martes, 29 de marzo de 2011

DIARIO DEL VIAJE A LA ANTÁRTIDA ( X V I I I ).

Iceberg de más de 4000 mts de longitud y 100 mts de altitud.

Día 17 de diciembre de 1989.
De nuevo estamos cumpliendo con el deber diario de la guardia, aunque con un poco de sueño, parte de la guardia ha transcurrido vigilando y al mismo tiempo, aprendiendo nuevas cosas con el ordenador. A las 03.30 horas de la madrugada, hemos tenido un espectáculo -gratuíto, como ya va siendo norma en estos mares-, o casi mejor se puede decir, una actuación digna del mejor acuarium del mundo: cinco pingüinos, intentando subirse a un témpano de hielo que era bastante pequeño; todo esto a una distancia de unos 10 metros del barco.

Era, o ha sido, una de las mejores cosas, más bonitas y divertidas que he visto hasta ahora, y por supuesto de los más simpático. Los cinco se peleaban por subirse al témpano, y se daban unos barrigazos tremendos, porque no llegaban a conseguirlo; uno trás otro lo intentaban sin cesar y sin lograr su objetivo, que era subirse a lo más alto del témpano y proclamarse "Rey de la Cima".

Cuando por fin uno lograba subirse, no dejaba que ninguno de los otros hiciera lo mismo; pero siempre había alguno que también lo conseguía, y entonces se echaban mutuamente para quedar como único dueño del lugar. Y si el que estaba arriba, no veía "ataque" por parte de los demás, entonces se tiraba al agua, como si se sintiera aburrido... y de nuevo volvían a empezar con el mismo juego.

Pingüinos tomando el sol.
La verdad es, que contado así, de esta manera, no parece nada divertido, pero como decimos a bordo... "hay que verlo para vivirlo y disfrutarlo en toda su dimensión". Y la verdad, ver un espectáculo de este tipo... gratuito y sin nadie que moleste, es una nueva emoción que añadir a las que ya llevamos.

El día siguió su curso y las guardias también. Después de descansar, volví a entrar de guardia a las 11.00 horas, hasta el mediodía en que bajé al Comedor, para reponer fuerzas, con unos buenos entremeses de almendras, cacahuetes, jamón, queso, etc., seguido de unos muy buenos macarrones, solomillo con patatas fritas, y de postre... ¡flan!, y claro está, todo esto regado con un buen vino Peñascal.

Se recibió a una comisión de la Base "Arturo Prat", para que conocieran nuestro barco y comieran a bordo, acto que se correspondió, siendo invitados a comer en la Base, el Jefe de la Agrupación, el Comandante del buque y varios Oficiales. Tanto unos como otros, quedaron contentos y satisfechos de las buenas acogidas que hubo por ambas partes.

Por la tarde, me eché un buen descanso, es decir... "la siesta". Aprovechando que mucha gente de la dotación y expedición habían bajado a tierra a conocer las instalaciones de la Base. A las 20.00 horas volví a entrar de guardia, hasta la medianoche, en que acabé el día, así que mañana Dios y la Virgen del Camen, dirán que nos deparan estos lugares.

Navegando entre icebergs.
Día 18 de diciembre de 1989.
"" ... Nos encontramos navegando hacia la Base Antártica Chilena "Teniente Marsh", al objeto de atender un diagnóstico médico con los medios de esta Base. Cualquier acción posterior, está subordinada al resultado de este diagnóstico. ... En los Destacamentos de tierra de la Agrupación, los trabajos continúan según la previsión. En Livingston, se continua el levantamiento topográfico y registros geodésicos. En Decepción, los sismógrafos desplegados registran normalmente y el observatorio magnhético funciona con normalidad..."".

""La Base Antártica Chilena "Teniente Marsh", es una de las mayores Bases Antárticas disponiendo de una estación meteorológica (FREI), Capitanía de Puerto y un aeropuerto donde pueden aterrizar aviones tipo "Hércules" en vuelo directo desde Punta Arenas (2 horas de vuelo). Dispone de equipo médico e instalaciones familiares en la "Villa de las Estrellas", donde residen con sus familias, 9 Jefes, Oficiales y Suboficiales destinados en la Base por periodos de 2 años. El resto permanece destinado un año. Junto a la Base "Teniente Marsh", se encuentran concentradas, sin solución de continuidad, la Base Rusa "Bellinghousen" y las Bases de Alemania del Este. En una caleta próxima (aproximadamente a 1 kilómetro de distancia), se encuentra la la Base de la República Popular de China "La Gran Muralla", y en dirección opuesta, la Base de Uruguay "General Artigas", a continuación se encuentra la Base de Corea del Sur, una de las mayores Bases Antárticas... Este conjunto de Bases Antárticas citadas, agrupa la mayor concentración de Bases de la Antártida."" 

Hoy es mi trigésimo....? cumpleaños.

