro.

Hoy volví a llamar a los míos para felicitarle y saber como lo habían pasado, y lo de siempre, que me habían echado de menos, que habían cenado bien, que como lo había pasado yo... todas esas cosas que te dicen cuanto estás lejos de los tuyos.

Entretanto, mi amigo y compañero Abel, el multiapódos (y digo esto, porque es un nervio viviente, y claro, se le conoce como "El Fuguillas", "El Chip Prodigioso", "El Virus Informático", y otros más, cariñosos todos, que le han ido colgado, según iba teniendo las consecuentes "caidas"), seguía en el alerón emulando a Rodríguez de la Fuente, dando de comer a las skuas, que precía que ya le conocían, porque se le acercaban sin recelo ninguno y comían de su mano todo lo que éste les ponía: pan, queso, jamón, chocolate, turrón, galletas... de todo, y él se lo pasaba pipa. Hasta hubo una que casi le quitó el gorro de la cabeza, pero se pudo agachar a tiempo, lo que originó las risas de los que en el Puente estábamos, observando lo que hacía, y diciéndole que tuviera cuidado, que ese pájaro le quería quitar el gorro, porque no le prestaba la suficiente atención y no le daba de comer igual que a las demás, pero que si seguía de esa manera, podría conseguir amaestrarla y hacerse buen amigo de ella.

A las 19.00 horas, me eché en cama para descansar un rato hasta la próxima guardia que me toca, que es la media, es decir, de las 24.00 a las 04.00 horas de la mañana. Asi que, hasta mañana, en que empecemos un nuevo relato de un nuevo día y posiblemente el día que iniciemos el camino de vuelta para reparar la avería en el puerto de Punta Arenas.

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