¡¡ Menuda sorpresa !!
 Bueno, he salido de guardia a las 24.00 horas y según lo hice, empezaron las felicitaciones, así que me bajé al Comedor, y allí estuvimos tomando unas copas en un muy buen ambiente de camaradería, hasta bien entrada la madrugada. Luego hablé con el Lubina (que como se sabe, es nuestro Mayordomo), para ver si me podía hacer una tarta para después de la comida, para obsequiar a los compañeros y demás personal del buque. La respuesta fue tajante y categórica: ¡¡¡ NOOOOOOOO !!!.
 
Desde luego que cuando este hombre se enfada con alguien, no consigues nada de nada. Y es que llevábamos unos días algo mosqueados pero por temas sin importancia, y creo que los dos lo sentíamos, pero cuando está enfadado no se le puede pedir nada de nada, porque encuentras con un muro de cemento armado. Asi que la consigna es, llevarse bien siempre con el Mayordomo, su pinche y el despensero, y conseguirás lo que quieras (en cuanto al aspecto alimenticio, se entiende ¿no?).

Por supuesto que me enfadé mucho más de lo que ya estaba, pero como lo puedo hacer nada... no se le puede obligar a que haga algo que no entra dentro de su trabajo ni obligación. Si dice que no... es, que no. Pero siempre te queda el mal sabor de boca por tal negativa, más aún si lo que pides es para celebrar tu cumpleaños con el resto de la gente que hay a bordo y que esperan alguna sopresa por tu parte, para invitarles por tu cumpleaños, ya que no lo puedes disfrutas ni fuera del barco, ni con tu familia.

En fin... la última hora la pasamos contando chistes, en una buena reunión y a eso de las 04.00 de la mañana tocamos retirada para descansar un poco antres de que tocara entrar de guardia.

A las 08.00 horas de la mañana, cuando fui a desayunar, me encontré con una grata sorpresa: en el Comedor habían hecho con letras de papel recortado y en grande, la leyenda "DIA 18 D. FELIZ CUMPLEAÑOS" y dentro de cada letra, el nombre de cada uno de mis compañeros y el de los Marineros.

Mi tarta de almíbar.
Me sentí contento, porque me di cuenta de que no se habían olvidado de mi cumple. Desayuné y me fui a entrar de guardia; seguimos fondeados frente a la Base "Teniente Marsh", donde al mediodía tuvimos que desembarcar a nuestro compañero "El Electrónico", Antonio, por un principio de apendicitis; personalmente, puedo decir que me hizo pasar una noche tremenda escuchando sus quejidos (yo duermo en la litera de arriba), y diciéndole que iba a llamar al Médico para que lo viera, a lo que se negaba, porque si lo desembarcaban se quedaría fuera de la Campaña y no quería. Solo atinaba a decir, que intentaría aguantar y guscar una postura cómoda para sentir menos el dolor; yo me sentía impotente por no poder hacer nada para ayudarle, solo estar pendiente de él, por si las moscas, por lo que poco sueño pude conciliar. El caso es que tuvo que desembarcar a tierra por recomendación médica para evacuarlo cuanto antes. Ya le esperaba un avión de las Fuerzas Aéreas Chilenas, que lo llevaría en un par de horas a Punta Arenas, para quedar ingresado de urgencia en el Hospital Militar.

Este hecho, hizo que nos bajara la moral y el ánimo a todos, por lo que el ambiente se enfrió bastante. Porque quedarse con un compañero menos a estas alturas de la Campaña, no es bueno para el buen ambiente que reina entre todos nosotros. Además pensábamos que las fiestas navideñas, las tgendría que pasar solo, sin nadie conocido a su lado, y todos extraños para él, aunque seguramente le atendería lo mejor posible hasta su total restablecimiento. Nos hacía sentir tristes y además le dábamos muchas vueltas. Nos dolió a todos, pero nada pudimos hacer por evitarlo, pero a pesar de todo, era lo mejor que se hacía por su salud y así, evitar males mayores. Una vez que los médicos lo vieron por la mañana, se decidió rapidamente su evacuación aprovechando la situación del aeropuerto.  

Después de la comida, bajo una representación de la Agrupación a tierra, para saludar al Jefe de la Base, y aqui nos dispusimos a tomar una copas. Los compañeros empezaron a reclamarme la tarta de cumpleaños, que la sacara de donde la tenía escondida... como es normal, pero tuve que decirles -muy a pesar mío y con algo de vergüenza- que no habia sido posible mi petición al Mayordomo y que por lo tanto no habría tarta, y por los alrededores no había pastelería de guardia; pero mira tú, por donde, el Lubina tenía que bajar a tierra y entonces le dijeron que ya podía sacar la sorpresa. ¡¡NI MAS NI MENOS QUE UNA ENORME TARTA, SEGUIDA DE OTRAS TRES MÁS PEQUEÑAS...!! Todas ellas hechas con fruta en almíbar. ¡¡Vaya sorpresón!!.

Detalle de las mismas: la tarta grande era de piña con melocotón en almíbar, y llevaba dibujada mi cara fumando en pipa, hecha a base de chocolate en polvo, caramelo y coco gratinado; arriba los años: 34. Las otras tres eran de melocotón, piña y pera, todo en almíbar, y desde luego estaban buenísimas, porque no quedó ni una migaja.

Esperando para comerla.
Esta sorpresa si que no me la esperaba, puesto que estaba convencido de que el Lubino no me las iba a hacer. Y tenía un rebote interior contra él... que si hubiera podido me lo hubiera comido al horno, aunque hubiera cogido una indigestión de las gigantges, pero bueno, se quedó solamente en una calentura, e intenté tranquilizarme para que se me pasara un poco el cabreo que tenía en lo alto. Y lo más curioso de la sorpresa es, que de la elaboración de las tartas (hechas en el máximo secreto y en horas de la madrugada, para que yo no supiese nada), lo sabía todo el mundo en el barco, menos yo. Supiero ser tan ladinos a la hora comentarme sobre la celebración de mi cumpleaños, y yo tenía que buscar excusas tontas, porque sabía que no habría gtarta, ¡¡iluso de mí!!, ¡era el único en todo el barco, que no se daba cuenta de lo que tramaban y de como me tomaban el pelo!, porque además el día anterior y el de hoy después de la comida, intentaron provocaciones, para que discutiera con el Lubina... que sucedió. Sentía que por su culpa iba a quedar en ridículo ante 60 personas y no me hacía ninguna gracia. En absoluto. Es de esos momentos, en los que dices... "tierra, trágame", en este caso... "que salga a cubierta, y me lleve el agua".

Pues nada, me hicieron la típica foto con la tarta para que se pueda comparar el parecido y a continuación se empezó con la repartición de la misma. En esto me tuvo que ayudar el Ayudante de cocina, Leonardo -más conocido entre todos como "Nardo"-. Habíamos congregados en el Comedor, a todo el personal de la dotación y expedición, exceptuando al personal de la guardia de Puente y Máquinas, a quien se les guardó sus correspondienetes raciones para cuando vinieran a cenar.

Y como no teníamos velas, pues pusimos palillos, asi que hubo que soplar rápido para que no llegara la llama a la tarta. Comimos la tarta, y a la hora del brindis, el primero fue por nuestro amigo y compañero, Antonio, deseando su pronta recuperación y más que eso, que todo se quedara en el susto. El siguiente brindis, fue a mi salud, deseándome muchas felicidades y que cumpliera muchos más, lo de siempre. Por destacar la presencia de alguien, no voy a destacar a nadie, pero allí estaba todo el mundo, desde el Comandante del buque, hasta el último Marinero, y me sentí muy feliz de que así fuera, ya que este hecho mitigaba el no poder celebrar este día junto a los míos.

Tomando el fresco en el alerón.
¿Regalos...?, bueno, solo tuve uno, pero muy significativo y especial: una cinta de video en la que cada uno de mis compañeros hacía votos por mi felicidad y me deseaban feliz cumpleaños y que cumpliera muchos más, cada uno a su manera. Al final, todos juntos, me cantan el "Cumpleaños Feliz" y las típicas canciones de estas celebraciones; la verdad es que mientras la veía, se me saltaron las lágrimas y es que yo muy, pero que muy sentimental y blandorro, y este super detalle, me llegó al fondo de mi corazón, por lo que no pude retener las lágrimas y se me escaban mientras veía la cinta. Veía en ella que no había nada de falso en todo lo que me decían cada uno de ellos.

A las 16.00 horas, volví al Puente para llamar por teléfono a mis hijos y a mis padres (de quienes había recibido al mediodía un telegrama, deseándome lo mismo que todos mis compañeros, firmado por mis padres y mis hermanos). Bueno, era más de lo que esperaba, todo fue muy emotivo y encima poder hablar con ellos... en este día tan señalado para mi -porque yo asi lo veo-, después de esto volví a entrar de guardia, esperando el regreso del personal que todavía quedaba en tierra, para ver si levantamos el fondeo o permanecíamos allí toda la noche. A las 20.00 horas, cuando salí de guardia, todavía no habían regresado, por lo que yo me retiré a descansar, ya que la próxima guardia me toca al alba, y a esa..., a nadie le gusta.

Pero lo que pasa siempre o casi siempre, es que después de cenar siempre charlas algo, y entre copa y copa, todavía me quedé un par de horas levantado, después si, me fui a la cama, y de esta manera finalizó el día de mi cumpleaños, mi primer cumpleaños en la Antártida, a más de 13.000 kilómetros de mi casa... ¡¡Madre mía!!.

Con la cámara para grabar los icebergs.


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